Ingrid Bergman: este sábado es el centenario del nacimiento de la estrella de cine y teatro, fallecida en 1982. Fue nominada siete veces al Oscar y ganó tres estatuillas.

Los 100 de la reina sueca

Por UNO

“No me arrepiento de nada. No hubiera vivido mi vida de la forma en la que lo hice si me hubiera preocupado por lo que la gente opinaba”. Así era Ingrid Bergman, una de las actrices con más personalidad de la historia del cine, de cuyo nacimiento se cumplen cien años mañana.Con tres Oscar de siete nominaciones y protagonista de títulos tan emblemáticos como Casablanca (1942), Gaslight (1944), Notorius (1946), Bergman fue una de las más grandes estrellas del Hollywood clásico a la vez que la menos estrella de todas ellas.

Nacida en Estocolmo el 29 de agosto de 1915, era una mujer fuerte, directa y muy apegada a la tierra, que jamás mentía y que siempre contestaba con una honestidad desarmante, como recordaba recientemente su hija Isabella.

Profeta en su tierra

Y esas fueron sus armas en la vida y en el cine, medio en el que debutó en 1932 en Landskamp. Se hizo popular rápidamente en su Suecia natal, pero sería en 1936 cuando llegaría su primer papel importante, en Intermezzo, de Gustaf Molander, uno de los directores clave de su carrera, con el que trabajó en siete filmes.

Con esa película conquistó a público y crítica y, lo que fue más importante, llamó la atención de uno de los productores más importantes de la época, el poderoso David O’Selznick, que se la llevó a Hollywood para hacer una “remake” de ese filme que se estrenaría en 1939.

En palabras de O’Selznick, la actriz “tenía una cualidad extraordinaria de pureza y nobleza y una definida personalidad de estrella, lo que es muy raro”.

El éxito de su primer papel americano le llevó a firmar un contrato de siete años con el productor y marcó el inicio de una fulgurante carrera.

La actriz encadenó títulos como Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1941), Casablanca, For Whom the Bell Tolls (1943), Gaslight, Spellbound (1945), The Bells of St. Mary’s (1945), Notorius (1946) o Joan of Arc (1948), con las que consiguió cuatro nominaciones al Oscar, una de ellas victoriosa -por Gaslight-.

Pero ese 1948 fue el año en el que la vida de Ingrid Bergman dio un giro de 360 grados.

El cine como lazo

Deslumbrada por el talento neorrealista del cineasta italiano Roberto Rossellini, le escribió una carta que se haría famosa y provocaría un gran escándalo.

“He visto sus filmes Roma città apèrta y Paisà y me han encantado. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado el alemán, que no es muy entendible en francés y que en italiano solo sabe decir ‘ti amo’, estoy lista para ir y hacer una película con usted”, escribió Bergman.

El resultado: seis películas juntos (entre ellas Stromboli, Europa 51 o Viaggio in Italia) y una apasionada historia de amor tras separarse ambos de sus cónyuges –ella estaba casada con el dentista sueco Petter Lindström, con quien había tenido a su hija Pia, y el director con Marcella De Marchis, además de mantener una pública relación paralela con la actriz Anna Magnani–.

La relación adúltera de Bergman y Rossellini le cerró a la actriz las puertas del puritano Hollywood y durante años su carrera se centró en Europa y, sobre todo, en sus películas con el que después sería su marido y con el que tendría tres hijos más: las mellizas Isabella e Isotta y Roberto.

La historia de amor duró casi ocho años y tras dejar a Rossellini, la actriz volvió a trabajar a Hollywood con una película, menor, Anastasia (1956), por la que consiguió un segundo Oscar que recogió su amigo Cary Grant.

Su reaparición pública fue en 1959, cuando presentó el Oscar a la mejor película en la gala de la XXI edición de esos premios.

Una histórica y prolongada ovación recibió a la sonriente actriz y selló la reconciliación entre la estrella y el cine de Hollywood.

Sus últimos trabajos

Pero su segunda etapa en la meca del cine fue mucho menos fructífera, con títulos como Indiscreet (1958), The Inn of the Sixth Happiness (1958), Goodbye Again (1961) Cactus Flower (1969) o Murder on the Oriente Express, por el que recibió su tercer Oscar.

De esa etapa, su trabajo más destacado es sin duda Autumn Sonata, su último largometraje y su única colaboración con el otro Bergman del cine, Ingmar.

Ya le habían diagnosticado un cáncer de pecho, pero siguió trabajando e incluso aceptó un papel muy duro, el de la que fuera primera ministra de Israel, Golda Meir, en una miniserie para televisión que la inundó de premios.

El último, un Emmy que recogió su hija Pia tres semanas después del fallecimiento de la actriz, el 29 de agosto de 1982, el día en que cumplía 67 años. 

"Secretos" de la diva

►Estatura de modelo 

Ingrid Bergman medía 1,75 metros, lo cual le creaba algunas dificultades para no verse más alta que sus ocasionales galanes. Por eso no usaba zapatos de taco alto.

►Políglota

La actriz dominaba con fluidez, además de su lengua natal, otros cuatro idiomas: el inglés, italiano, alemán y francés.

►Una “rubia hitchcock”

Fue, junto con Grace Kelly, la actriz que más veces trabajó con el maestro del suspenso. Lo hizo en tres ocasiones.

►Osadía 

Bergman protagonizó junto con Cary Grant uno de los besos más largos del cine. Fue en el filme Notorius (1946), en plena época de censura.

Sin fronteras

Además de tener una exitosa carrera en el séptimo arte, Ingrid Bergman actuó en teatro durante largo tiempo, tanto en Suecia como en Broadway. 

Fuente: Efe

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Rostro cautivante. Su exótica belleza le aseguró trabajar con destacados cineastas de varios países. Incluso luego de haber sido boicoteada, Hollywood se rindió ante ella.
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Casablanca. Su película más famosa, junto a Humphrey Bogart.
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Tres Oscar. Fue los que ganó en su carrera.
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Estilo. Miles de mujeres de todo el mundo querían verse y vestirse como ella.
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