Por Selva Florencia Manzur
Hace unos 10 años, el actor Gustavo Garzón empezó a soñar con la idea de hacer una película. En el medio, padeció de cáncer, se recuperó, se separó y perdió a su pareja, Alicia Zanca. Pero en el fondo de su cabeza seguía firme el deseo de rodar una película que fuera suya.
Por un tiempo es la cinta que el actor escribió y dirigió como forma de expresar el padecimiento, ya que comenzó a idear el guión cuando le diagnosticaron cáncer de lengua.
En diálogo con Diario UNO, Garzón explica que el punto de inspiración para esta historia es biográfico, ya que refleja muchas de las situaciones que vivió cuando su propia hija ingresó en la adolescencia.
En la cinta, conocemos a Leandro y Silvina, una pareja de clase media que vive el momento más feliz de sus vidas: la llegada de su primer hijo. De pronto, Leandro se entera de que es padre de una hija cuya existencia desconocía, fruto de una relación ocasional en su juventud, y que a raíz de una grave enfermedad de la madre debe vivir con él hasta que ella se recupere. Si es que se recupera. Él, ahora, deberá descubrir cómo ser padre de una joven adolescente.
–Le dedicaste 10 años a esta película. ¿Cómo fue el momento en que se te ocurrió la idea para el guión?
–En realidad, la idea madre fue intentar hacer una película. Lo pensé como quien piensa: “Quiero hacer una casa”. Después empecé a pensar en la historia y en qué quería hacer. Ya había escrito bastante
televisión, hice los guiones de dos ciclos: Señoras y señores y Casa natal. Ya me había quedado con el gustito de la escritura desde que empecé y nunca lo abandoné. Pero quería evolucionar, terminar
con la televisión a modo de ciclo cumplido y la instancia superior era el cine. En ese momento, estaba viviendo una situación con mi hija, que estaba en la preadolescencia, y fue una etapa que, como padre, me puso a prueba. Tuve que buscar respuestas que no tenía, preguntarme qué es lo que necesita un hijo de un padre.
–Entonces, ¿la película es autobiográfica?
–Sí, tiene mucho de eso, porque fue una etapa en la que mi hija (al igual que la joven en la película) estaba muy cerrada en sí misma, muy triste, sin deseos de vivir, y a eso lo viví muy intensamente. Se dio una serie de desventuras tragicómicas acerca de cómo ayudarla o sacarle una sonrisa. Todas esas desventuras fueron el origen de esta película, todo lo que movilizó en mí a lo largo de tres meses, que fue el tiempo que a ella le duró la crisis.
–¿A qué respondieron tantas reescrituras del guión? ¿Te costó mucho trabajo llegar al texto que querías lograr?
–La palabra “trabajo” suena sufrida, para mí fue un placer. En la escritura encuentro algo que me hace muy bien, entonces nunca lo sentí como un sacrificio. Fue algo de lo que aprendí mientras lo hacía. Me llevó 10 años aprender a hacer una película y lo logré, porque no quería hacer un programa de televisión filmado. Eso era un peligro, por lo que venía de hacer tantos años televisión. Me costó sacarme el lenguaje televisivo y entrar en el lenguaje cinematográfico.
–¿Qué respuesta tuviste de la cinta?
–Que es una película que llega al corazón y que alimenta el alma.
–Para el filme te rodeaste de gente que sabe mucho de cine, como Daniel Hendler, quien coproduce, y Ana Katz, que es la protagonista, y a su vez, es directora. ¿Ellos te dieron una mano?
–Más de una, sí. No sólo ellos sino otros referentes que tengo. Era muy consciente de todo lo que no sabía. Siempre supe que me tenía que rodear de gente que supiera más que yo, para que me evitaran equivocaciones groseras. Ana y Daniel me acompañaron mucho en el proceso de escritura. También mi amigo Carlos Saiegh y Gastón Duprat (director de El hombre de al lado), que vive a la vuelta de mi casa y me dio muchos consejos.
–Se ha hablado mucho sobre el excelente desempeño de Mora Arenillas, ¿cómo la encontraste a ella?
–Ella es el boom de la película. Fue la más difícil de encontrar, para ningún otro personaje hice casting, para la nena sí porque no conocía chicos que actuaran. Busqué y busqué, y la encontré a Mora cuatro días antes de empezar a rodar. Estuve tres meses buscando, pero en ella encontré a una persona muy particular que quería actuar, pero que no es actriz. No sé si ahora querrá seguir este camino. Fue una sorpresa maravillosa, es una chica encantadora que trabajó de una forma muy diferente a lo convencional y que llama la atención. Buscaba a alguien que no actuara, que fuera ella misma. Justamente, con ella no se nota que está actuando.
–Además de esta película, dirigiste el documental para TV, La 125...
–Sí, es un documental político, que se podría decir que es mi otra pasión, me gusta e interesa mucho la política. Hice un documental sobre el conflicto con el campo, son ocho capítulos para televisión mostrando las dos campanas, tanto el costado oficial como el costado del campo. Fue una buena experiencia.
–¿Hay planes de volver a la televisión en este 2013?
–Con la tele, nada. No me llama nadie, pero yo tampoco me intereso. Estamos en una especie de separación, un divorcio de común acuerdo. En San Juan voy a filmar una película en los próximos meses y después voy a hacer otra con Maria José Gavin.
En trance: Simon (James McAvoy), un subastador de bellas artes, hace equipo con una banda criminal para robar una valiosa pintura de Goya. Después de sufrir un fuerte golpe en la cabeza
durante el atraco, se despierta para descubrir que no recuerda dónde escondió la obra. El líder de la pandilla (Vincent Cassel) contrata a una terapeuta de hipnosis (Rosario Dawson) para descubrir la verdad. Dirección: Danny Boyle.
Ataque a la Casa Blanca: Guerrilleros armados y entrenados lanzan una audaz emboscada en la Casa Blanca, invaden el edificio y toman de rehén al presidente Benjamin Asher (Aaron Eckhart) y a su personal, y los conducen al búnker presidencial. El ex agente de seguridad presidencial Mike Banning (Gerard Butler) es el único miembro del servicio secreto que sobrevive y deberá rescatar al mandatario. Dirección: Antoine Fuqua.
El último exorcismo 2: Luego de que las cosas no salieran bien en la grabación del último exorcismo realizado por un ministro evangélico, la vida de Nell Sweetzer (Ashley Bell) no volverá a ser la misma. Al regresar a su hogar, Nell se percata de que faltan recuerdos en su memoria. Cuando todo parece estar mejorando y comienza a reconstruir su vida, ella descubre que el indomable mal que la poseyó ha regresado. Dirección: Ed Gass-Donnelly.


