Resucitó al tercer año, desafiando los plazos de la mitología bíblica. Dice su creador, Fabrice Gobert, cuando le preguntan por qué ha tardado tanto, que ha querido (y podido) trabajar con toda la libertad del mundo para estar a la altura. Lo más probable es que ni él mismo confiara hace tres años, cuando Les Revenants vio la luz en Canal + Francia, en la oportunidad de tener otra temporada entre las manos.En 2012 la ficción europea aún era desconocida para el gran público, y el material en el que él se inspiraba, una discreta película de 2004, no era ningún pelotazo. Su propuesta tampoco era precisamente cómoda: un ejemplar de zombis con un acabado y un ritmo gélido para profundizar en la pérdida y el duelo. Más difícil, imposible.
Tres años después, Les Revenants es la teleserie más importante de Francia y de la plataforma Canal +, en términos de calidad tanto como de distribución en otros países, y uno de los iconos más influyentes de la edad de oro de la producción europea, más allá de Reino Unido. Lo suyo fue tanto mérito como estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Precedido por los fenómenos daneses de Forbrydelsen (la The Killing germinal), Borgen y Bron/Broen, el éxito de Les Revenants reunió sus ingredientes más paradigmáticos con una fórmula y en una industria más mainstream: una ficción de género (y uno muy de moda) que trata algo universal, con un universo muy localista pero su propia mitología. No es que fuera buena, es que era necesaria.
Ante un hit tan puntero la cadena tuvo que renovar Les Revenants cuando lo más probable es que ni el equipo lo esperara. Los críticos a lo largo del mundo comenzaron a escribir sobre ella y la convirtieron en imprescindible; por mucho que se atragantara, con su densidad narrativa y su desarrollo irregular, había que verla como una inmersión en la tele continental que se cocía desde hace años. Si todavía no lo has hecho y eres un seriéfilo de bien, te lo estamos poniendo a huevo. Les Revenants nos traslada a un pequeño pueblo de la sierra francesa conmocionado por el regreso de sus familiares muertos. No lo hacen en forma caníbal ni sangrienta, sino tal y como se fueron. ¿Y ahora? ¿Es el inicio de algo terrible? ¿Hay que alegrarse o temer por ello?Una apuesta por la atmósfera y la mitología zombiLa primera temporada de Les Revenants apostó las convenciones zombis (tan criticadas en The Walking Dead; si la estadounidense es espesita imaginad esta) en un drama de personajes muy bien construidos, enfrentados al miedo por el retorno de sus seres queridos, pero también por que puedan volver a marcharse. A los que tanta intensidad francesa se les hacía cuesta arriba podían disfrutar con su atmósfera tensísima y podrida (es una de las ficciones sobrenaturales modernas mejor ambientadas) en la que algo muy chungo está a punto de pasar. Ese pulso de Fabrice Gobert al guión también se nota en la cámara, con un planteamiento visual tan oscuro y frontal como el de los nórdicos (la película Déjame entrar) y la música malrollera de Mogwai.Con estas expectativas regresó Les Revenants a Francia el pasado lunes (en Canal + Series Xtra ayer martes), y no nos ha defraudado. El capítulo de estreno es otra pasada de relato en la que el creador se muestra capaz de resolver el desenlace de la primera temporada (que resultaba algo acelerado, como si no esperaran la renovación), y que sirve también como un inteligente previously para los más despistados. El equipo de la serie introduce nuevos personajes, entre ellos un policía que llega al pueblo, seis meses después, para investigar los sucesos que dieron final a la entrega previa; introducirán otros interrogantes para los protagonistas y mejorarán la mitología zombi (atención a la escena de la balsa en el lago). Ahora sí, más acojone que sopor.



