Le Parc y sus exclusivos pañuelos para Hermès

Por UNO

Selva Florencia [email protected]

El maestro del arte cinético, el mendocino Julio Le Parc, fue convocado por la casa de moda francesa Hermès para imprimir su sello distintivo en una exclusiva línea de carrés (pañuelos) de seda, llamada Variations autour de La Longue Marche, que será presentada oficialmente a mediados de junio en la versión suiza de la Feria Art Basel.

Se trata de 60 pañuelos que forman parte de la cuarta edición del proyecto Hermès Editeur, el cual se enfoca en la realización de pañuelos ilustrados con la obra de grandes artistas visuales del mundo.

Estas piezas de moda pueden ser usadas como también se las puede enmarcar como si fueran verdaderas obras de arte en sí mismas.

En las ediciones anteriores se utilizaron obras de Josef Albers, Daniel Buren e Hiroshi Sugimoto.

“Cuando visité su estudio, una de sus obras claves, La Longue Marche (La larga marcha), creada entre los años 1974 y 1975, sobresalió de entre la multitud de piezas con sus vibrantes formas y colores y en virtud de su radicalismo monumental”, explica Pierre-Alexis Dumas, director artístico de Hermès, en la gacetilla de prensa oficial.

De esta manera, entre Dumas y Le Parc eligieron seis de las 10 imágenes que componen la obra La Longue Marche para así dar vida a la línea de 60 pañuelos, que miden 90x90.

A partir de ese momento, el artista nacido en Palmira (San Martín) se puso manos a la obra, invirtiendo los colores de las piezas originales para crear estos diseños que ahora serán artículos exclusivos de moda.

“La pieza original me permitió explorar otras posibilidades, cambiando el orden de los colores y, por ende, descubriendo nuevas situaciones visuales”, indica Le Parc en el mismo texto, que fue difundido por la afamada casa de moda, que abrió sus puertas en París en 1837.

De esta manera, los 60 pañuelos quedaron divididos en dos grupos: aquellos que desarrollan los 14 colores del prisma cromático y aquellos que fueron elaborados en negro, blanco y gris.

Cada carré es único y explora los efectos visuales de la superposición, la torsión, el entrelazado y la imbricación.

Para la firma, que se especializa en accesorios de cuero y es la fabricante de uno de los modelos de carteras más lujosos del mundo, la famosa Birkin, esta colección “atrae la mirada hacia una ágil interacción de formas y estructuras, de cuasi laberínticos meandros de curvas y contracurvas”.

Para su producción, los diseñadores de la marca utilizaron una técnica especial que les permitió transcribir la perfección de las bandas cromáticas y meandros a un nuevo medio: la sarga de seda.

Una colaboración ideal

En diálogo con Escenario, Yamil Le Parc, hijo de Julio, contó cómo fue que surgió la colaboración entre la prestigiosa marca y su padre.

“Soy amigo de Pierre-Alexis Dumas y lo invité al taller de mi padre. Dijo que sí inmediatamente porque había quedado fascinado con la exposición que Julio montó en el Palacio de Tokio de París. Una vez allí, le encantó todo lo que vio y juntos definieron qué obra usar”, explicó el cantante franco-argentino.

Asimismo, Yamil aclaró que cada carré irá acompañado por un certificado de autenticidad y un libro que fue editado para la ocasión.

La larga marcha del maestro

En el libro, además, está incluido un texto escrito por Le Parc en el que hace referencia a su larga marcha, que fue la inspiración para su gran obra. Esos párrafos, escritos en forma de versos, dejan en claro la rica asociación personal que mantiene con su famosa creación.

Al leerlo uno comprende que la larga marcha a la que hace referencia el artista de 87 años no es otra que la de su abuelo inmigrante, la de sus padres y la suya propia.

“Un pequeño pueblo, un pueblo realmente pequeño: Palmira, a 1.100 kilómetros de Buenos Aires, en sus  extremos: yo, siendo un niño. Solía ver el horizonte, donde el sol sale, y la cordillera de los Andes, imaginando el mar”, reza uno de los versos.

La conclusión de esta oda a su obra y el trabajo que le encomendó Hermès es perfecta, ya que el artista hace referencia a los pañuelos que usaba su abuelo, Joseph Marie Le Parc, para protegerse del hollín que despedía la locomotora que manejaba –fue empleado ferroviario– y a los que hoy en día usa él, pero para cuidar sus cuerdas vocales.

“Quizás un día escucharé la canción de las mujeres que usarán el pañuelo Longue March”, concluye en el texto, que fue escrito en noviembre del año pasado.

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