El galán de Cincuenta sombras de Grey, Jamie Dornan, habla sobre cómo fue filmar la cinta más comentada del año y cómo se preparó para la fama.

“Le hice cosas a Dakota que no le haría a ninguna mujer”

Por UNO

La vida de Jamie Dornan dio un giro de 180 grados cuando aceptó el papel de Christian Grey en la versión cinematográfica de la novela de E.L. James, Cincuenta sombras de Grey. La cinta se estrenó el jueves en Mendoza y en varios países del mundo.Desde entonces, este incipiente actor, a quien conocíamos de las series televisivas Once Upon a Time y The Fall, ocupa portadas de revistas y visita los programas populares del mundo explicando cómo fue encarnar al personaje literario que es objeto de deseo de millones de mujeres en todo el mundo.

En una entrevista con el conductor estadounidense  Jimmy Fallon, Dornan reveló que cuando debía realizar alguna de las escenas de alto contenido sexual del guión, antes mantenía una charla con su compañera de elenco, Dakota Johnson, quien interpretó a Anastasia Steele.

“Cuando tenía que ser especialmente cruel con Dakota, le pedía disculpas y le decía que probablemente no le iba a gustar todo lo que le haría a continuación. Quería que lo supiera para que estuviese preparada”, contó el actor nacido en Irlanda del Norte.

Y agregó: “Le hice cosas a Dakota que nunca le haría a una mujer en mi vida. Puede ser muy incómodo filmar cosas así, pero intentamos que fuera lo más liviano posible”.

Durante el rodaje, para él lo más importante fue el apoyo de su familia, ya que no se sentía del todo cómodo con el papel de un hombre despojado de sentimientos.

“La gente me dice que mi vida va a cambiar, pero trato de no pensar en eso. Tengo una familia y eso es lo más importante para mí”, detalló al tiempo que destacó la compañía de su esposa: “Mi esposa Amelia es una persona brillante y comprensiva. Fue actriz por 10 años y entiende lo que hay que hacer en este trabajo”.

Un filme insulso que podría haber sido mucho peor

Por Selva Florencia Manzur

Dado el material y los actores con los que contó la directora Sam Taylor-Johnson, podemos confirmar que hizo un trabajo digno al llevar la primera novela de la trilogía Cincuenta sombras a la pantalla grande.

El libro no es bueno y los protagonistas no eran conocidos por su destreza frente a cámaras. A eso hay que sumarle la presencia constante de la escritora de los textos, E.L. James, en el set de filmación imponiendo su visión de la historia.

Jamie Dornan, quien encarna al millonario que gusta del sadomasoquismo, Christian Grey, hace un trabajo bueno. Se deshace de su acento irlandés y exhibe más de una tonalidad a la hora de interpretar los colores oscuros de este hombre atormentado por una niñez horrible.

La estrella femenina, sin embargo, es otro cantar. Dakota Johnson, quien es hija de Melanie Griffith y Don Johnson, no puede con el papel. 

La actriz de 25 años debe encarnar a una joven de gustos simples, tímida y torpe. No parece un trabajo muy difícil, pero cuando se actúa en la pantalla grande, los sencillos son los roles más fáciles de sobreactuar.

Soportar su actuación y la manera en la que se desenvuelve la joven actriz se torna casi insoportable durante los 124 minutos que dura el filme. Parece increíble que la hija de una de las mujeres más lindas de Hollywood tenga tan poca gracia.

En cuanto a la cinta en sí, hay que destacar tres puntos. El sexo es explícito, pero no tanto como debería serlo, ya que estamos hablando de una novela erótica. Es que para la producción que distribuye el estudio Universal es un filme romántico, no erótico. ¿Cómo puede ser que corten las escenas íntimas justo antes de que los protagonistas lleguen al clímax? Increíble.

Por otro lado, la historia se va sucediendo de forma tan veloz que cuesta creer que alguien que no leyó el libro entienda realmente de qué va este fenómeno global en ventas.

Finalmente, la directora demostrará su capacidad cuando se estrene la segunda parte, ya que los dos últimos libros están cargados de acción y drama, a diferencia del primero, en el cual se basa esta primera película que congrega a multitudes en las salas del mundo entero.