El Enko Cía. Presenta este jueves y el sábado una obra del mexicano Edgar Chías, que muestra cómo viven los que lucran con adicciones ajenas y los que las sufren.

Las drogas y sus miserias, en los ojos de sus protagonistas

Por UNO

Por Enrique Pfaab

[email protected]

El grupo teatral El Enko Cía y el director Juan Comotti pondrán en escena este jueves por la noche una arriesgada propuesta, por su forma y por el tema, que valdrá la pena ver. Es la obra ... O de las cosas sin nombre, del autor mexicano Edgar Chías, que cuenta la historia de un grupo de personas relacionadas con una cocina de drogas.

Este jueves jueves y este sábado, a las 22 en Enkosala Gladys Ravalle, de Almirante Brown 755 en Godoy Cruz y con una entrada que tendrá el moderado costo de $60, el grupo mendocino experimentará una nueva forma para contar algo de lo que pocos quieren hablar: la droga y la vida en torno a ella.

“No tiene un mensaje moralizante. No es esa nuestra intención. Quisimos mostrar ese mundo y que el resto lo analice el espectador”, dijo su director, Juan Comotti.

“La forma en que llegamos a la obra es muy especial”, recordó. “Hace unos cuantos años vino a vivir a Mendoza un amigo mexicano, Iván, que me la trajo. Antes de que regresara a México, la fotocopiamos y me la dejó. Quedó guardada, hasta que un día la comencé a estudiar. Tenía muchos modismos del país maya – azteca y necesitaba ser adaptada. Así se hizo. Salvo esos modismos, la historia puede ocurrir en cualquier punto de México o en cualquiera de Argentina”. 

Comotti dice que la droga, el narcotráfico, “es una realidad muy triste en México y lo puede ser también aquí”, y que “hay que tener el ojo atento”. En ese sentido, la obra es casi un presagio, que “un país que cae en eso, es muy difícil que pueda salir. Estuve hace poco en Medellín y en Colombia ocurre lo mismo. Como México, son dos países hermosos y con enorme riqueza y están sumergidos en esto, en un infierno de muerte”.

La síntesis argumental indica que la puesta cuenta la historia de“Loco”, un padre de familia desempleado, que recibe una propuesta para la producción ilícita de fármacos y, desesperado por su situación económica, accede. Con esa decisión, arrastra a sus hijos y a su esposa al mundo de las drogas.

Paralelamente, también se relata la historia de “la Mosca”, un joven menor de edad que está sumergido en la adicción. El muchacho, con su novia embarazada, vive entre el dolor, la angustia y la fingida paz que le dan los estupefacientes.

Sus historias se cruzan, en un entorno de miseria, donde todos son afectados por sus vicios, sus malas decisiones y su poca resistencia.

El espectador se va quedando con la visión de un drama en donde se prefieren dejar las cosas sin nombre.

El director contó que la forma de montar la obra es novedosa y arriesgada. Ayuna de decorados, de coreografía, todos los actores permanecen en el escenario por más que no sea su turno, mirando al público y totalmente integrados con él. “Podría explicarse que están parados como si fueran una murga”, explicó Comotti y dijo que esta fue una manera de salirse de las formas convencionales de mostrar realidades tan duras. “Es una experiencia nueva y que podremos analizar una vez que veamos la reacción del público”, sobre la que el grupo tiene una gran expectativa.

...O de las cosas sin nombre

Cuándo: jueves y el sábado, a las 22

Dónde: Enkosala Gladys Ravalle (Almirante Brown 755, Godoy Cruz)

Entradas: $60