La verdad oculta relata la historia verdadera del doctor Bennet Omalu, que descubrió un trastorno cerebral que afecta a los jugadores de fútbol americano al realizar una autopsia a Mike Webster, ex jugador de los Pittsburgh Steelers, en 2002.

La verdad oculta y las muertes trágicas de grandes deportistas

Por UNO

La película La verdad oculta podría llevar a algunos fanáticos del fútbol americano a poner en duda su apoyo a la NFL (National Football League), pero el patólogo forense que llamó la atención sobre los peligros de los traumatismos de cráneo reiterados dijo que espera que sus descubrimientos ayuden a mejorar ese deporte.

La verdad oculta relata la historia verdadera del doctor Bennet Omalu, que descubrió un trastorno cerebral que afecta a los jugadores de fútbol americano al realizar una autopsia a Mike Webster, ex jugador de los Pittsburgh Steelers, en 2002.

Omalu estudió los cerebros de jugadores que murieron en circunstancias dudosas, como Justin Strzelczyk, Terry Long, y Andre Waters, representados en la película. Strzelczyk murió en un choque frontal cuando huía de la policía yendo a contramano del tránsito en una autopista; Waters se mató de un tiro en la cabeza; Long murió al beber fluido anticongelante.

Su estudio, realizado juntamente con el departamento de patología de la Universidad de Pittsburgh, condujo al descubrimiento de que esos jugadores padecían encefalopatía traumática crónica (ETC), un trastorno cerebral asintomático. Las secuelas de este mal incurable aparecen años después y se manifiestan en brotes psicóticos, demencia y suicidio.

Se había investigado la ETC en boxeadores e identificado en jugadores de fútbol y rugby. El trabajo de Omalu fue el primero en vincularlo con los jugadores de fútbol americano y ha provocado grandes polémicas sobre la seguridad de sus deportistas.

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