Por Oscar Alejandro Trapé[email protected]
La cantante tropical visitó Mendoza y habló de un giro en su carrera, así como mostró una nueva imagen.
La transformación de Karina, la Princesita
Apenas nos ve entrar a la exclusiva sala donde se prepara pa¬ra dar su show, se levanta, sonríe y busca un lugar cómodo para la en¬trevista. Ella, con amabilidad, se adelanta a todo: “Acá está bueno para charlar, ¿te parece?”, nos dice Karina. Sí, la Princesita de la movida tropical ha cambiado. Ya no es una mujer que le esquiva a los periodis¬tas, ahora los enfrenta con persona¬lidad y madurez. Su figura también está distinta, luce estilizada y sofis¬ticada. “Creo que es un cambio com¬pleto, aparte de mi nueva etapa en lo artístico”, asume sin dar vueltas la estrella de la cumbia romántica en la Argentina.
Esos cambios a los que hace refe¬rencia la cantante tienen que ver con su carrera profesional. Ahora es una artista de la empresa Fénix, algo que le costó seis meses de inactividad.
También planea, mientras termi¬na su nueva placa, lanzar en un fu¬turo un disco con canciones meló¬dicas que no tienen nada que ver con la cumbia. Y asegura que bajó la can¬tidad maratónica de recitales por fin de semana.
Envuelta en esta transformación artística y personal, Karina no dudó en hablar de su relación sentimental con el Kun Agüero, el superdelante¬ro del seleccionado nacional de fút¬bol que brilla como una estrella en el fútbol inglés. Lo hizo a su paso por Mendoza para cantar en la Vendi¬mia Solidaria, el domingo pasado.
“Hay mucha gente que confunde. Creen que yo dejé de cantar porque me ocupé más de mi hija o de mi pareja, pero no fue así. Igual, si ha pasado eso nadie tiene que opinar de lo que hago en mi vida personal”, arranca diciendo con autoridad la creadora de del hitazo Corazón men¬tiroso.
Luego aclara: “No pude cantar du¬rante seis meses por una cuestión legal. A mí me manejaba otra gente y como no pude rescindir el contra¬to antes, tuve que parar todo este tiempo. Ahora estoy con Fénix y he¬mos cambiado la estructura de todo lo que hacía. Creo que es algo posi¬tivo, que suma en mi carrera”.
“No reniego de todo lo que hacía, me gustaba mucho. Pero fueron pa¬sando los años y sentí el desgaste. Antes podía hacer 15 shows, des¬cansar dos días y volver al escenario. Pero llegó un momento en que no podía hacerlo, me la pasaba tres días tirada en la cama sin hacer nada y ni siquiera disfrutaba de mi familia. Yo soy madre, soy la que lleva a mi hija al colegio, la que le hace de comer y de todo me ocupo yo. Trabajando así siempre tenía problemas de salud y me enfermaba por cualquier cosa. Tengo 28 años y quería trabajar más tranquila, sin tantas presiones. En¬tonces el cambio se profundizó por ese lado, seguir cantando con el amor de siempre pero mucho más tranquila”, puntualiza la cantante más popular en la escena tropical.
Y también asegura que sus fines de semana de espectáculos ya no tie¬nen el ritmo frenético de antes.
“Ahora hago uno o dos show por noche, pero no toco menos de una hora. Antes hacía un montón de shows y tocaba 15 minutos por pre¬sentación. Eso a mí me parecía algo negativo para la gente que pagaba la entrada. Por eso estamos todos con-vencidos de que el cambio del que hablo también es importante para el público que nos sigue. Ahora yo estoy conforme, porque sé que ter¬mino un show y la gente se queda contenta”, reconoce.
La Princesita se sigue soltando en la charla y hasta revela: “Tengo ga¬nas de hacer un disco con temas melódicos nada más, algo alejado de la cumbia. Pero es sólo un gusto que me quiero dar más adelante, porque jamás voy a dejar de cantar cumbia”
Al instante recuerda: “Cuando co¬mencé a cantar hacía karaoke. Estoy hablando de cuando era muy chica y luego, cuando arranqué con la cumbia, cada tanto metía un tema melódico en mis espectáculos. En¬tonces, desde esa época que me quedaron ganas de hacer algunas canciones melódicas, pero no en inglés”.
Y sin pausas se adelanta: “Ahora estoy grabando un disco que sigue siendo fiel a la cumbia, no voy a cam¬biar. Calculo que en unos meses el álbum estará en la calle. Estamos grabando y haciendo unos arreglos, aún no tenemos el título. Eso lo agre-gamos cuando ya está todo listo”.“A Sergio lo cuidamos todos”.
Es inevitable que a Karina se le di¬buje una sonrisa de amor en su ros¬tro al momento de hacer referencia a su pareja, Sergio Kun Agüero.
“Con Sergio estamos pasando por un gran momento. Cuando estamos juntos no hablamos del trabajo, él es una persona supersencilla que nun¬ca cambió. Es más, en la intimidad no nos vemos como dos personali¬dades famosas. Somos dos personas normales y vivimos de esa manera, no nos olvidamos de dónde venimos y todo eso. Tampoco le damos im¬portancia a lo que dicen los demás de nuestra relación. Somos felices sin molestar a nadie”, advierte.
Al despedirse, con un gesto de ter¬nura cierra: “Más allá de que yo sea su novia o pertenezca a su familia, ahora a Sergio lo cuidamos todos de cara al Mundial de Brasil. Hacemos lo que sea para que él se sienta bien. La Selección argentina es una pa-sión y si él está bien es mejor para todos”.



