Espectaculos Sábado, 3 de noviembre de 2018

La segunda batalla por la inocencia de un condenado a perpetua

Making a Murderer. En su segunda temporada, las defensas de Steven Avery y su sobrino tratarán de probar que no fueron los autores de la violación y crimen de Teresa Halbach

La primera temporada de Making a Murderer fue un éxito y, a juzgar por la potencia de su historia real, era lo esperable.

Steven Avery había sido encarcelado, juzgado y encontrado culpable de una violación seguida de intento de homicidio, delitos por los cuales pasó 18 años preso hasta que un análisis de ADN probó su completa inocencia.

Salió de la cárcel en el año 2003 y decidió pedir al condado de Manitowoc (Wisconsin, Estados Unidos), un resarcimiento de 36 millones de dólares por sus años de encierro.

Pero el 31 de octubre de 2005 la fotógrafa Teresa Halbach fue a reunirse con Avery en el depósito de chatarra de la familia, para fotografiar un auto para la revista en la que trabajaba. Y desapareció.

A los pocos días encontraron el auto de Halbach en el depósito de Avery y huesos presuntamente humanos. Más tarde pruebas de ADN vincularon a Avery con el caso.

Por lo tanto, por segunda vez en la vida fue a parar a prisión y en esta oportunidad, nuevamente volvió a clamar su inocencia.

Como coautor de la violación y crimen de Halbach también fue detenido su sobrino, Brendan Dassey -por entonces de 16 años-, quien confesó los delitos e implicó con ello a su tío.

En esta segunda temporada, con las condenas de ambos a cadena perpetua -Avery sin chance de salir en libertad condicional y Dassey con posibilidad de hacerlo en el 2048- la trama avanza hacia la teoría conspirativa y tiene una nueva protagonista: la abogada Kathleen Zellner, famosa en Estados Unidos por conseguir la libertad de varios reclusos encarcelados injustamente en diferentes estados.

Ahora su nuevo reto es Avery y para probar su inocencia, en estos nuevos diez capítulos se ve desfilar a peritos de diversas áreas, se muestra el pesar de la familia de los acusados y hasta Zellner elabora teorías -con nombre y apellido- de quién podría ser el verdadero asesino de Teresa Halbach. El resultado: mucho ruido y pocas nueces.

Mucho más consistente es la historia de Dassey, un joven con serios problemas cognitivos, que se declaró culpable luego de un interrogatorio con métodos bastante coercitivos y no muy leales por parte de la policía. Precisamente esto es lo que cuestiona la defensa del joven en los capítulos de esta temporada, pero ni siquiera esto logra salvar una serie que ha perdido mucho de su interés en pos de vericuetos legales, tecnicismos y pocos resultados.

Además, se ahonda la parcialidad de este documental al dejar de lado a la familia Halbach, que aparecen sólo en notas dadas a terceros

Ni siquiera la "abogada heroína" logra aportar algo a una historia que ya, desde principio a fin, había quedado perfecta y claramente desarrollada en la primera temporada. Lo demás, es redundante.

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