En tres de las películas más nominadas al Oscar la banda sonora tiene un rol protagónico, ya sea en el guión o para marcar el ritmo de la historia. Cómo los sonidos coparon la escena en Hollywood 

La música es la protagonista

Por UNO

Selva Florencia Manzur

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El frenesí por ganar la taquilla  y recaudar más dinero durante el primer fin de semana de una película en cartel ha provocado que los estudios de cine se valgan de recursos antes impensados para atraer al público a las salas.

De esta manera, en 2013 el mundo fue testigo de la primera banda sonora “curada” por un músico que nada tiene que ver con el cine: Jay Z. 

El rey del hip hop en Estados Unidos fue convocado para elegir –junto con el director Baz Luhrmann – a los artistas que formarían parte de la banda sonora de El gran Gatsby. 

Fue el inicio de una tendencia que sigue en auge y logra que una película aparezca en diarios, revistas y blogs de música, además de aquellos dedicados al séptimo arte. 

Vale aclarar que el verbo curar se traduce directamente del término inglés to curate, y es una función propia del coleccionismo de arte. Se utiliza para definir la labor de un profesional capacitado en el conjunto de saberes que le permiten la agrupación, exposición, valoración y administración de bienes de arte.

El siguiente fichaje de Hollywood en bandas sonoras de este tipo llegó el año pasado y la elegida fue la neocelandesa Lorde. La joven fue la encargada de convocar a los artistas para musicalizar Los juegos del hambre: Sinsajo parte I.

La idea no es sólo contratar a un artista por su poder de atracción sobre las masas sino que además se busca otorgar prestigio a todo el producto. En el caso de Lorde, la reclutaron por haber ganado dos premios Grammy antes de cumplir 18 años.

Esta es una movida que a los artistas también les conviene, ya que es una gran oportunidad para lucirse como creadores capaces de seleccionar y convocar a sus colegas más idóneos para la tarea.

Se trata de un fenómeno que no se circunscribe sólo al cine, los videojuegos también se suman. Pharrell Williams, por ejemplo, será el curador de la música del juego NBA 2K15.

La música copa la escena

Además de las bandas sonoras llamativas que tienen como objetivo atraer a los espectadores más jóvenes, existen las que nacen como una necesidad vital para el desarrollo de una obra pensada para la pantalla grande. Incluso hay guiones que se desarrollan alrededor de la banda sonora, como sucedió en 2004 con Ray, sobre la vida de Ray Charles, o Across the Universe, de 2007, que está basada en temas de los Beatles.

En 2014 hubo al menos tres cintas cuyas bandas sonoras se destacaron,   y por diferentes motivos.

Está el caso de Birdman –llega mañana a los cines mendocinos–, en la que es imposible omitir el sonido de la batería, la cual marca y acentúa el ritmo de la película. 

Esta producción fue dirigida por Alejandro González Iñárritu y la banda sonora estuvo a cargo del músico mexicano Antonio Sánchez.

González Iñárritu quiso que las percusiones, la improvisación y el jazz fueran el sello del filme y que la batería transmitiera el desorden emocional del personaje Riggan Thomson, que es interpretado por  el actor Michael Keaton.

En Whiplash: música y obsesión –en Mendoza aún no se estrena– la música es la historia en sí, ya que el protagonista es un estudiante de jazz que sueña con ser uno de los mejores bateristas de la historia.

Aquí la música no es original y se recrean algunas de las piezas más famosas del género. Sin embargo, la violencia y pasión con la que se ejecutan invitan a buscar la banda sonora una vez terminada la película.

Boyhood, en tanto, surgió de la mente de Richard Linklater y cuenta la vida de un niño desde que tiene cinco años hasta que cumple 18. 

La cinta fue rodada año a año, a medida que el actor iba creciendo, y para darle mayor fuerza al paso del tiempo el director eligió los hits que más sonaron en cada uno de esos años. Así, en el CD figuran canciones como Yellow, de Coldplay, y Crazy, de Britney Spears.

Música clásica, terreno ganado

Claro que los elementos que llaman la atención del público no son siempre los que captan el interés de los jurados de premios. Por lo general las composiciones más clásicas suelen quedarse con las estatuillas.

Para los Oscar, las cintas cuyas bandas sonoras están nominadas no son las antes mencionadas.

Aspiran al premio más importante de la industria la música de: El gran hotel Budapest (Alexandre Desplat), El código enigma (Alexandre Desplat), Interestelar (Hans Zimmer), Mr. Turner (Gary Yershon) y La teoría del todo (Jóhann Jóhannsson).

También hay que tener en cuenta que los Oscar reconocen a las bandas de sonido original.

Por otro lado, al hablar de las nominadas a mejor canción se abre una ventana a otro universo.

En este caso, las contendientes al Oscar son: Everything Is Awesome, del filme Lego (Shawn Patterson); Glory, de Selma (John Stephens y Lonnie Lynn); Grateful, de Beyond the Lights (Diane Warren); I’m Not Gonna Miss You, de Glen Campbell... I’ll be me (Glen Campbell y Julian Raymond) y Lost Stars de ¿Puede una canción de amor salvar tu vida? (Gregg Alexander y Danielle Brisebois).

Hasta ahora las producciones que resultaron victoriosas en ceremonias anteriores son: El gran hotel Budapest, en los premios Bafta; Selma, por su canción original Glory, y El código enigma, por su música, en los Globos de Oro.

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Whiplash: música y obsesión. Esta cinta logró cinco nominaciones a los premios Oscar. De las bandas sonoras recientes, en Mendoza sólo se consigue la de Boyhood, que cuesta $180.
Whiplash: música y obsesión. Esta cinta logró cinco nominaciones a los premios Oscar. De las bandas sonoras recientes, en Mendoza sólo se consigue la de Boyhood, que cuesta $180.
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González Iñárritu contrató a Antonio Sánchez para que la batería transmitiera el desorden emocional del protagonista de Birdman.
González Iñárritu contrató a Antonio Sánchez para que la batería transmitiera el desorden emocional del protagonista de Birdman.
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Miles Teller y J.K. Simmons interpretan a un estudiante y un profesor obsesionados con la perfección en Whiplash: música y obsesión.
Miles Teller y J.K. Simmons interpretan a un estudiante y un profesor obsesionados con la perfección en Whiplash: música y obsesión.
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