Dos hombres, dos amigos que hace años no se ven. Dos personas criadas bajo la protección del dinero y la comodidad, pero que eligieron caminos distintos. Jano y Santiago ya rozan los 40 años. Llevan una vida muy diferente uno del otro. El primero eligió la comodidad del hogar y de todo lo que el dinero pueda comprar. El segundo quiso la libertad de recorrer Latinoamérica sin ataduras, pero en la vida todo cambia. Incluso ellos. De eso y mucho más trata La Mano de un Dios Distante, el último libro de Héctor Guyot.
La mano de un Dios Distante: historia de un juego peligroso entre tres personas
Una reunión de estudiantes deriva en que dos viejos amigos se contacten por mail. Ese es el comienzo de una serie de cartas en la que cada uno describe su vida, sus gustos, sus desencantos. Ambos comienzan a ver en la vida del otro algo que querrían tener y de alguna manera, comienzan a vivir a través del otro. En el medio, la mujer de Santiago descubre los mails y también tiene su propio diálogo con Jano, tras enterarse de algo que no debía. Así comienza un arriesgado juego de a tres que ninguno de ellos tenía pensado.
"El origen de la novela es una idea que tuve antes de arrancar. A los 21 hice un viaje por Sudámerica. En ese viaje conocí mucha gente nómade. Me interesaba mucho por su vida. Al mismo tiempo me inteersaba mi tierra. Volví cuando era la vuelta de la democracia y porque quería votar", explica Héctor Guyot a Diario UNO.
Cartas peligrosas y reveladoras
A medida que avanza la historia diseñada por Guyot uno puede identificarse con los personajes. A veces con uno, otras con otro. Es imposible no cerrar el libro y preguntarse qué si uno hubiese tomado una decisión diferente a los 18, 20 o 25 años, qué tan diferente sería su vida en la actualidad.
Y es que la famosa pregunta de "Y si...", sobrevuela todo el tiempo, tanto en la historia de La Mano de un Dios Distante como en las vidas de cada persona ante cada decisión importante o trivial.
"Quise construir personajes interesantes. No quería construir una especie de héroes. Ambos personales son complejos e incluso el nómade tiene algo de cobardía", explica Guyot.
Y es que ambos, Santiago y Jano, eligieron convencidos sus caminos a seguir, pero es cuando pasan 20 años que se preguntan a sí mismos si realmente quieren seguir teniendo la misma vida y qué lugar tendrían de haber seguido otro trayecto.
Trío epistoral
Es con las cartas que se comienzan a escribir que se imaginan con otro tipo de vida. Se confiesan hechos que ninguno sabe y se aconsejan entre sí. Es una amistad que perdura con el paso del tiempo, a pesar de las diferencias entre ambos personajes.
"Se empiezan a contar su presente. Ambos van evolucionando. El que vivía en el caos va hacia el orden pero el que vivía en el orden se dirige al caos. El sedentario quiere la aventura y el otro, sin saberlo, quiere esa perspectiva del otro. Ese es el motivo por cual se enganchan con la historia del otro y por lo que se complementan", señala Guyot desde el ambiente más acertado para hablar sobre su obra, una habitación en la que está rodeado de libros.
Pero no son los únicos que se preguntan por sus vidas. También está Cecilia, la mujer que cruza la vida de ambos y que se ve envuelta en un trío epistolar, que a medida que avanza puede tener grandes consecuencias en sus vidas.



