Espectaculos Domingo, 3 de junio de 2018

La humana mirada a un matrimonio hecho de amor y distancias

Escenas de la vida conyugal. La obra escrita por Ingmar Bergman llega bajo la dirección de Norma Aleandro. Una charla exclusiva con Ricardo Darín, uno de los protagonistas

Primero fue una miniserie televisiva en Suecia. Luego la película Secretos de un matrimonio (1973), que se convirtió en un clásico, y luego escribió la obra teatral Escenas de la vida conyugal. El director de teatro y cine, guionista teatral y cinematográfico Ingmar Bergman había explorado con profunda humanidad los bemoles de un matrimonio y eso convirtió a su obra en única y, como todo clásico, plena de una increíble actualidad.

En Argentina, a este texto magnífico sumamos a dos actores fascinantes como Ricardo Darín y Andrea Pietra y la dirección de una leyenda de la actuación nacional como Norma Aleandro, lo que da como resultado una cita a la que uno no quiere faltar. Escenas de la vida conyugal se presentará del 15 al 17 de junio en el teatro Plaza de Mendoza, obra que ya lleva 500 representaciones en Argentina, España, Uruguay, Chile y Perú.

Ricardo Darín charló con Diario UNO sobre la obra, el matrimonio, sus compañeras en esta aventura y su profesión.-Fuiste el hijo de Norma Aleandro en "El hijo de la novia". ¿Cómo es ella como directora de esta obra?-Ella es fantástica, única, no sólo como actriz y directora sino como mujer, es muy especial. Tiene una energía, una vitalidad, una mirada especial sobre todas las cosas, además de su gran sentido del humor y su capacidad. Así que trabajar con ella siempre es un placer. Para mí es como una especie de madre, no sé si está bien decirlo de esa forma, porque la conozco desde hace mucho tiempo. Hice de hijo de ella en la radio cuando yo tenía 8 o 9 años, así que es toda una vida. No puedo ser objetivo con ella, tenemos una muy bonita relación.-¿Es de las directoras que marcan mucho o te deja improvisar?-Ella es muy libre porque antes que nada es actriz y sabe lo que significa eso para un actor y también ha hecho esta obra, que conoce en profundidad. Ella te da mucha libertad, lo que no significa que no te oriente, y tiene una gran capacidad de otorgarte herramientas muy nutritivas para la construcción del personaje, sobre todo para la ubicación del personaje dentro de las necesidades de la escena y dentro de lo que exige la obra en general. Se aprende muchísimo de ella.-¿Cómo es la versión que vamos a ver de "Escenas de la vida conyugal"?-Lo primero que hay que aclarar es que no es una versión teatral de la obra cinematográfica, es la obra de teatro escrita por Bergman después de que hizo la película. Tiene sus propios códigos, su propia dinámica, en siete escenas que él eligió para sintetizar lo que es la relación de esta pareja (Juan y Mariana) con en el paso del tiempo y cómo la relación está en movimiento en función de las cosas que les ocurren, y hace especial hincapié en la verdad, en la sinceridad, en poner sobre todo la mesa.-Otro de los planteos de la obra es si dos personas pueden vivir juntas para siempre...-Sí, habla mucho de eso, de lo corrosivo que es el paso del tiempo. En este caso concretamente, en clave teatral lo que ocurre por identificación o por entendimiento con la audiencia es que muchas de las cosas que pasan y que se exponen en el escenario causan gracia, porque lo que nos pasa es que nos reímos de situaciones incómodas o patéticas o dolorosas porque es una forma de hacer catarsis sobre eso. Y esta obra creo que ha sido escrita un poco con ese sentido, poder hablar de las cosas más profundas y más hirientes, pero con un tono y una dinámica que te permitan respirar.-En esta puesta, ¿hay algo más de idiosincrasia no digo argentina, sino latina?-Hemos tratado de buscar neutralidades, sobre todo con cantidades, ciudades, localizaciones, de encontrar un punto de equilibrio como para no traicionar el espíritu de la pieza, pero que al mismo tiempo estuviera un poco más al alcance de nuestro entendimiento. Creo que lo hemos encontrado, más allá de que todo lo que es la "cuerda humorística", por decirlo de una manera respetuosa, se aproxima más a lo latino que a lo sajón.-Con Andrea Pietra ya trabajaron juntos...-Sí, y en agosto se estrena la película El amor menos pensado, donde también trabajamos juntos.-¿Cómo es la dinámica de trabajo con ella?-Muy buena, porque no sólo es una muy buena actriz, sino que además es una persona extraordinaria. Tiene un sentido del humor, una energía y es tan amorosa que le pone al personaje una humanidad que conmueve. Estoy feliz de estar haciendo esto con ella, somos amigos desde hace muchos años, nuestras familias son amigas. Es una gran compañera.-¿Ese lazo afectivo suma a la hora de hacer la obra?-En el teatro, donde te encontrás todas las noches y llegás como podés, arrastrando las cosas de tu propia vida, muchas veces encontrás en el compañero el hombro ideal para recostarte cuando estás golpeado, para socorrerlo cuando vos tenés más energía que él. Es una familia sustituta que se produce en función de un proyecto de trabajo, pero en el que la energía que vos pongas a favor y la generosidad que se tiene que poner sobre el escenario son fundamentales. Es muy agradable tener un encuentro con un compañero o compañera con el que te llevás bien y te entendés con la mirada, porque eso es lo que te rescata de cualquier otro tipo de situaciones. En el escenario pasa de todo, incluso cosas inesperadas, y frente a esto lo que te rescata es la confianza en el otro. De pronto podés tener una laguna mental, tener una falta de memoria y tu compañero puede ayudarte. Eso es lo que tiene de atractivo el teatro: está vivo, está ocurriendo ahí, y por eso es peligroso y vertiginoso. Por eso con quién lo estés haciendo es fundamental, para que sientas que estás contenido, o no.-Y en un elenco de dos, es muy importante...-Es fundamental en todos los elencos, pero cuando hay cinco o seis personajes la interrelación es importante, pero no es central. La energía está más distribuida, pero en tête à tête, en un mano a mano, es fundamental la devolución de la energía del otro, porque así es como circula y llega a la platea.-En la película El amor menos pensado, con Mercedes Morán, también estás inmerso en un matrimonio en crisis....-Me quieren casar o me quieren separar, no sé (risas). Creo que es una cuestión generacional. En esta época no me toca el muchachito, me toca el señor, y el señor normalmente suele estar circunscripto en un universo donde el matrimonio tiene muchísima preponderancia.-Es que la pareja influye en muchas otras relaciones afectivas, desde los hijos hasta los amigos...-Es por eso que siempre estás reflexionando, investigando, aggiornando el vínculo, el contacto, la conexión, la relación. Esto no significa que no haya tantos matrimonios como personas habitan en este mundo. Pero es una institución que más allá de todos lo avatares que ha atravesado, todavía está a nivel mundial en un período de investigación permanente, porque llegó de la mano de la civilización, con los acuerdos y los contratos. Hace unos días estaba viendo un programa muy interesante por televisión que hablaba precisamente de este tipo de cosas: de dónde nace el matrimonio. Nosotros nos espantamos al ver que en algunas civilizaciones o culturas los matrimonios son acordados entre los padres o familias. Parece ser que en el principio el matrimonio estaba más relacionado con eso que con el amor, eran acuerdos más políticos, sociales y económicos. Y Bergman es un especialista en poner el dedo en ese ventilador...-En todas esas aristas...-Es que si lo analizás con detenimiento, esta obra que escribió después de la película hace especial hincapié en el amor. Es una crítica al matrimonio, pero no una crítica a la relación entre los seres humanos, al contrario, él lo que salvaguarda es el amor, que para él está por encima del pacto matrimonial.-Vos hablabas de los matrimonios acordados y a una familiar mía la obligaron a casarse con quien habían elegido los padres. Hasta hace muy poco el vínculo primordial no siempre era el amor...-Ellos aparentemente confiaban en que el amor aparecía después...-Ya lo vas a querer, nena...-Ya te va a gustar (se ríe a carcajadas). Pobres, se tenían que fumar cada hijo de puta en el camino. ¿Te imaginás? Si vos le pifiás con el que vos elegís, imaginate con el que te eligen otros (risas).-¿Cómo sienten desde el escenario lo que la obra va provocando en el público?-Ese es un aspecto bastante delicado, porque en realidad se trata, en esta obra especialmente, de que el espectador pueda participar de lo que está ocurriendo en la intimidad. Entonces es de mucho cuidado para nosotros el permitir que disfrute, pero al mismo tiempo hacerle una especie de "corralito" como para que no nos intoxique demasiado la dinámica de la pieza. -¿Para no perder el "timing" de la pieza?-Es que no podés permitir que la audiencia te maneje y controle tu trabajo, porque no funciona así. Pero al mismo tiempo, tenés que ser benévolo y amplio como para permitir que cada uno se exprese, porque de eso se trata también el teatro.-¿Te gustaría seguir el camino de la dirección en el cine?-Entre mis planes tengo para más adelante alguna cosa en mente como para intentar atreverme, el tiempo lo dirá.-¿Por ahora te sentís más cómodo del otro lado de la cámara?-No es una cuestión de comodidad, se trata de responsabilidad. Me voy a atrever a dirigir otra película (N. de la R: en 2007 concluyó el filme La señal luego del fallecimiento de su director, Eduardo Mignona) el día que tenga una historia entre manos que primero me parezca valiosa y segundo que sea una historia a la que yo le pueda aportar mi mirada y con eso la pueda nutrir, porque si no dejaría que lo haga otro. Hay una serie de condiciones que se tienen que dar y tengo que tener el espacio suficiente, porque meterte en un proyecto de un largometraje para un director implica, mínimo, dos años de trabajo, entre el desarrollo del proyecto, la preproducción, el rodaje y la posproducción, y a mí en este momento me cuesta visualizar dos años libres para dedicarlos a una historia, porque tengo compromisos acordados. Aparte del pacto matrimonial (risas).