Hoy Disney es quizás la empresa de entretenimiento más grande del mundo. Adquirió Pixar, Marvel y LucasFilm, entre otras grandes empresas, y sus tentáculos cada vez son más y más grandes.¿Pero sabían que hace no mucho casi deja de hacer sus propias películas animadas?
Los años setenta y ochenta no fueron una buena época para los estudios de animación. En pocas palabras, no se les caía una idea y solo abundaban historias poco convocantes. Disney llegó incluso a pensar en dejar de producir grandes películas animadas. Por aquella época incluso apelaban al refrito, y a reusar cuadros de animación para hacer diferentes películas. Robin Hood (1973) y El Libro de la Selva (1967) son ejemplos de ello. Es por esto que a mediados de los ochenta la compañía del ratón decide volver a lo seguro: hacer films con animaciones basados en clásicos e historias populares. Y, además, opta por darle otra vuelta de tuerca y hacer estas películas de dibujitos al mejor estilo de los musicales de Broadway. En 1989 se estrena La Sirenita, siendo todo un éxito comercial y de críticas. Eso prendió de nuevo la llama.
Pero la que terminaría de afirmar que los dibujitos de Disney estaban de vuelta para quedarse no sería otra que La Bella y la Bestia, que se convirtió en la primera película animada nominada al Oscar para Mejor Película. Así se daría inicio a la segunda era dorada para los estudios Disney. Esa misma que coronaría con Enredados (Tangled, 2010) yFrozen (2013), la más taquillera de sus películas.


