Un clásico de la televisión argentina, La biblia y el calefón, reaparecerá hoy a las 22.30 en la pantalla de Canal 7 Mendoza con la conducción de Sebastián Wainraich, quien deberá asumir el legado del creador del formato, el fallecido periodista y humorista Jorge Guinzburg.
Wainraich, conductor radial de Metro y medio (en una radio porteña) y ex cara de TVR, afronta el desafío “con miedo, incertidumbre y una profunda alegría”, confesó en diálogo con Télam en las horas previas al reestreno del programa.
La biblia y el calefón estuvo en pantalla entre 1997 y 2002, y luego volvió al aire en 2008 hasta que Guinzburg falleció, el 12 de marzo, a los 59 años, producto de una afección pulmonar.
“Guinzburg era un generador de formatos y un hombre talentoso, y en ese punto, no hay copia posible”, aseguró Wainraich. “Sí se puede copiar su forma de trabajar, de generar espacios, de crear formatos y productos”, aclaró.
El programa, producido por Andrea Stivel (viuda de Guinzburg), conservará su formato conocido: cuatro invitados de diferentes ámbitos que abordarán tópicos introducidos por el conductor, a medio camino entre el humor y la reflexión.
“La estructura es la misma porque el programa es el mismo. Igual van a ir apariendo algunos toques sutiles y secciones nuevas”, adelantó Wainraich.
La emisión de hoy, ya grabada, presenta a cuatro invitados de peso: Ricardo Darín, Adrián Suar (gerente de programación de El Trece, canal de origen), Diego Torres y Natalia Oreiro.
El cantautor español Joaquín Sabina, autor de la cortina musical del ciclo, grabó un videoclip para el programa inaugural.
“Yo consumía este programa como espectador y me divertía mucho, y por eso me encanta este desafío tremendo que espero desde que me convocaron en marzo”, apuntó Wainraich.
–El formato del programa no tiene artificios, está articulado sobre la palabra, sobre ciertos usos del lenguaje. ¿es un perfil que se acomoda mejor a tu estilo de conducción?–Es probable. No lo había analizado de esta manera, pero es una forma interesante de verlo. La verdad es que me siento muy cómodo hablando. Soy un charlatán por naturaleza y mucho más con un estudio con cuatro invitados.
–El formato genera momentos para hablar de todo, apuntando a la reflexión y al entretenimiento.
–Es uno de los pocos espacios en la televisión abierta donde los invitados no van a hablar de sí mismos.
–¿Es una de las razones del éxito del formato?–Puede ser que eso funcione con el público. Sin embargo, bien mirado, siempre se está hablando desde un lugar personal. En la grabación del primer programa, por ejemplo, los invitados contaron vivencias propias a partir de los tópicos propuestos y eso resultó.
–¿Cuál es tu lugar dentro del programa fuera de cámara?–Participo de la definición de los contenidos. Hacemos una mesa grande a la que se suman productores y guionistas, y de acuerdo con el perfil de los invitados de la semana, se definen los temas, con algún toque de actualidad. Es un trabajo colectivo.
Fuente: Télam




