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Las luces se apagan, un segundo de incertidumbre y vuelven a encenderse con un grupo de personajes en el escenario. ¿Son científicos dementes? No, son unos gitanos frenéticos que, sin embargo, aplicarán sobre la multitud las virtudes de su máquina del tiempo Unza Unza. Este artilugio no es para viajar, sino para aglutinar miradas, oídos, almas, y rejuvenecerlas. El mentor, el mesías que conduce la caótica caravana del sonido Unza Unza es, por estos días, nada menos que Emir Kusturica.
Ese personaje de apariencia hosca se ha dado gustos como nacer bosnio pero declararse serbio, dirigir películas polémicas y multipremiadas en el mundo como Gato negro, gato blanco, Sueños de Arizona o Underground, crear un pueblo propio, escribir libros y tocar la guitarra en la No Smoking Orchestra, con la que este lunes se presenta en Mendoza, en el Auditorio Ángel Bustelo.
Resultado perfecto entre la furia punk y la festividad balcánica, Kusturica y los suyos están de gira estrechando todavía más los vínculos que los unen con nuestro país. De buen humor mientras se embarcaba en su vuelo hacia Neuquén, el realizador atendió el teléfono y esto es lo que dijo.
–Como de costumbre, cuando llego a la Argentina siento como si estuviera volviendo a casa.
–¿Cómo será esta visita?–El show tendrá la misma energía y algunas canciones nuevas. Pero habrá una energía increíble y muy positiva considerando el hecho de que el concepto completo de la No Smoking Orchestra estos últimos 10 años está revitalizado. La gente usualmente se va poniendo vieja, pero nosotros estamos cada vez más jóvenes.
–¿Entonces el espíritu y el sonido Unza Unza se mantienen vivos?–En realidad estamos más jóvenes por el tiempo Unza Unza (N. de la R.: por el disco Unza Unza Time), es la mejor cirugía plástica que se puedan imaginar. La música Unza Unza te pone bótox, o te lo saca, te estira la cara, te hace el lifting, te levanta el espíritu y lo apunta hacia arriba, bien alto. Las chicas cuando bailan el Unza Unza consiguen tetas más grandes y los hombres que hacen Unza Unza hacen... (y se autocensura con un sonido sexual). Así es (ríe).
–Hay nuevas canciones, ¿estuvieron componiendo?–Sí, son canciones nuevas que pertenecen a la ópera (N. de la R.: con referencia a la ópera realizada sobre su película Tiempo de gitanos).
–¿Es cierto que giran sin Dr. Nele?–Dr. Nele está enfermo, así que esta vez no ha podido venir con nosotros. Pero volverá cuando se mejore.
–¿Y quién lo remplaza?–Esta vez quienes cumplimos el rol del Dr. Nele es Mr. Sparavalo, el violinista y yo. No hay ningún problema, la banda tiene el poder de siempre, está muy poderosa, y no hay ni una gota de energía que se haya perdido.
–¿Es cierto que en la banda son más sociales que musicales?–Cuando dije eso fue en el sentido de seguir la vida y las actividades en un sentido colectivo, no en términos políticos. Cuando la música es comprometida es más sana. La gente con la música por lo general es muy egocéntrica; nosotros somos más colectivos en nuestro modo de manejarnos como grupo, ese es el punto.
–¿Cómo les explicarías quién sos a quienes no te conocen?–Soy el cirujano plástico que cuando llega con su banda y brinda su música ofrece nueva vida a quienes van a encontrarse con él. La vida nunca es igual después de escuchar, ver y oír con atención a la No Smoking Orchestra. El mensaje: olvídense de la cirugía plástica, nunca van a volverse viejos si escuchan la música Unza Unza.
–Vas a estar casi todo el año de gira, ¿no habrá trabajo detrás de cámara?–Sí, a fin de año. Voy a hacer una película sobre Pancho Villa.
–¿Otra muestra de amor por Latinoamérica luego de la cinta de Maradona?–Absolutamente. Amigo, debo subir al avión, ¡nos vemos en Mendoza!
Kusturica: andanzas breves e intensas en Mendoza El cineasta y músico serbio Emir Kusturica tocó con su orquesta este sábado en Neuquén. Este domingo llega a la provincia. Se hospeda en el hotel Arena Maipú junto con su grupo de músicos y técnicos.
En su breve visita a la provincia, antes de continuar su gira argentina el artista ofrecerá este lunes una conferencia de prensa a la mañana y luego disfrutará de una invitación especial para almorzar en la bodega Zuccardi con la banda. Allí, los gitanos probarán un asado y degustarán los mejores vinos de la casa, la cual planea obsequiarle los que más les gusten. Para su estadía, Emir Kusturica solicitó traladarse en autos particulares comunes, que no sean grandilocuentes, y que no le falte ni whisky, ni cerveza, ni vino, en ningún momento.



