En la escena de una fiesta a principios de los años ’60 en la más reciente película de Clint Eastwood, una adaptación del exitoso musical de Broadway Jersey Boys sobre Frankie Valli y los Four Seasons,
La película que está en cartel en Mendoza es una rareza que muestra al director haciendo un musical. Trailers.
Jersey Boys: una armonía improbable para Eastwood
una pantalla muestra un rostro inesperado: al mismo Clint, de joven, en blanco y negro.
La apropiada toma, del western televisivo Rawhide, condensa en un momento la casi inconmensurable amplitud de la trayectoria de Eastwood: de joven vaquero a director ganador del Oscar.
¿Siente el realizador de 84 años que esto fue en otra vida? “Otras varias vidas”, dice riendo. “Verme a mí mismo en 1959 o 60 o 61 o de cuando sea ese episodio fue como: guau. He recorrido un largo camino desde entonces”.
Ese camino, que abarca desde spaghetti westerns de Sergio Leone hasta su propio Unforgiven (Los imperdonables), ha tomado un raro desvío por la carretera de Nueva Jersey. Jersey Boys, la doceava película que dirige desde que cumplió 70 años, sólo se suma a lo que es uno de los últimos capítulos más extraordinarios en la carrera de cualquier cineasta.
¿Cómo lo ha hecho? “Simplemente, nunca dejo al viejo entrar”, dijo Eastwood en una entrevista reciente. “Siempre busqué algo nuevo que hacer. Con o sin razón, siempre pensé que podría hacer cualquier cosa”.
Esa actitud explica muchos de sus logros. ¿Quién más hubiese pensado que la trágica historia de una boxeadora (Million Dollar Baby) podría ser un éxito? ¿Quién más habría ido a Iwo Jima para hacer el drama de la Segunda Guerra Mundial La conquista del honor y, por curiosidad y empatía, hacer también un filme (Cartas desde Iwo Jima) sobre el otro lado del campo de batalla?
Y quién hubiera esperado que el hombre —“un largo y esculpido trozo de madera, un tótem con pies”, como una vez lo llamó James Wolcott— mitificado como el Hombre sin nombre y como Harry el sucio sería atrapado por la historia de los chicos detrás de Big Girls Don’t Cry?
“El secreto de la vida en cada profesión, sea en el entretenimiento o cualquier otra área, es estar interesado”, dice Eastwood. “¿Estás interesado en la vida? ¿Estás interesado en lo que está pasando? ¿Estás interesado en nuevos tipos de música?”.
Eastwood, un pianista y aficionado del jazz, siempre ha sido conocido por su pasión por la música. Hizo una película sobre Charlie Parker (Bird), cantó en Paint Your Wagon y Gran Torino, produjo un documental sobre Thelonious Monk (Straight No Chaser) y ha compuesto la música de la mayoría de sus películas en la última década.
Pero las confecciones pop ricas en falsetes de Valli (interpretado por John Lloyd Young, quien creó el papel en Broadway) y los Four Seasons parecerían un registro más alto que el tono natural de Eastwood.
“Tantas veces podíamos verlo entre bambalinas o incluso entre tomas ahí parado tratando de entender, haciendo (en un tono alto) ‘Ooooo’’’, dijo Michael Lomenda, quien en el filme interpreta a Nick Massi de los Four Seasons.
Aunque el espectáculo de Broadway despertó de inmediato el interés de Hollywood, previos intentos de llevarlo al cine fracasaron antes de que Eastwood los reviviera con Warner Bros. “No podía entenderpor qué, después de nueve años en Broadway, nadie quería hacerlo”, dijo Eastwood.
Eastwood favoreció una adaptación de los escritores del musical, Marshall Brickman y Rick Elice, y seleccionó a actores veteranos de las producciones en Broadway y ambulantes en lugar de rostros famosos. Erich Bergen, quien hace del compositor Bob Gaudio, y Lomenda provienen de producciones rodantes del show. Vincent Piazzo de Boardwalk Empire, de HBO, es el único afuereño.
“Supimos que de ninguna manera lo iba a convertir en una menudencia”, dijo Young sobre el hecho de tener a Eastwood como director de Jersey Boys. En vez, la película de Eastwood tiene más melancolía que el musical promedio y se inclina hacia las tumultuosas vidas personales de los miembros del grupo. El sabido eficiente estilo para filmar de Eastwood —por lo general sólo una o dos tomas, siempre a tiempo y por debajo del presupuesto— fue una enseñanza para los actores, la mayoría inexpertos en materia de cine.



