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La jauría y La vieja guardia: Amazon Prime y Netflix rivalizan con esta serie y película de reciente estreno

La violencia ejercida contra las mujeres, en todas sus formas y un reclutador de hombres agresivos que se hace llamar “el lobo”, son la base argumental de la serie chilena La jauría, estrenada la semana pasada. Netflix en tanto estrenó La vieja guardia, la batalla de un grupo de mercenarios inmortales por mantenerse a salvo y unidos como lo han hecho durante los últimos siglos.

La vieja guardia

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Con Charlize Theron encabezando el elenco, La vieja guardia se convirtió rápidamente en uno de los contenidos más visitados en la Argentina y en muchos otros países.

Se trata de la adaptación del cómic homónimo de Greg Rucka y el ilustrador argentino Leandro Fernández. El primero se hizo cargo del guion en esta cinta de la directora Gina Prince-Bythewood y nadie mejor que él para contar la historia de sus personajes.

Se trata de un equipo de guerreros inmortales, encabezados por Andy (Theron) que ha participado de numerosas batallas y guerras y que en la actualidad son mercenarios para aquellas causas que consideran justas. Pero cuando sus extraordinarios poderosos salen a luz, el equipo y Nile (Kiki Lane), la nueva integrante del grupo, deberán librar su propia lucha para protegerse entre ellos.

Con discursos acerca de las desventajas de la inmortalidad (ya vistos en otros filmes como Highlander o Logan), la cinta equilibra la personalidad de cada uno de los guerreros con el conflicto por su seguridad (no pueden morir pero sienten igual el dolor), a la par de la lealtad del grupo como tal.

Las escenas de acción, prolijamente coreografiadas, están a la altura de otras producciones del género, aunque la elección de la banda sonora, con canciones pop en esos momentos de mayor acción, minimizan el clima propio que esas escenas deberían mantener.

Sin ser una película excepcional, sus más de dos horas la convierten en un acertado entretenimiento de la mano de personajes que se distancian de los clásicos superhéroes de DC Comics o Marvel, omnipresentes en el cine.

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Lo que resulta un tanto decepcionante es el final, que no sólo queda abierto sino que anticipa una segunda película –ya estaría pautada–, lo cual le da al filme un cierre más propio de un capítulo de serie que de un largometraje. De todas maneras, como entretenimiento para pasar el rato, funciona.

La jauría

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El pasado viernes Amazon Prime estrenó esta serie chilena (codirigida por la argentina Lucía Puenzo) que le hace frente a uno de los temas más urticantes y urgentes que enfrenta el mundo: detener la violencia contra las mujeres en todas sus expresiones, desde el abuso verbal hasta su peor extremo: el femicidio.

Basada en un caso real de España que se conoció en la prensa como La manada -porque de esa manera actuaron los cinco hombres que violaron a una joven y filmaron el hecho- la serie compuesta de 8 capítulos de unos 45 minutos en promedio, es un ejemplo de una idea interesante que se malogra por un mal guion.

La jauría tiene como puntos a favor un elenco de destacados actores, desde Daniela Vega (la protagonista de Una mujer fantástica, filme chileno que ganó el Oscar a Mejor película extranjera en 2018) hasta Luis Gnecco (quien protagonizó Neruda y El bosque de Karadima entre muchas otras). A esto sumamos un productor ejecutivo como Pablo Larraín, director de filmes como Neruda, No, El club, Jackie y que en su rol de producción ha posibilitado cintas como Una mujer fantástica (de Sebastián Lelio) y la reciente ópera prima del talentoso Gaspar Antillo, Nadie sabe que estoy aquí.

Es decir, que tenían una buena base para transmitir un flagelo mundial como la violencia de género, pero su enfoque maniqueísta y el abuso de estereotipos (tanto femeninos como masculinos) no consolidan el mensaje original.

La historia se inicia con Blanca, una joven de 17 años que encabeza las protestas en su colegio católico, llamado Santa Inés, contra un profesor acusado de abuso sexual de varias de sus alumnas. En medio de ese conflictivo contexto, la desaparición de la joven y la posterior viralización de un video que muestra que es violada por varios hombres, desespera no sólo a los familiares de Blanca, sino a la comunidad educativa y a la sociedad en general.

Pero no se trata sólo de que el profesor o los agresores de Blanca son repudiables, casi todos los hombres en esta serie son abusadores –verbal o físicamente- corruptos, partícipes de actividades turbias (como la venta de bebés recién nacidos), apáticos o encubridores. Si esto se tratara de una distopía, como El cuento de la criada, donde un estado patriarcal totalitario ha sojuzgado a las mujeres y las ha obligado o aceptar un orden social de castas (donde las mujeres que aún conservan la posibilidad de engendrar son las criadas) se justificaría que los hombres funcionen como un bloque perverso, aunque en la novela de Margaret Altwood -que bien reflejó también la serie-, hay hombres que se apartan del mandato de su género y luchan para volver a una situación de igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Se supone que esta serie intenta reflejar la realidad –incluso se basa en un caso real-, pero afortunadamente los hombres no se ajustan al esquema maniqueísta de La jauría, que para mostrar la abnegación y justicia de la lucha de las mujeres cree que es necesario degradar, cual enemigo público, al género masculino a través de sus personajes.

Para desentrañar la trama del juego macabro que impone el Lobo están las tres mujeres policías, un poco más humanas, ya que se muestran con sus defectos o excesos, pero muy cercanas a los estereotipos masculinos que circulan en las series y películas policiales, con el chiché incluso de que su jefe en algún momento les pide dejar su arma y las deja “fuera del caso”. A esta fuerza femenina se suma Celeste, la hermana de Blanca, que en uno de los giros más inverosímiles de la trama, va tras la jauría armada y dispuesta a todo.

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Esta serie es una muestra de que en una producción audiovisual se puede contar con una buena producción, buen equipo técnico, presupuesto necesario y buenos actores, pero si el guion es malo, nada podrá salvarla.

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