Por Selva Florencia [email protected]
Algunos días sin música es una cinta mendocina para reír, emocionarse y repensar la infancia. Los trailers con los estrenos de la semana.
Inocencia robada bajo el sol mendocino
“Mi familia es como cuando jugamos a la pelota y elegimos equipo: yo elijo a los que quiero que jueguen de mi lado”, dice Guzmán, el más independiente de los tres personajes en el centro de la historia que el director mendocino Matías Rojo cuenta en su ópera prima, Algunos días sin música.
Esa es sólo una de las tantas frases llenas de dolor, ternura y reflexión que los tres chicos van regalando a lo largo de los 78 minutos que dura esta comedia dramática que se proyecta desde hoy en el complejo Cinemark.
La película fue escrita por Rojo y es producida por Toro Rojo Films, la productora que el realizador montó con Sofía Toro Pollicino. Se rodó enteramente en Mendoza, pero contó con financiamiento de una productora de Buenos Aires, Cinema 3, y otra de Brasil, Cubo Filmes.
Algunos días sin música cuenta cómo tres alumnos de primaria se hacen amigos a partir de la muerte de su maestra de música –de la que se sienten responsables–, y va mostrando las aventuras y desventuras cotidianas que atraviesan mientras se embarcan en un viaje para pedirle perdón a la familia de la docente.
Sin embargo, la verdadera historia detrás de esta tragedia es la que muestra –invitando al espectador a reflexionar– los vínculos que ellos mantienen o intentan retomar con sus progenitores.
Los personajes centrales son Sebastián, Guzmán y Email, encarnados por los debutantes Jerónimo M. Escoriaza (13), Tomás Exequiel Araya (15) y Emilio Lacerna (12).
Escenario dialogó con las tres pequeñas estrellas de este relato cinematográfico, que intenta contar una historia de maduración y superación recordando clásicos como Quédate a mi lado, de Rob Reiner, o Kes, de Ken Loach.
Rojo, el director, también aportó su visión sobre cómo fue darle forma a un guion en el que trabajó por cinco años y que luego fue amoldando a sus protagonistas para llegar hoy a formar parte del circuito comercial de proyecciones (como lo consiguió otro filme mendocino, Road July).
Aprendiendo a hacer cine
El casting de actores se hizo en 2012, en el teatro Plaza. Hasta allí, Tomás llegó porque estaba tomando una clase de teatro en la escuela Cruz de Piedra y una maestra le dijo que fuera; a Jerónimo le insistió una tía suya que es maquilladora de televisión y Emilio fue acompañado por su papá, el reconocido actor mendocino Marcelo Lacerna. Ninguno tenía experiencia, a excepción de un corto, en el caso de Jerónimo, y de un breve cameo de Emilio en una obra de teatro de su padre.
“Durante varios meses, antes de empezar a filmar, nos juntamos todos los sábados, a eso de las siete, y leíamos un rato el guion. También hacíamos ejercicios de actuación y aprendimos a no mirar a la cámara. Charlábamos sobre los personajes y después comíamos galletitas”, recordó Jerónimo, que es quien lleva el papel protagónico en la cinta. Es él quien en la cinta lee revistas de ciencia y le cuenta a sus nuevos amigos, el primer día de clases, que si todos desean algo al mismo tiempo, se cumple.
“No quería decir nada de la película para ver quiénes en la escuela se daban cuenta, pero puse el trailer en mi Facebook y todos saltaron. Una maestra hasta me dijo que ahora los tengo que invitar a todos a comer pochoclo y verla en el cine”, agregó Jerónimo, dejando entrever que a él, como a su personaje en la ficción, también le gustan los experimentos.
En cuanto a las dudas que el guion les generó a los actores, Emilio contestó: “A veces leía las páginas y creía que hablaban de una cosa, pero en realidad eran sobre otra. Le hacía preguntas a Matías sobre el significado y cómo me tenía que sentir”.
En ese sentido, el director acotó: “En un momento ya ni sabíamos qué decía el guion, porque lo íbamos cambiando en el momento. De hecho, la escena del beso entre Email y una chica, ellos se dicen algo que inventamos ahí. Los textos de Jerónimo eran los más difíciles porque él tenía que citar cosas que había leído en revistas científicas”. Tras escuchar la frase del realizador, Jerónimo, que estudia en la escuela Magisterio, agregó: “Aparte, si te memorizás todo y lo vas diciendo exactamente como está ahí, no queda bien y se pierden los personajes. No hay espontaneidad”.
“Se ayudaban entre los tres y eso me sorprendió muchísimo. El Tommy, por ejemplo, se aprendía los diálogos de los tres, entonces, empezaban a hacer una escena y yo los iba viendo. Es más, muchas escenas quedaron así, como fueron rodadas la primera vez”, recordó Rojo, quien tiene 33 años y también es sociólogo.
Tomás, por su parte, es el más grande del grupo y quien más identificado se siente con su alterego en la película. A él, además, le tocó trabajar con su mamá, Petrona del Carmen, quien interpreta a su abuela en la pantalla grande. Ella hace un papel increíble en la piel de una mujer resentida, que se desquita con su nieto por todas sus frustraciones. “No sé si mi mamá es menos mala que en la elícula, más o menos”, se animó a decir Tomás Araya, entre risas.
–¿Cuál fue la escena más difícil?Tomás Araya: –Cuando estábamos arriba de las vías. Hay una escena en la que viene una zorrita y nosotros nos quedamos esperándola. La tuvimos que hacer como 10 veces.
Jerónimo Escoriaza: –Para mí fue en la que me entero de algo relacionado a mi papá, porque aparecemos comiendo helado y tuve que comer mucho. Me cansaba de tanto comer, pero había que grabarla de nuevo y de nuevo porque nos olvidábamos una parte o salía mal.
Emilio Lacerna: –Cuando otros chicos me pegan en el piso.
Matías Rojo: –No hubo muchas escenas difíciles o en las que perdieran la concentración, salvo una en la que se tenían que meter todos debajo de una mesa, porque se tentaron, y se pegaban entre ellos (risas).
–Jerónimo, ¿cómo fue trabajar con Ana María Giunta? Porque con ella compartís escenas muy físicas y verbalmente fuertes...
J.E.: –Bueno, esas escenas son como las más espontáneas de todas las que me tocó filmar, porque ella me retaba y yo me tomaba muy en serio todo lo que me decía. Después, cuando terminaba la escena, lo hablábamos, pero tenía que estar muy concentrado. Además, me toca subirla a la cama... Esa parte fue complicada.
Al finalizar la charla, queda claro que el director y los actores han forjado un vínculo muy estrecho. Tanto así que Rojo dispara la siguiente idea: “Nos podríamos juntar dentro de 10 años y hacer otra película sobre los mismos personajes, pero cuando tienen 20 años, y después nos seguimos juntando cada 10 años”. Sus estrellas, asintieron con entusiasmo.
Más sobre la película:
- Algunos días sin música abrió el último Festival de Cine de Mar del Plata y recibió excelentes críticas
- Cuenta con música original del mendocino Juampi Di Césare, que se puede escuchar en la web oficial del músico
- Trabajaron cerca de 60 actores y técnicos. Se filmó en Luján, Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz y Capital
- Se estrena hoy en forma simultánea en Mendoza y Buenos Aires. Se espera que pase por otras salas locales
Capitán América 2: el soldado del invierno
- Clasificación PM13
- Actores Chris Evans, Scarlett Johansson, Robert Redford
- Director Anthony y Joe Russo
- Género Ciencia ficción, acción
- Duración 134 minutos
- Origen Estados Unidos
Tras los catastróficos acontecimientos ocurridos en Nueva York, y que se vieron en Los Vengadores, el Capitán América vive su vida en Washington e intenta adaptarse al mundo moderno. Sin embargo, la acción lo llama cuando un colega de la agencia SHIELD se ve amenazado y él se encuentra envuelto en una trama de intrigas que puede poner en riesgo el mundo entero. Pidiendo ayuda a La Viuda Negra, el Capitán América luchará por desenmascarar una conspiración creciente y deberá enfrentarse a un enemigo inesperado: el soldado del invierno.
Lo mejor de nuestras vidas:- Clasificación PM13
- Actores Audrey Tautou, Romain Duris, Cécile de France
- Director Cédric Klapisch
- Género Comedia romántica
- Duración 116 minutos
- Origen Francia
Xavier es un padre de 40 años que tiene dos hijos y aún encuentra la vida muy complicada. Cuando la madre de sus pequeños se muda a Nueva York, él no soporta la idea de que estén creciendo tan lejos de él y decide empacar sus maletas y mudarse a la gran manzana. Allí tratará de labrarse un lugar como hijo, padre y hombre, perdido en el bullicioso caos del Barrio Chino. La película cierra la trilogía del director francés Cédric Klapisch, que comenzó con Piso compartido y continuó con Las muñecas rusas.



