Iggy Azalea desafía la industria

Por UNO

   Iggy Azalea se catapultó a la fama como una inusual mujer blanca en el mundo del hip hop, pero su ascenso meteórico ha provocado reacciones violentas que revelan mucho de las fallas del negocio de la música en temas de raza y género.

La australiana de 24 años, que lanzó su primer álbum hace apenas nueve meses, buscará esta noche cuatro premios Grammy, entre ellos el prestigioso Grabación del Año por su éxito Fancy. Pero aunque Azalea gane el favor de los críticos y llene los estadios, los detractores la consideran extraña e incluso ofensiva: una mujer blanca, rubia, que rapea con un acento inequívocamente afroestadounidense.

Su crítica más voraz es la rapera Azealia Banks, una mujer negra que acusa a Azalea de burlarse de los negros y que la critica por rehuir temas importantes para su comunidad, como la brutalidad policial.

“Estos Grammy les dicen a los chicos blancos que son grandes, que son increíbles, que pueden hacer todo lo que pueda su imaginación. Pero a los chicos negros les dicen que no tienen una mierda, que nada les pertenece, ni siquiera lo que han creado para sí mismos”, dijo Banks en una entrevista radial.

Azalea, quien se mudó a Estados Unidos cuando era adolescente para seguir sus sueños de hacer una carrera en el hip hop, dijo que Banks era una “fanática”. “Hay muchos artistas negros con éxito en todos los géneros. La razón por la que no has tenido éxito es por tu actitud de porquería”, escribió la cantante en Twitter.

El hip hop se ha hecho global tras un largo camino que comenzó en Nueva York en los años ’70, en el cual Azalea está lejos de ser una pionera como rapera blanca.

El mayor éxito de ventas en el mundo del rap, Eminem, es blanco. También lo son Macklemore y Ryan Lewis, el dúo que triunfó el año pasado en los Grammy con cuatro gramófonos de oro.

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