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Hermosa venganza: una mujer común asciende al infierno

El primer largometraje de la actriz, guionista y productora inglesa Emerald Fennell presenta a una joven que deja atrás una prometedora carrera para convertirse en el azote de los hombres abusadores

Promising Young Women (que aquí se estrenó con el poco poético título de Hermosa venganza) es el primer largometraje de la guionista, productora y actriz británica Emerald Fennell, quien se hizo popularmente conocida por su interpretación de Camila Parker Bowles, el eterno amor del príncipe Carlos de Inglaterra en la serie The Crown.

A sus 35 años tiene muchos trabajos que acreditan su talento. Por ejemplo, fue showrunner de la segunda temporada de Killing Eve, luego de que la guionista principal, su amiga Phoebe Waller-Bridge, dejara ese cargo para permanecer sólo como productora. Con la actriz y comediante tienen en común un agudo sentido del humor (a veces negro), personajes femeninos cuestionadores y rupturistas y no atarse a los convencionalismos.

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No es extrañar que con estas bases, Hermosa venganza se presente como una historia que no sólo levanta el puño en defensa de las mujeres, sino que rompe muchos paradigmas, sobre todo desde lo narrativo.

Ya la primera escena sirve para advertirle al espectador que lo que vamos a ver tendrá un punto de vista diferente. Se observa a un grupo de hombres, bailando en una pista y la cámara hace un largo y primer plano a sus traseros. Está absolutamente normalizado que sea el revés: vemos colas femeninas en el cine, en la tele, en publicidades, en videoclips, pero verlo a la inversa es algo absolutamente inusual. Tal vez algunos se incomoden con esto, pero no lo hacen si de cuerpos femeninos se trata, porque se ha normalizado mostrar a la mujer como objeto de deseo o, simplemente como objeto. Fennell arranca con toda la artillería sobre normalizar este tipo de situaciones, que van desde el tratamiento de mujer-objeto a otro tipo de violencia, como el abuso verbal o físico.

Cassandra (Carey Mulligan) tiene casi 30 años y trabaja en una cafetería. No tiene amigos ni pareja y vive con los padres. Lejos está la prometedora carrera que tuvo como aventajada estudiante de Medicina (de allí el título original). A medida que la narración avanza sabemos que hay un episodio que torció el destino que ella planeaba y que la ha convertido en una mujer con doble vida: de día es una mesera que atiende –de mala gana- a los clientes y de noche sale a “cazar” hombres. El método es el siguiente: finge estar borracha y aparece algún “caballero” que le ofrece su ayuda para llegar a casa, pero siempre termina en la habitación del tipo en cuestión a punto de ser abusada, aprovechándose de su indefensión.

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Este esquema parte en dos su vida e incluso se refleja en los colores que Fennell elige para retratar el lado luminoso y la contraparte de su protagonista: tonos pasteles, claros y atuendos con aire ingenuo para la Cassandra hija y trabajadora; oscuros o neón para su contracara más agresiva, en tanto que la arquitectura en la que se mueve también replica esta fórmula, a la par del diseño de vestuario.

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Esta dualidad se mantiene hasta que aparece Ryan (Bo Burnham), un ex compañero de la facultad, ahora pediatra, que parece diferente al resto de los hombres que ella enfrenta por las noches y entre ellos crece un interés romántico. Entonces el amor se retrata con todos los filmes del género: ellos bailan en una farmacia, ríen y se abrazan mientras la música sigue la narración. Por supuesto que esto queda como una inserción forzada, pero con el oscuro sentido del humor de la directora –también autora del guion, a quien se ve en un cameo como la joven que hace un tutorial de maquillaje- bien puede entenderse la enorme carga de ironía con la cual ha teñido estas escenas.

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Así como el personaje de Uma Thurman en Kill Bill hacía una lista para eliminar a sus enemigos, Cassandra también lo hace, en consonancia con las cintas de “rape and revange” (violación y venganza) donde existe un plan, un sistema para llevar a cabo la venganza. Esto lo corona Fennell, en la antológica escena donde Cassandra asciende una colina para buscar a su objetivo primordial, vestida como una stripper-enfermera.

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Así como Joaquin Phoenix lleva a Arthur Fleck a su transformación total en Joker al descender la escalera al ritmo de Rock and Roll parte 2 de Gary Glitter, Cassandra “asciende” al infierno convertida en una vengadora al ritmo de una versión instrumental de Toxic de Britney Spears, porque lo que busca va mucho más allá de la justicia.

La potente actuación de Carey Mulligan consigue que empaticemos con ella a pesar de sus excesos, siguiendo el derrotero de su personaje, paseando por diferentes géneros (drama, comedia, thriller) al compás de un guion que le exige esa versatilidad.

Con cinco nominaciones a los premios Oscar, Hermosa venganza es una película de estos tiempos que incomoda, plantea muchas preguntas y tiene la inteligencia de no demonizar a todos los hombres (como el padre de Cassandra y el abogado arrepentido), sino de mostrar que allí donde se naturalizan ciertos argumentos (“estaba muy borracha”) puede surgir un buen hombre o un depredador. Para estos últimos la pesadilla se llama Cassandra.

Hermosa Venganza (2021) Tráiler Oficial Subtitulado