La actriz británica Emily Watson fue reconocida con el premio Donostia en San Sebastián por su trayectoria en el cine. Aquí, confiesa que quiere dejar el drama y hacer comedias.

“Hay mucho de mí que aún no se descubre”

Por UNO

Emily Watson recibió el viernes el Premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián, un galardón que no conocía y que ha sorprendido a esta actriz británica, que piensa que hay “mucho” de ella que “aún no se ha descubierto” y a la que le encantaría hacer una comedia.“Creo que sería muy buena, dicho sea de paso”, aseguró la actriz en la rueda de prensa que ofreció en el palacio del Kursaal –sede del festival–, tras posar para las cámaras y firmar autógrafos a algunos fans.

Del premio a toda su carrera, el único que se entregará en esta edición, dijo que le parece “maravilloso recibirlo”, pero aclaró que se siente “extraña” por ello.

“Me creo que todavía tengo 23 años”, bromea la intérprete, de 48 años, con una treintena de películas en un currículum que inauguró en 1996 con Rompiendo las olas, de Lars von Trier.

Watson señaló que, con el transcurso de los años, el director danés “ha adquirido la reputación de tipo difícil con las actrices”, pero su caso no fue ese, pese a que fue “duro” trabajar con él.

“Fue una experiencia en la que me sumergí por completo. No era consciente de que estaba haciendo una película; repetía escena tras escena y cada vez estaba más metida en el papel. Me abrió las puertas, con él empezó mi carrera y se lo agradezco muchísimo”, destacó la actriz, que “más allá de Almodóvar” poco sabe del cine español.

De poder, volvería a trabajar con Robert Altman, fallecido en 2006, con quien rodó Crimen de medianoche, en el 2000. 

“Es el ser más extraordinario que he conocido; hacía las cosas de otra manera, no utilizaba las reglas de nadie. Era una especie de filósofo del espíritu humano”, resaltó la actriz.

Afirmó que fue “genial y divertidísimo” interpretar al personaje “irreverente y malvado” de esa cinta y que le gustaría que le ofrecieran de nuevo un papel de “villana”.

Con Paul Thomas Anderson también repetiría, y de hecho su rol en     Embriagado de amor, de 2002, es uno de sus favoritos, al igual que el de The Proposition, de 2005, del director John Hillcoat.

Añadió que le “encantaría” que la dirigiera Todd Haynes y que aún no ha conseguido todo lo que ambiciona. “Aunque tengas mucho éxito, sigues esperando que te llamen por teléfono”, aseguró la intérprete británica, que prefiere el trabajo en el cine y en la televisión al del teatro.

Asimismo, Watson contestó a otra pregunta de la prensa diciendo que le entregaría el Premio Donostia a compañeras como Helen Mirren, Maggie Smith y Judi Dench, actrices “clásicas” de su país, “ahora famosas porque han trabajado en el cine”.

“Anteponen el trabajo a su propia vanidad. Me encanta honrar la labor de esas mujeres”, manifestó.

La actriz opina que el cine vive algunos ciclos peores que otros, en los que se ponen de moda un tipo de filmes y muchos siguen esa senda, aunque dice que “siempre habrá directores grandes que hagan buenas películas pese al sistema”.

Watson cree que el físico, sobre todo “el look tipo Hollywood, que es muy difícil de gestionar”, sí condiciona a una actriz “en cierto modo”, pero que ella ha tenido “mucha fortuna” en su profesión.

“No tengo realmente un plan para mi carrera. Es una vida como de gitano, te dejás llevar adonde te lleve el viento. A mi edad, con hijos y familia, es un desafío. Siempre he intentado interpretar papeles que tienen cierta integridad. Unas veces la tenés éxito y otras no”, explicó.

La igualdad de salarios por la que pelean sus compañeras de Hollywood y que tan popular fue durante la temporada de premios, el pasado verano, es una cuestión que entiende que debe abordarse, pero en la que ella no se va a “meter”.

Todo esto y más le contó Watson a los periodistas en una sala que, a diferencia de lo ocurrido con otros galardonados del certamen, no estaba a rebosar para escuchar a una actriz de la que la organización ha dicho que con sus interpretaciones “regaló personajes llenos de vida”.

Papeles grandes para mentes brillantes

La filmografía de Watson también incluye, entre muchas otras, cintas como The Boxer, Angela’s Ashes y Hilary and Jackie. Esta última y Rompiendo las olas le merecieron nominaciones como mejor actriz a los premios Oscar y Globos de Oro.

“Si eres interesante, consigues roles interesantes”, respondió Watson cuando le preguntaron sobre la dificultad de las actrices para conseguir trabajo en Hollywood una vez que dejan de ser jóvenes y atractivas para la industria. La última cinta que estrenó Watson fue Everest y lo hizo en el Festival de Venecia.

Fuente: Efe

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Radiante. La actriz de 48 años participó por primera vez en el Festival de Cine de San Sebastián y reconoció que del cine español sólo conoce a Pedro Almodóvar.
Radiante. La actriz de 48 años participó por primera vez en el Festival de Cine de San Sebastián y reconoció que del cine español sólo conoce a Pedro Almodóvar.
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Su más reciente papel. Es en la cinta Everest, que está en los cines mendocinos.
Su más reciente papel. Es en la cinta Everest, que está en los cines mendocinos.
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El viernes. Watson posó para las cámaras y contestó preguntas de la prensa.
El viernes. Watson posó para las cámaras y contestó preguntas de la prensa.