Hollywood y El camino de la noche son dos series de la plataforma de streaming que se estrenaron el primero de mayo y ambas tienen particularidades interesantes. En el caso de la primera, llega de la mano de Ryan Murphy, uno de los grandes creadores de series televisivas y en el segundo caso, se trata de todo un hito, porque es la primera serie procedente de Bélgica que se estrena en Netflix, con el respaldo de estar basada en una novela que fue en un best seller en gran parte de Europa.
Hollywood
Ryan Murphy es un hombre que tiene amplia y prestigiosa experiencia en la creación de series. Director de cine y televisión, productor y guionista, es el responsable de éxitos como Glee, American Horror Story, American Crime Story y Feud, entre otras producciones.
En este caso vuelve a asociarse con Ian Brennan para llevarnos al Hollywood de la década de 1940, donde los grandes estudios cinematográficos luchaban por encontrar nuevas estrellas que se ganaran el favor del público.
Así vemos a Jack Costello (David Corenswet), un veterano de guerra recién casado y futuro padre, que espera a las puertas del estudio ACE para ser elegido como extra, mientras sueña que ese será el primer escalón de su carrera hacia el estrellato.
Mientras Jack se da cuenta que para permanecer en Hollywood deberá hacer muchas concesiones, la narración pone en relieve lo cruel que es el mundo del espectáculo, plagado de prejuicios raciales y extremadamente homofóbico.
Pero hay un proyecto que puede ser la excepción, escrito por el inexperto guionista Archie Coleman, un joven afroamericano (Jeremy Pope). El director Raymond Ainsley (Darren Criss) que estará a cargo del filme, confía en que su novia, Camille (Laura Harrier), también afroamericana, pueda quedarse con el papel principal y hacer historia en la meca del cine, ya que los únicos roles a los que por entonces podían acceder eran de esclavos, mucamas o personal de servicio.
En la primera parte de los 7 capítulos (de unos 45, 60 minutos) la recreación de época y el fascinante mundo cinematográfico dan la buena nota, pero todo se desmorona cuando la serie postula cómo habría sido la historia si en esa época hubiesen podido superar todos los prejuicios mencionados. Y el resultado es simplista y tan políticamente correcto, que se torna inverosímil.
Es obvio que Murphy-Brennan querían hacer un cuento de hadas, pero su principal error es retratar al Hollywood de los años ’40 con la mirada inclusiva que hoy podemos tener.
Para ello, altera sucesos reales (como la vida de Rock Hudson) y mezcla personajes ficticios con otros que en realidad existieron. Ese recurso también lo usa Quentin Tarantino en Había una vez en Hollywood, película en la cual el azar hace que lo que sucedió con los asesinatos del clan
Manson se altere, con final estremecedor y poético, que demuestra que para el cine, todo es posible, incluso cambiar la historia.
La serie Hollywood en cambio fuerza la trama para cumplir con sus preceptos y el resultado es pueril y decepcionante.
El camino de la noche
Basada en la novela El viejo Axolotl, del autor polaco Jacek Dukaj, El camino de la noche (In to the Night) es la primera serie belga que llega a Netflix y realmente lo hace por la puerta grande.
En sus 6 capítulos (de aproximadamente 45 minutos), logra mantenernos expectantes para saber qué sucederá con los pasajeros que inicialmente iban a volar desde Bélgica a Moscú. Mientras se realiza el embarque, un hombre armado, Terenzio (Stéfano Cassetti) irrumpe en el avión y lo secuestra. Lo que quiere es viajar hacia el Oeste porque afirma que el sol está matando a todos, es decir que para sobrevivir tienen que evitar el amanecer.
Cuando logran chequear esta información, la tripulación y los pasajeros se ven fortuitamente unidos para sobrevivir, pero ese será sólo el comienzo de un viaje tortuoso.
Cada uno de los capítulos lleva el nombre de uno de los personajes que abordan el avión y así iremos comprendiendo mejor, a la luz de su historia personal, el porqué de sus motivaciones y reacciones.
Con el suspenso como ingrediente, el creador de El camino de la noche, Jason George, lleva al límite a sus criaturas para mantener la adrenalina al máximo. Y lo consigue.



