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Siguiendo la “ley primera”, Javier y Paíto Figueroa siempre han sido dos hermanos con un profundo amor fraternal.
Compañeros, amigos y con muchas pasiones en común, los Figueroa han decidido hacer realidad de forma concreta y constante la unión musical que se venía esbozando desde su infancia. Paíto, productor, compositor y multiinstrumentista que ha trabajado 14 años en las grandes ligas del folclore nacional, se desvinculó de sus tareas como director musical de Jorge Rojas y ahora se integró plenamente a el proyecto de su hermano, Javier Figueroa.
Esta noche se los podrá ver juntos sobre el escenario de la Nave Cultural, cuando presenten este nuevo formato. “Este es el proyecto de los asados de hace 28 años. Siempre cantábamos y todos nos decían ‘qué bonito que les sale’, y éramos chicos. Eso se fue postergando y tal vez ahora llegó el momento. Este va a ser mi dúo. La idea es en el resto de las cosas dejar de tocar. Tocar sólo lo que me gusta, en lo que me siento cómodo y vengo haciendo hace años”, contó Paíto.
Mientras que Javier adelantó: “Este nuevo formato cambia porque Paíto va a la primera viola y hace la segunda voz, una activa participación de él.
Tocaremos parte del disco que grabamos en el Independencia y del primero. Pero una parte importante tiene que ver con el proyecto nuevo que veníamos haciendo con Paíto, que no tiene nada que ver con que él haya dejado de trabajar con Rojas. Veníamos preparando un disco con cosas que tocamos juntos desde niños, cosas que nos gustan. Son algunos clásicos que cantábamos los domingos en los asados familiares. Un repertorio recurrente en nuestra vida, relacionado con nuestra infancia. Folclore puro con zamba, chacarera, cueca, gato, tonada y chaya. Lo bueno es que ahora eso estará con Paíto a la cabeza”.
“Lo de Javier lo vamos a encarar como dúo desde la práctica, pero en la imagen va a seguir siendo Javier. Él tiene el carisma, es la primera voz, yo siempre jugué de 5, nunca me gustó jugar de 9”, añadió Paíto. Feliz con el rumbo que han tomado las cosas, Figueroa expresó: “Lo que pasó es para mí una alegría. Paíto siempre ha estado con nosotros en los festivales, pero al desvincularse definitivamente de Jorge Rojas ha decidido integrarse al equipo de lleno. Estamos definiendo si lo vamos a llamar dúo, porque el prefiere ser el director musical y estar ahí atrás aunque esto sea 50 y 50. La cosa cambia desde todo punto de vista, lo económico, lo artístico, todo el proyecto va a ser de a dos ahora”.
Luego de 14 años de “jugar en primera”, Paíto reconoció cierto cansancio, aunque las propuestas no han mermado: ahora lo llamó el Chaqueño Palavecino, con quien trabajó en cuatro CD, para que sea su productor. “Estamos en tratativas todavía, ahora yo soy dueño del pase. Pero la viola me encanta y con el piano me cansé un poco porque lo rítmico es distinto. Cuando hago segunda viola con el ritmo tipo asado me siento relajadísimo. Eso es algo que no he tenido últimamente, el relax. Estoy contento de los proyectos y discos de los que fui parte. Pero cansa, como todo. En un momento decís: ‘Separémonos’. Ya me divorcié de mi mujer, ¿no me voy a divorciar de Jorge Rojas?”.
¿Qué hubo detrás de ese divorcio? El más entendible de los desgastes, según concluyó Paíto Figueroa esta entrevista: “Estoy viviendo en Mendoza hace tiempo, pero estaba con muchas giras con Jorge Rojas. Venía a desaparecer. Tal vez ahora tenga un poco de vida social. Antes venía a estar con mis hijos, comer ravioles con mi vieja e ir al club. No quería ir al asado ni conocer gente, ¡no quería!. Ya tenía demasiado con las giras. Con Jorge nos cansamos, los dos. Hace 14 años que veníamos juntos, desde el principio del ’98 con Los Nocheros. Naturalmente, hay cosas que en un momento dejan de gustarte, o que nunca te gustaron pero antes te las bancabas. Y ahora ya no. Me sentía solo. Los primeros cinco años fueron un viaje de egresados, pero después ya no más eso. Los últimos años seguían entrando pibes que estaban en ese viaje, y yo no tengo más ganas. En las giras me iba en auto solo, iban los dos micros adelante y yo atrás solo en mi auto, como ‘el loco malo’. Me cansé de comer juntos, desayunar juntos, hacer todo juntos. Ya quiero pasar a ser técnico, jugar de vez en cuando. Producir acá o allá, dirigir un disco, componer y también tengo ganas de armar una clínica de producción discográfica, ese tipo de cosas”.
Javier FigueroaConcierto: viernes, a las 21.30, en la Nave Cultural (España y Maza, Ciudad).
Entradas: $50 general y $40 para estudiantes y jubilados.




