Hablar de un copycat y no remitirse inmediatamente a alguna saga de crímenes aberrantes o de asesinos seriales es difícil en tiempos en que el género parece estar agotado. Sin embargo, repensar el término, agregarle una dosis de argentinidad, la profunda psiquis de un hombre enfermo y mucho humor social resultó en una fórmula para el éxito.
El mendocino Fernando Ramírez, se encuentra viviendo una exitosa temporada en Mar del Plata con la obra Copycat, que él produce y protagoniza.
Fernando Ramirez: la consagración de un showman mendocino
Así lo analiza el mendocino Fernando Ramírez, quien por estos días vive una exitosa temporada en Mar del Plata con la obra que lleva ese título y que él produce y protagoniza.
Al éxito de vender entradas, el multifacético mendocino le agregó recibir dos nominaciones a los premios Estrella de Mar, máximos galardones de la temporada teatral veraniega. De esta manera, el ex Stan & Lasky competirá en la ceremonia de mañana en los rubros espectáculo de humor y labor musical masculina.
Pero antes de saber si se quedará con esos premios, y desde un restorán de esa ciudad balnearia, Ramírez compartió con Escenario la receta para su actual éxito, uno que incluye como ingredientes infaltables la constancia y el esfuerzo.
Eso porque, a pesar de acompañar a grandes figuras arriba del escenario y hasta de dirigirlas, Ramírez siempre buscó para su presente un desafío acorde a todas sus capacidades, y este verano por fin llegó.
Fue así que el desafió se convirtió en montar una obra poco convencional, que si bien incluye imitaciones hechas por él, tiene mucho de psicología y una trama que la hacen una obra teatral y no sólo una oferta humorística con bailarinas.
Antes de que se entreguen los premios Estrella de Mar y de que el telón se levante por última vez el 28 de febrero, Ramírez adelantó lo que se viene para los próximos meses. Mendoza, aunque no por ahora, también está en la hoja de ruta de esta celebrada propuesta.
–¿Cómo nació Copycat?–Copycat es una obra conceptual con imitaciones. Es una historia que tiene un hilo conductor, porque justamente se trata de una persona que tiene un trastorno de personalidad, hablamos del término psiquiátrico. Es una deformación de la visión de alguien, puede ser una persona que se viste como otra, una sociedad que imita a otra o hasta un programa de TV que imita a otro. Esa persona tiene un trastorno y mi personaje está en un manicomio por eso.
–¿Estás orgulloso del resultado?–Estamos enloquecidos con este espectáculo, porque lo pensé desde un concepto que no era el típico. Si bien tiene que ver con lo que hago, lo pensé cuando volví de hacer televisión en Ecuador por tres meses (en 2013) con Pablo y Pachu. Una vez acá empecé a bosquejar la idea de un show basado en varios personajes, porque en ese país hice unos 38 personajes, y a partir de ellos surgió Copycat. Yo hace rato que mi trabajo trato de llevarlo a un espacio artístico, no tan mediático o sólo de imitación. Mientras tanto, hice un poco de televisión y radio con Martín Ciccioli, también colaboré con Sin codificar. Pero no quise quedarme en televisión, tenía ganas de hacer una puesta compleja, que tuviera que ver con lo que me pasa ahora. Es como un paso adelante entre el género de la imitación y el musical.
–¿A qué te referís con eso?–Es que hoy me siento más un showman que un imitador. Por eso pude hacer esta obra, porque me siento en una etapa en la que puedo unir todo lo que fui alguna vez. Soy un cantante, a la vez imitador, a la vez soy director y también guionista. Entonces, uní todo eso y diría que me siento un showman. El espectáculo se llama Copycat: todos queremos ser otro, porque eso es lo que siente la gente cuando la ve. El personaje entra a un psiquiátrico y toda su visión se modifica a partir de eso y de él, que quiere ser otro pero todos los demás también quieren ser otros.
–¿Qué han dicho tus pares? –Estamos sorprendidos por lo que pasa con el público y con mis pares. Creo que mucha gente del entorno teatral estaba esperando que pasara algo así con una obra mía. Nuestras madrinas, por ejemplo, son Carmen y Moria, y ellas están enloquecidas con la obra. También vinieron Irma Roig, Cecilia Milone, Tristán, María Rosa Fugazot, Divina Gloria, José Luis Gioia, Andrea Ghidone. Todos coinciden en lo mismo y están felices de ver nuestro éxito.
–Las dos nominaciones a los Estrella de Mar coronan esta etapa…–Son un regalo. Sobre todo si se tiene en cuenta lo nuevo que es el show, porque arrancamos en enero. Comparto terna con gente amiga que tiene mucho talento.
–¿Qué aportás de diferente a las propuestas que hay?–Más que nada el querer hacer algo que vaya más allá de lo convencional. Porque dentro de esa locura que tiene el personaje de la obra, si bien parece un drama, está cargada de humor pero tiene un trasfondo dramático. El personaje te da pena y empatizás con él, porque sufre por la enfermedad que tiene. Hice mucho hincapié en que los actores caminen de cierta manera para imitar a los enfermos mentales, mientras la orquesta toca una música incidental. Soy muy cinematográfico, por eso siempre había guiños a películas en Stan & Lasky y también los hay acá. Hay momentos en los que podés recordar cintas como Atrapados sin salida o Los sospechosos de siempre.
–Fue una temporada difícil debido a la incertidumbre económica. ¿Cómo viviste la pelea por la taquilla?–Sabemos que fue un verano difícil, pero en nuestro caso el “boca en boca” ayudó. Porque si bien la gente eligió un poco más este año, vemos colas todas las noches para entrar. Hemos tenido la sala llena o con buen público siempre, claro que el teatro en el que estamos, El Tronador, lo adaptamos para que tenga 500 butacas, porque no quería un espacio gigantesco. Busqué que fuera algo más íntimo. Me pasan cosas raras con este espectáculo: por ejemplo, voy caminado por la calle y escucho que una persona le recomienda a otra Copycat, y no lo puedo creer. A veces salgo del teatro y hay gente en la puerta del teatro que sigue aplaudiendo. ¡Increíble!
De Mendoza y para el paísSi bien sus éxitos más memorables los tuvo en el teatro, Ramírez también hizo televisión junto con Marcelo Tinelli, televisivos con Pablo y Pachu y participaciones con sus amigos de Sin codificar. En Mendoza, sus espectáculos en compañía de Daniel Aye y Jorge y Pocho Sosa también fueron memorables.
“Me acuerdo que hicimos dos espectáculos todos juntos y llenamos dos veces el Gran Rex. Me acuerdo que escribí un cuadro que se llamaba La Vendimia del ajuste, porque en ese momento el Gobierno no tenía plata para nada. Escribí pasajes para Fernando, pero nunca se los aprendió. Siempre decía algo distinto. Eso habla de la dejadez de ese hijo de su madre y del nivel de improvisación que maneja. Nos matábamos de risa cada noche”, recordó Jorge Sosa ante la consulta de Escenario sobre el show que hicieron a fines de los ’90.
–Fernando, en tiempos en los que el cine 3D y la literatura erótica están en boga, la comedia no pasa de moda. ¿El humor sigue siendo muy buscado por el público?–Yo vivo estudiando el humor de antes. Soy admirador de Jerry Lewis, de Carlitos Balá y todo eso te influye. Es cierto que uno sólo modifica algo que ya existe. Esa muy raro venir a hacer algo 100% nuevo. Con el director Gabriel Nesci, que hizo Todos contra Juan y Días de vinilo, siempre decimos que tenemos que contar la historia de Alberto Locatti, un argentino que llegó a ser considerado por Jerry Lewis como uno de los mejores cómicos del mundo. La vida va evolucionando, pero el humor sólo se va modificando.
–Eso también se nota en el hecho de que hoy en Carlos Paz y Mar del Plata no sólo hay revista o comedia, también hay acrobacia y humoristas encabezando sus propios espectáculos…–Hubo una revolución de parte de los humoristas para hacer algo más completo. La gente busca otras formas, la gente joven se siente más identificada. Hay un público que busca no ver sólo revistas.
–Vuelve Tinelli a la televisión, ¿volverías a su programa?–Tengo una gran amistad con Ideas del Sur. Tengo la suerte de que me llamen para hacer algo; siempre que hubo humor estuve. Si Marcelo volviera a hacer humor, que es lo que dicen, espero que me llamen. Me encantaría. Lo que pasa es que recién cuando vuelva Marcelo va a volver el big show a la Argentina.
–¿Vas a traer Copycat a Mendoza?–En Mar del Plata me quedo hasta los primeros días de marzo y me han hecho propuestas para llevar este espectáculo, pero primero quiero instalarla en calle Corrientes. Luego tenemos propuestas de hacerlo en Perú, Ecuador y Miami.
–¿Venís seguido a Mendoza?–Estuve un par de día el año pasado, para ver a mi viejo. Hacía seis años que no iba a Mendoza. Pero no es porque no quiera ir sino porque siempre surge un compromiso laboral. Me quiero tomar unos días y me llaman para estar en un programa de tele o en radio y ya tengo que patearlo para más adelante. Tendría que ir más seguido.



