Diario Uno Espectáculos ciclo de escritores
Ciclo de Escritores Grupo Planeta-Grupo América

Felipe Pigna dijo que "la grieta lo único que hace es avivar el odio y eliminar el debate"

La insolencia como supervivencia, arte, transgresión o militancia fue una de las formas en que las mujeres se hicieron oír cuando muchos intentaron silenciarlas o, simplemente, no querían escucharlas. Durante años la historia no sólo fue escrita por los vencedores, sino por hombres, así es que a muchas de esas vidas se las llevó el olvido, algo que Felipe Pigna intenta remediar con "Mujeres insolentes de la historia 2", parte del Ciclo de escritores Grupo Planeta-Grupo América, con la producción general de Franganillo / Comunicación y el auspicio de la Municipalidad de Las Heras.

Como en anteriores oportunidades, el encuentro se realizará en el Polideportivo Vicente Polimeni (Roca 400, Las Heras), con acceso libre y gratuito hasta colmar la capacidad del lugar. La charla será este jueves a las 20.30 y estará moderada por el periodista Andrés Gabrielli.

Las diferencias de género, los prejuicios sobre su sexualidad que debían enfrentar estas mujeres en su época y la tan mentada "grieta" fueron algunos de los temas que el historiador analizó en esta charla con Diario UNO.

-Más acostumbrado al público adulto, ¿cómo te movés con el público infanto-juvenil, al que tanta llegada ha tenido "Mujeres insolentes 2"?

-Muy bien. En la última Feria del Libro fue impresionante la cantidad de chicas y chicos que fueron, muy amorosos, llevándome dibujitos con los temas del libro u otros que se habían inventado. Son cosas hermosas que me pasan con este público infantil que tengo, que también me pasa en las distintas escuelas, donde adaptaron el libro para trabajar en el aula. La recepción no puede ser mejor. Hace unos días una lectora me mandó un video donde se veía a la mamá manejando por la ruta mientras la nena le iba leyendo el libro. Eso me emociona mucho, que los padres puedan compartir lecturas con los hijos, porque creo que nos está faltando retomar el vínculo con nuestros hijos por fuera de los dispositivos digitales.

-Con respecto a la insolencia, muchas de estas mujeres se quedaban embarazadas en la adolescencia. ¿Cómo reaccionan las adolescentes de hoy ante esto? Porque aunque hay enormes diferencias, sigue siendo para la mayoría una experiencia estigmatizante…

-En esa época era distinto, porque era normal -siempre entendiendo el contexto, nunca podemos dejarlo de lado- que una chica se casara a los 14 años. En cambio el embarazo en una mujer soltera era un oprobio del que difícilmente se podía salir, inclusive ya entrando en el siglo XX, lo que le pasó a Alfonsina Storni -alguien que también está en el libro-, que sufrió lo que era tener "un hijo natural", como se decía en ese momento.

-Y eran condenadas por hombres y mujeres por igual, a veces más duramente por las mujeres…

-Porque la mujer no escapa a los rigores del machismo, es víctima y por lo tanto asume a veces también el lenguaje de sus conceptos. Cuando uno habla del patriarcado, es una construcción que abarca por igual a hombres y mujeres y las mujeres que son víctimas de ese patriarcado muchas veces son portadoras de ese discurso, voluntaria o involuntariamente. Es un discurso completamente instalado y es muy complejo escapar de eso.

-Por otro lado estaban las mujeres transgresoras que vivían su sexualidad sin miedo, y que se atrevían a lo impensado: tener amantes.

-Las amantes estaban más que permitidas para el hombre porque por otra parte lo dignificaba, le daba otra categoría en su nivel de masculinidad, mientras que para la mujer era un oprobio, un pasaje para ser calificada de "una cualquiera", "una mujer de la vida", como se decía. Siempre hubo una desigual mirada sobre la sexualidad del hombre y la mujer. Quizá el ejemplo más brutal sea el de Camila O'Gorman, que en ese contexto de una sociedad tremendamente conservadora para colmo se escapó con un cura, que para esa época sobrepasaba todos los límites de la moral.

-Encarnó la cima de todos los pecados.

-Sí, y pasó a ser la recepción de todas las condenas. Incluso allí se vio muy fuertemente la hipocresía, cuando los unitarios que se proclamaban románticos y amantes del amor libre aprovecharon el caso Camila para tirarles todas sus diatribas a Juan Manuel de Rosas. La pobre Camila fue víctima de la Iglesia, del poder rosista, pero también de los opositores que azuzaban desde el exilio dejando de lado sus supuestas ideas románticas.

-La utilización de estas historias personales por el poder político viene desde hace mucho…

-Yo diría que desde el antiguo Egipto (risas). Esas mujeres padecieron durísimamente esos "exámenes morales".

-Otras mujeres que se destacan en este libro son "las de armas tomar", como Martina Chapanay o las fortineras.

-Martina Chapanay es un caso muy impresionante, que hizo lo que quiso durante su vida hasta que pudo, que incluía defender a su hombre o a su jefe, como fue el caso del Chacho Peñaloza cuando después de que el Chacho fuera asesinado, ella se cruza con su asesino y lo reta a duelo. Son mujeres que conmueven mucho y que destrozan esa frase absurda de "que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer".

-El libro arranca con una mendocina, Melchora Lemos. ¿Ella fue la primera empresaria del vino?

-Exactamente, cuando el vino en ese momento tenía dificultades de producción porque el rey de España había prohibido en principìo la producción de vino americano para que no compitiera con el español y después remplaza esa prohibición por un impuesto que los productores locales trataban de esquivar a través de la venta por medio de las comunidades religiosas. Melchora tiene que enfrentar muchas cosas: lo patricarcal, a su propio hermano, que se había olvidado la existencia de esta propiedad y que cuando ella la pone en valor y empieza a producir vino y a irle bien, se acuerda de Melchora y quiere apropiarse de este primer emprendimiento de esta mujer que tuvo que soportar juicios, demandas y ataques del poder simplemente por ser mujer.

-Muchas de las mujeres de este libro llevan la carga de ser "las primeras en" un oficio o profesión, pero creo que las artistas fueron quienes más sufrieron esa carga, porque además se las veía como mujeres de "mala vida".

-Es que la asociación, por ejemplo entre actriz y prostituta estaba ahí y le pasó a Eva Perón. La idea de que por ser actriz su vida era "dudosa", una frase que si te la ponés a pensar es una frase ridícula, se es o no se es algo (risas), pero se usó y se sigue usando, aunque parezca mentira.

-Mujeres como Eva Perón o como Estela de Carlotto -ambas incluidas en este segundo libro-, aún siguen despertando lamentablemente divisiones y controversias. ¿Te pasa en tus presentaciones cuando hablás de ellas?

-Sí, hay gente que sigue con odios y eso está y estará, pero son personas que no pueden faltar en una antología de mujeres insolentes. Esa misma gente no ve, por ejemplo, que también está Victoria Ocampo o Niní Marshal, que también era antiperonista. No podemos caer en eso tan absurdo de que todo tiene que tener un cariz de corrección política porque entonces no hacés nada. Pensemos como pensemos, Eva Perón fue una de las más grandes insolentes de nuestra historia, sin duda.

-Cuando suceden estas cosas, ¿no te desesperanza un poco que no podamos superar esta cuestión binaria que tenemos, desde unitarios y federales hasta kirchneristas y antikirchneristas?

-Sí y es una pena y trato de no fomentarlo, no quiero caer en eso, este libro está hecho con mucho cariño y es un homenaje a las mujeres. En mis charlas eso prácticamente no pasa, estamos hablando de minorías de minorías, son comentarios que me hacen en el momento de la firma, "por qué tuvo que poner a tal o cual", pero son dos personas sobre mil y con cada una hablo en los términos democráticos que corresponde, salvo que no tenga esa intención y en ese caso no tiene sentido hablar.

-Es decir que en tus presentaciones no se ve "la grieta" al menos...

-La verdad es que el libro cayó muy bien. Es que en mis presentaciones yo trato de hablar de una manera crítica de la grieta, yo no creo en la grieta, es algo que nos hace muchísimo daño y cuento siempre la anécdota, tan hermosa, de cuando Juan Bautista Alberdi y Juan Manuel de Rosas se encuentran en el exilio en Londres en 1857. Ambos estaban expatriados, con un nivel de ingratitud muy fuerte de su patria, ambos enemigos aparentemente irreconciliables, porque Rosas mandó al exilio a Alberdi y Alberdi escribía en Montevideo un periódico que se llamaba "Muera Rosas". Sin embargo, cuando se encuentran, Alberdi sabe que le están haciendo un juicio en ausencia y en su carácter de abogado le ofrece ser su letrado y ayudarlo a escribir sus memorias, porque dice que se está cometiendo una gran injusticia con él. Rosas le agradece profundamente, le dice que sería un gran honor, pero que no le conviene porque no se lo perdonarían nunca. Me parece que es un lindo ejemplo de la no-grieta. De algo que pasa por otro lado. La grieta lo único que hace es avivar el odio y eliminar el debate, porque no hay debate posible con esa antinomia, con esa visión tan binaria y absurda de la sociedad, que a la vez es muy fascistoide, bastante ignorante por un lado, porque desconoce que en todo el mundo hay visiones distintas de una misma situación. En el mundo entero hay gente que piensa distinto y eso no es grieta, es pensar distinto. Eso no se le puede enseñar a los chicos en la escuela. Hay que enseñar que está perfecto que el otro piense distinto, que no coincida, que no nos pongamos de acuerdo en ciertas cosas y que no pasa nada.

-¿Mantenés esa esperanza en las nuevas generaciones?
-Mucha esperanza. Los chicos están por fuera, ni siquiera los afecta, tienen un pensamiento mucho más directo, más concreto, lo veo en las preguntas que me hacen: son centrales, van al punto, no están atravesados por esta visión que le quita espontaneidad al pensamiento.

Temas relacionados: