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Exceso de efectos visuales y una protagonista sin carisma: así es Wonder Woman 1984

Otra vez Gal Gadot vuelve a ponerse el traje de la heroína de DC, en una película excesivamente larga, aburrida y con olvidables actuaciones

Wonder Woman 1984 se convirtió en la primera película concebida para la pantalla grande, que se estrenó simultáneamente en cines y en una plataforma de streaming, un modelo que trajo la pandemia y que muchos creen que llegó para quedarse. Todo esto después de varias postergaciones de su lanzamiento, suerte que compartieron muchas otras producciones.

La misma directora de esta cinta, Patty Jenkins (quien también dirigió el filme de 2017 de esta heroína) se mostró contrariada con la decisión de Warner Bros., afirmando: "No creo que ninguno de nosotros quiera vivir en un mundo donde la única opción es llevar a sus hijos a ver una película en su propia sala de estar". Además consideraba que en películas de acción como esta, gran parte del espectáculo se pierde en la pantalla chica y mucho más en la del celular.

A partir de allí se desató una verdadera batalla entre Warner y algunos de sus cineastas, donde la voz más potente resultó ser la de Christopher Nolan, quien se negó rotundamente a que Tenet se estrenara en una plataforma.

En nuestro país, no tuvimos la opción del estreno en HBO Max (llegará en junio a la Argentina) por lo que tuvimos que esperar su desembarco en las salas de cine, algo que ocurrió el pasado jueves.

Con tantas expectativas por su estreno, lo primero que hay que decir es que Mujer Maravilla 1984 es, como mínimo, decepcionante y no es que la primera parte haya sido memorable, pero esta es aún peor que su predecesora.

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Temporalmente ubicada más de seis décadas después de la historia relatada en el anterior filme, en 1984 Diana Prince (Gal Gadot) es una antropóloga que trabaja en uno de los museos Smithsonianos en Washington DC, identidad que adopta cuando no está combatiendo el crimen con su lazo de la verdad.

Allí conoce a una brillante académica, Barbara Minerva (Kristen Wiig), quien es tan inteligente como limitada en sus interacciones sociales. Entre ellas se establece una amistad e incluso trabajan juntas para descifrar una curiosa antigüedad que el FBI le ha pedido a Minerva poner en valor, pero que tiene el poder de conceder un deseo a quien la tenga entre sus manos.

Ni Diana ni Barbara podrán resistirse a pedirle un deseo (el amor perdido por parte de la primera y ser como Diana para la segunda), pero hay un tercero, Max Lord (Pedro Pascal), un empresario que va de mal en peor, para quien este milagroso objeto será la solución a todos sus problemas financieros.

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En un caótico guion, Jenkins desperdicia la oportunidad de indagar acerca del desequilibrio que desencadenaría el hecho de que cada persona tenga la posibilidad de hacer realidad un deseo, para embarcarse en varias tramas intrascendentes que sólo contribuyen a sumar minutos (la cinta dura dos horas y media) sin agregar interés. La historia de amor de Diana y la necesidad de ser admirada y popular de Barbara (como en las bobas comedias de la preparatoria, donde las porristas son el ideal a seguir) no hacen más que distraer del argumento principal y sumar enfrentamientos para demostrar hasta dónde pueden llevarse los efectos especiales. La misma directora denunció que Warner le hizo cambiar el final de su anterior filme para darle más artificios visuales. Al parecer no sólo cumplió el pedido esa vez, sino que aquí lo lleva al exceso, con lo cual en lugar de provocar el asombro buscado, produce aburrimiento.

Desde el inicio mismo, con una larga escena que muestra la infancia de Diana y su formación como guerrera -que no tiene ningún lazo con la posterior narración-, todo el guion es un enorme desatino. Cinta que se vende como un signo de los nuevos tiempos, con mujeres dueñas de sus destinos, aquí la heroína está encadenada al amor hasta el punto de hacer peligrar el mundo por eso y Minerva parece mostrar que por más inteligente que sea una mujer, si no es linda –sobre todo a los ojos masculinos- se queda a mitad de camino. Se incluye también una escena donde un acosador recibe su merecido, porque la sutileza del mensaje no es el fuerte del filme.

Con respecto a las actuaciones, Kristen Wiig hace lo que puede con un personaje antiguo en su concepción (más allá de que se ubique en 1984, que para la directora sólo parece ser una década de breakdance, calzas y colores flúo) y Pedro Pascal, de quien afirman se inspiró en Donald Trump para hacer su villano, tan solvente en otros roles aquí cae casi permanentemente en la sobreactuación.

Y qué decir de la protagonista, Gal Gadot. Es increíble que se haya convertido en Diana Prince cuando tiene tan poco talento actoral, demostrado en su incapacidad para transmitir algún tipo de emoción.

Mujer Maravilla 1984 no es la mejor producción que el universo DC nos ha brindado. Y lo peor es que ya están pensando en una tercera película. Ojalá alguien los desanime a hacerla si es que este va a ser el rumbo.

Wonder Woman 1984 Trailer Oficial Subtitulado Español (2020)

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