Hayao Miyazaki es quizás uno de los orientales más importantes de la cultura en el último siglo. Su trabajo en cine, televisión, pintura e incluso arquitectura impactó de manera profunda primero en su hemisferio para luego saltar aOccidente con la fuerza de tres tifones. Hoy, Chihiro y Totoro son marcas reconocidas en todo el mundo, y luego de cincuenta años de trabajo al frente de Studio Ghibli, el maestro se encuentra en un estado "de retiro".
Por otro lado, Neon Genesis Evangelion es uno de los mejores animes de todos los tiempos. La forma en que este show utiliza las influencias de series mecha clásicas como Uchu Senkan Yamato (1974) y las mezcla con una preocupación por la sociedad en el futuro, con sus creencias y miedos, hace que Evangelion se eleve por arriba de su género. No importa que no hayas visto una serie japonesa en tu vida, Evangelion es más que eso.
Ahora, ¿qué pasaría si les dijeramos que estos dos pilares de la cultura oriental están conectados? De hecho, uno es directamente responsable del otro.
Para quien no lo sepa, el creador de Evangelion se llama Hideaki Anno. Un tipo que hoy en día es reconocido mundialmente por su aporte al género del anime, tanto para cine como para televisión. Sin dudas, Neon Genesis fue su llave a la gran audiencia, pero la realidad es que él llevaba una década y media trabajando en sus propios proyectos. Sin embargo, ninguno lograba captar la atención de la gente adecuada, y eso lo llevó al punto de labancarota.
Una tarde de 1983, Hideaki estaba leyendo la revista Animage, cuando su vista se posó en un aviso clasificado.Studio Ghibli estaba buscando de forma desesperada animadores. Resulta que la empresa de Miyazaki había empezado a producir Nausicaa del Valle del Viento (Kaze no tani no Naushika, 1984),y el proyecto se volvió más grande de lo que parecía.
Anno no lo dudó y se presentó al casting abierto. Después de luchar en algunas instancias, el mismísimo Miyazaki fue quien se detuvo frente a Hideaki para contemplar el dibujo que había hecho. Se trataba de una ilustración que imitaba mucho el trazo de Hayao, pero con una personalidad propia difícil de ignorar. El director de Ghibli lo contrató automáticamente, y si ven la película, deben saber que las escenas del final son las más difíciles técnicamente hablando para los animadores. Todas ellas fueron hechas por Anno.
Aquel fue el primer trabajo con Studio Ghibli para el creador de Evangelion, que años después (habiendo pasado una crisis existencial que le dio los nombres de Shinji Ikari y otros personajes) se juntó con Miyazaki para presentarle esta idea de robots y ángeles caídos. "Tienes que hacerla, tienes el talento para hacer lo que te propongas", fue lo que le dijo Hayao. Para ese entonces, Anno había conseguido varios contactos en el ambiente, principalmente gracias a su trabajo en Ghibli.
Por suerte para todos nosotros, estos dos genios se encontraron en el momento justo, y el maestro Miyazaki tuvo la humildad necesaria para decirle a uno de sus empleados que sus ideas lo habían maravillado. Más abajo van a encontrar el boceto que Anno hizo en aquella entrevista.



