Silencio, el último filme del laureado director estadounidense Martin Scorsese vuelve a cuestionar la fe. Le llevó casi 30 años lograr rodarla

Estreno: Silencio

Por UNO

Martin Scorsese recupera en Silencio su lado más espiritual, intimista y hasta místico, pero con una narración épica en la que la fe es el centro de una historia que el realizador estadounidense ha tratado casi 30 años en poder llevar al cine.Protagonizada por Andrew Garfield y con la participación de Adam Driver, Liam Neeson o el japonés Tadanobu Asano, en Silencio Scorsese traslada física y mentalmente al espectador al Japón del siglo XVII, a la persecución de los curas católicos que trataban de evangelizar el país y, sobre todo, a la lucha interior del padre Rodrigues (Garfield)."Leí el libro en 1989 y a continuación hice Buenos muchachos, donde desarrollé un estilo muy veloz, con imágenes a todo trapo. De ahí pasé a Casino, para ahondar en ese estilo, y cambié de tercio para encontrar una nueva manera de expresarme visualmente con La edad de la inocencia. Después, volví a cambiar para El lobo de Wall Street. En todo ese período, mi manera de ver el mundo y mi manera de contar una historia sencillamente se encontraron".Así lo explicaba Scorsese en la presentación en Nueva York de una película que necesitaba una forma de narrar especial, una mezcla de intimismo y grandiosidad que le permitiera mostrar el contraste entre la violenta persecución, tortura y asesinato de los sacerdotes y la búsqueda interna de la fe, tanto de los curas como de los creyentes japoneses.Una adaptación para el cine de la novela homónima de Shusaku Endo publicada en 1966 y que cuenta la persecución de los cristianos ocultos, los llamados "kakure kirishitan", herederos de los más de 300 mil japoneses convertidos tras las introducción de esta religión en Japón por el misionero español Francisco Javier en 1549. Shusaku Endo tuvo un breve encuentro en 1993 con Scorsese para asegurarse que el cineasta no mal interpretara su libro. Candidato al Nobel de Literatura, Endo fallecía de hepatitis tres años más tarde. Ahora, dos décadas después, la adaptación cinematográfica por fin ve la luz.Silencio se centra en la llegada a Japón de dos jesuitas portugueses, Rodrigues y Garupe (Driver), que buscan al padre Ferreira (Neeson), su mentor, desaparecido tras ser apresado por los japoneses.Rodada en unos espectaculares paisajes de Taiwán, la película alterna preciosistas planos con muchos momentos íntimos y silenciosos que muestran el doloroso proceso de unos sacerdotes que luchan contra el abandono por parte de su dios.Aclamada por la crítica, que la considera la mejor película de Scorsese en años y superior a sus anteriores incursiones en el mundo religioso -La última tentación de Cristo o Kundun-, los premios han dado, sin embargo, la espalda al realizador.Ninguneada en los Globos de Oro, que se consideran el primer test importante antes de los Oscar, Silencio ha sido incluida en las mejores películas del año por los críticos de Boston o por el American Film Institute, pero no ha conseguido nominaciones en los principales galardones."En el mundo actual apenas nada tiene relevancia o sentido alguno. No veo mucho cine moderno desde hace unos años. Paré porque no significa nada. Nos inundan con imágenes y palabras que no significan nada", valoró el cineasta nacido en la ciudad de Nueva York hace 75 años.Scorsese consideró que "en el cine y en la vida, siempre busco el camino que conduce hacia la fe verdadera, hacia el cristianismo real. Y creo que el mensaje que transmite esta película es que, para alcanzarla, hay que olvidarse de uno mismo, hay que vaciarse por completo y entregarse a los demás. La fe se lleva dentro de uno mismo. Puede ser solamente para nosotros".E interpeló: "¿Dónde está la verdad hoy día? Hay que desnudar todo para encontrarla. Hay que llegar hasta el fondo y olvidarse de las capas. ¿Cómo llevar una buena vida, con compasión hacia los demás, en el mundo actual?".