Después de cuatro temporadas, Black Mirror, volvió en formato de película interactiva, donde el espectador cumple un rol fundamental: es una especie de "Gran Hermano" que decide las acciones de los personajes. La realidad y la ficción se confunden para el protagonista, en donde la tecnología, los miedos y la paranoia, dominan el filme.
Este nuevo programa de Netflix "elige tu propia aventura", es una propuesta más que interesante que convierte a “Black Mirror: Bandersnatch” en una propuesta curiosa, pero no del todo satisfactoria.
No es la primera vez que la plataforma de streamming adopta este formato, pero en esta ocasión, causó gran expectativa al tratarse de la popular serie Black Mirror.
Cinco son los finales posibles, con una hora y media de duración cada uno, aproximadamente. Cada opción elegida (hasta la música que escucha el protagonista o el cereal que va a desayunar), determina la acción de la escena siguiente. Es atractivo hasta cierto punto. La pantalla se detiene y obliga al espectador a elegir entre dos opciones, las cuales muchas veces, funcionan como una especie de "spoileo". A su vez, la fluidez y precisión casi perfecta de cómo se han montado los distintos planos de las opciones, sin alterar la narrativa del film, son destacados.
A veces, resulta un poco cortante el estar eligiendo en los momentos más tensos de la trama, la opción que prefiramos. Esto hace desviar la atención, pero es cuestión de gustos.
La película está inspirada sobre un juego real y la industria del videojuego en el año 1984. Trata sobre pequeños desarrolladores que se unen a estudios importantes para mostrar sus ideas al mundo. Stefan, es el protagonista, (Fionn Whitehead) un joven que tiene una gran idea para un nuevo título; “Bandersnatch“, la adaptación del libro escrito por el sociólogo Jerome F. Davis basado en el formato “escoge tu propia aventura”. La idea, totalmente revolucionaria para la época, enamora al jefe de Tuckersoft quien no duda en financiar el proyecto dándole la posibilidad de desarrollarlo en sus oficinas, o dejarlo trabajar por cuenta propia.
El desarrollo del juego le llevará a cuestionarse su propia realidad, y a perderla también. El film está planteado para que el espectador se vaya enredando cada vez más y más en la historia de la que es parte desde el momento cero. El libre albedrío es una falacia, porque hay escenas que luego que se desarrollan, vuelven a la anterior opción para que la película avance.
Sin dudas, es una película que generará debate en cuanto a su formato y contenido; donde los miedos, la sociedad, la tecnología y el funcionamiento de la mente humana son los tópicos principales. Nada nuevo en Black Mirror.
Nota: Esta crítica fue realizada con dos finales completados de los 5 cinco totales.



