Oscar Martínez y Szifron visitaron Mendoza para promover Relatos salvajes, que se estrena la semana que viene.

“Es imposible que un padre no se identifique con mi personaje”

Por UNO

Por Selva Florencia [email protected]

Oscar Martínez experimentó de primera mano lo que es el Zonda. Viajó a la provincia el sábado para pasear antes de la ronda de prensa que realizó ayer para promover Relatos salvajes, que se estrena la semana que viene.

“El vuelo estuvo bien hasta los últimos 20 minutos, cuando empezó el descenso. Nos agarró el Zonda en altura y el avión se convirtió en un juguete de papel. No tuve temor de que ocurriera lo peor, pero mi mujer y su hija se asustaron bastante”, le contó el actor a Diario UNO.

En Relatos salvajes, Martínez protagoniza una de las seis historias que dan forma a la cinta de Damián Szifron. En ella el actor encarna a un padre dispuesto a pagar lo que sea por evitar que su hijo vaya a la cárcel.

En este retrato de un hombre llevado al extremo, Martínez luce su talento actoral al máximo. Tanto así, que llegado cierto punto en la trama, su personaje cambia radicalmente y así lo demuestra con sus  palabras y su accionar. No podemos decir que es la mejor actuación en la carrera de Martínez porque ha tenido momentos muy destacados, pero podría serlo fácilmente.

–En la cinta actuás de dos maneras muy diferentes. Primero sos sumiso a la situación y después te revelás.¿Fuiste consciente de tener que reflejar esas dos caras?–Eso es inherente a la estructura de la historia y es lo que la vuelve interesante: que no es lineal. Una de las particularidades que tiene es que todos a mi alrededor están comprometidos, empezando por el fiscal, pasando por el abogado y hasta mi esposa. El único que en determinado momento no lo tolera es mi hijo, quien protagoniza el accidente del que queremos rescatarlo.

–Es inevitable que quien vea la película se sienta identificado con al menos una de las historias. La tuya va directo a quien es padre de un hijo adolescente...–Es exactamente lo que yo pensé cuando leí el guión. Damián me dio a elegir entre dos historias y yo elegí esta, porque soy padre. Tengo cuatro hijas. Pero cualquier padre ha tenido la fantasía de pensar en algo así, de pensar en cómo reaccionaría ante una fatalidad como esta. Es imposible que alguien que es padre no se identifique y se pregunte: “¿Qué haría yo si contase con los recursos que tiene este personaje? ¿Qué haría yo en esta situación?”.

–Es difícil hacer justicia como lo hace el personaje de Ricardo Darín, al ir en contra del sistema. Imagino que siendo famoso es más difícil, ya que estás expuesto a que te saquen una foto o te filmen y todo termine en un escándalo...–O te acusan de querer buscar privilegios, claro. En el caso del personaje de Ricardo, es algo muy común. ¿A quién no le llevó el auto la grúa? Justamente él contaba que le pasó algo muy similar a lo que se plantea en la película, le llevó el auto la grúa en un hecho totalmente injusto. Lo que pasa es que el personaje de Ricardo cumple un sueño: de poder responder ante esa sensación de impotencia de sentirse rehén del sistema. Hay momentos en los que es intolerable.

–En el programa de Mirtha Legrand viviste una situación que refleja el presente del país, esa idea de “se está con el Gobierno o en contra”. Los artistas parecen muy expuestos a esto, ¿recordás otro momento en el que se viviera esto?–No. Es algo que ha sido fogoneado desde el principio con la presidencia de Néstor y que continuó. En la primera presidencia de Perón pasó algo similar, se creó una asociación de actores oficial y si no eras parte no podías trabajar. Así fue como gente grandiosa, como Niní Marshall, se fue del país. Tiene que ver con el pensamiento único y el fanatismo. Hubo una intención deliberada que sedujo a mucha gente, sobre todo por el tema de los derechos humanos, que a mi juicio no se trató bien porque se apropiaron de una bandera que no tiene que tener ningún color político. Yo acompañé a las madres en los

años más difíciles, fui a marchas en las que éramos muy poquitos, actores no había. Puedo decir que no vi en ese momento a muchos que hoy sí aparecen para la foto al lado de las madres.

“No elijo las obras por los papeles, elijo los equipos”

–Tenés experiencia en éxitos teatrales, como ART. ¿Cómo se construye un éxito de esa magnitud pero en el cine?–El teatro es un hecho colectivo y es excepcional que pase algo así. En el cine, en cambio, el director es vital, pero necesita de un equipo que lo acompañe.

–¿Soñás con interpretar algún papel en particular?–En una época tenía ganas de hacer a Ricardo III, pero no elijo las obras por los papeles, me interesa el equipo. Me importa mucho el texto, pero me importan más las condiciones: con quién, en qué teatro y con qué productor. Podés hacer Otelo y no estar conforme con nada.

–Rechazaste algunos papeles en cine. ¿Viste luego esos filmes?–Algunas veces sí y otras veces no. A lo largo de los años me ofrecieron películas que rechacé porque no me convencían o porque quizás implicaban viajar a España o yo tenía compromisos en TV. La diferencia con lo que uno gana en TV y una película hace imposible elegir. Es 1 a 10.000 a favor de la TV. Esa es la realidad del cine en Argentina.

►14 de agosto Es el día en que llegará a los cines de todo el país la película Relatos salvajes. Cuenta seis historias dominadas por la emoción violenta y una tesis en común: “Todos podemos perder el control”.

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Damián me dio a elegir entre dos historias y yo elegí esta, porque soy padre. Cualquier padre ha tenido la fantasía de pensar en algo así” Oscar Martínez sobre su papel en Relatos salvajes
Damián me dio a elegir entre dos historias y yo elegí esta, porque soy padre. Cualquier padre ha tenido la fantasía de pensar en algo así” Oscar Martínez sobre su papel en Relatos salvajes
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En la cinta, él interpreta a un padre desesperado.
En la cinta, él interpreta a un padre desesperado.