Por Gisela Emma Saccavino
Con este reconocimiento en mano, el protagonista de éxitos memorables como Educando al nene pasa a engrosar la nómina hasta hoy integrada por los artistas mendocinos Marcelo Santángelo (2006, fallecido en 2007), Santiago Bértiz (2007), Los
Ernesto Suárez recibió el Premio Escenario de Oro en el teatro Independencia
Tal vez sean sus más de 45 años de trayectoria o su arraigado compromiso con el arte ligado a lo social, lo cierto es que Ernesto Flaco Suárez, referente indiscutido y una de las figuras más queridas del teatro mendocino, se alzó este jueves por la noche con la estatuilla más preciada: el Escenario de Oro.
El premio para este luchador inclaudicable, que regresó a la provincia en democracia tras un largo y triste exilio –“el peor de los castigos”, confesó alguna vez– en Perú y Ecuador, fue la coronación de una ceremonia cargada de emociones, sorpresas y, sobre todo, mucho arte.
Con este reconocimiento en mano, el protagonista de éxitos memorables como Educando al nene pasa a engrosar la nómina hasta hoy integrada por los artistas mendocinos Marcelo Santángelo (2006, fallecido en 2007), Santiago Bértiz (2007), Los Enanitos Verdes (2008), Luis Quesada (2009) y Ana María Giunta (2010).
Una noche de glamourLas 20.30 dio el reloj cuando un apagón anunció el comienzo de la auspiciosa velada en el Teatro Independencia. Sobre el escenario, un canillita solo apareció pregonando “las noticias más fresquitas”. A continuación, la inconfundible voz del conductor ya “vitalicio” de los premios, el rivadaviense Mauricio Morello, anunció el comienzo de la premiación, y destacó el compromiso de los Premios Escenario con el “latido interior del arte, haciéndose eco de aquello que considera importante y trascendente en una comunidad”.
Luego de esta introducción, Morello dio la bienvenida a su partenaire: la hermosa Ornella Ferrara. La morocha agradeció a aquellos “artistas que trascienden fronteras y nos representan en distintos lugares del mundo, dejando sentada la espiritualidad de este pueblo que les abrigó sus sueños en los primeros pasos”.
Luego, a través de un fluido discurso, las dos figuras repasaron el espíritu de los Premios Escenario, sus orígenes y su finalidad medular: alentar y recompensar el trabajo de quienes trabajan y apuestan por producir en la sociedad cambios sustanciales para su desarrollo espiritual.
El primer número del homenaje al music hall estuvo a cargo de Adrián Sorrentino. Jéssica Torrijos, Andrea Simón y 40 bailarines del elenco de comedia musical dirigido por Sorrentino, quienes homenajearon a la revista y le dieron matiz de glamour a la velada.
Tras los aplausos, los conductores presentaron la primera terna de la noche, del segmento Arte Joven.
“Estos reconocimientos se otorgan a los jóvenes mendocinos que comienzan a andar por este largo y difícil camino del arte y en quienes el jurado ha visto no sólo el talento natural que los identifica sino también una actitud de perseverancia, consecuencia y compromiso”, afirmó Morello y presentó a los candidatos al premio Escenario Arte Joven, el único rubro presentado en ternas.
Así pasaron las categorías de Música, dividida en cuatro subcategorías: tango (quedó en manos de Mauro Franco), melódico (Valeria), rock (Blood-Dress) y Especialidad Internacional (Ámbar Voces); Teatro (La razón blindada), Danza (Lucas Palacio) y Cine y Video (Analía Millán).
La entrega prosiguió con los premios a interpretación humorística (Raúl Lisanti), Letras (Gabriel Dalla Torre y Lucía Bracelis), Plástica (Carlos González) y Escenografía (Eugenia Sussel)
Otro número de music hall extraído del show Gracias por venir, que Sorrentino, Torrijos y Simón llevaron a Estados Unidos y que aún no se había estrenado aquí, fue intercalándose entre las distinciones, que abarcaron los distintos lenguajes de las artes.
En el segmento central de la premiación se distinguió a los artistas más destacados en plástica, literatura, humor, danza, música y teatro, que tuvo su broche de cierre con el galardón al realizador Gaspar Gómez por su filme Road July, que lleva más de diez semanas en la cartelera local.
El espíritu de federalización e inclusión de los premios quedó plasmado en las distinciones a “quienes hacen del arte un apostolado”, esto es, a la Trayectoria: la Banda Municipal de Rivadavia Blas Blotta, Mariú Carrera y Cayetano Arcidiácono. A estos se sumaron las Distinciones Especiales a la Orquesta por la Paz y Coral del Alma. Además, Fausto el musical fue elegido el mejor espectáculo del año.
Al final se homenajeó a figuras que dejaron huella: Sergio Embrioni, David Blanco, Gustavo Kent y Oscar Medina.
El ganadorErnesto Suárez nació en 1940. De familia humildísima, vendía fruta en una carretela a los 7. Empezó estudiando Abogacía, pero de inmediato se volcó por el teatro. Se formó, entre otros, con Marcel Marceau.
Empezó su carrera como actor en los '70 como parte del elenco de la Facultad de Arte y Diseño de la UNCuyo, que dirigía Leónidas Montes. Hoy por hoy es él mismo quien comanda el grupo universitario, que resurgió hace pocos meses.
En 1976 se exilió a Chile primero y luego a Perú y Ecuador, donde formó la compañía El Juglar y forjó buena parte de su carrera. En 1985 volvió a Mendoza y en el '86 fundó el elenco El Taller, cooperativa de trabajo con la que trabaja hasta hoy y que desde 2010 tiene sala propia en Granaderos 1964 de Ciudad.
En 46 años de carrera protagonizó más de 50 obras teatrales, de diferentes géneros y estilos, aunque siempre predominó la comedia. El humor es lo que mejor le sienta al interpretar clásicos universales.
Entre sus piezas más famosas se encuentran Educando al nene, Hablemos de la pareja, El trámite o su más aclamado unipersonal, Lágrimas y risas. La mayoría de estos espectáculos todavía hoy ofrecen función en Los Angelitos, teatro-bar céntrico que él mismo fundó.
También es director, docente y luchador incansable del arte escénico local, el que ha llevado por barrios de toda la provincia, en salas convencionales y espacios alternativos. El teatro comunitario es su inquietud primera a la hora de volcar su vasta y creativa tarea escénica.
Su próxima aventura teatral será el montaje de Otelo, en la que dirigirá a su sobrino, el también actor y mimo Daniel Quiroga.




