La actriz Érica Rivas y su compañero de elenco, Ricardo Darín, se encuentran transitando las últimas semanas de Escenas de la vida conyugal, una obra que según la actriz se propone como "un clásico" y cuya mirada sobre la pareja y el amor "no te deja afuera en ningún momento y te interpela todo el tiempo". Con dirección de Norma Aleandro, quien coprotagonizó y codirigió la obra en 1992 con Alfredo Alcón, Escenas de la vida conyugal estará en el teatro Maipo de Buenos Aires hasta fines de mayo.
La personalidad hecha actriz
Érica Rivas es sagitariana. Ella se describe como "estructura pura" y confiesa tener mal humor arriba del escenario cuando no le sucede lo que le tiene que pasar, entonces entra en un círculo en el que tiene que "fabricar", y eso no le gusta. "Yo tengo herramientas como actriz y en general el carro va hacia delante, pero cuando no pasa, me empiezo a paranoiquear", enfatiza.
Sin embargo, la actriz, de 42 años, empieza a hablar y se olvida de las formas, y su modestia se disipa entre los títulos cuando se da cuenta de la trayectoria de más de dos décadas que lleva en teatro, cine y televisión, y cuyo voto de popularidad se lo dio el papel de María Elena Fuseneco -la vecina competitiva, fanática de Pity, con una hija invisible y adicción al alcohol- que interpretó en Casados con hijos entre 2005 y 2006.
Interpretar un clásico
Pero lejos de la comedia pura, este desafío que asume Rivas en Escenas de la vida conyugal se trata de una versión teatral que el realizador sueco Ingmar Bergman realizó sobre su película homónima de 1973 y en la que relata una secuencia de momentos que tiene que ver con los avatares de un matrimonio y la relación que mantienen luego del divorcio.
"Es un clásico porque habla todo el tiempo de lo que es el amor, de una manera muy honda y desde un autor muy interesante, uno de los pensadores más importantes que tuvimos el siglo pasado. La mirada que tiene Bergman sobre la pareja y sobre el amor es una mirada que no te deja afuera en ningún momento y te interpela todo el tiempo", expresó Rivas, quien encarnó a Luisa en la premiada La luz incidente, filme de Ariel Rotter.
En la misma línea continúa: "Es muy crudo lo que plantea Bergman en Escenas... y por eso también es interesante haberle encontrado el humor, porque sin eso es tremenda, y está en su película. Teniendo el humor, entra en juego algo que, para mí, es mucho más interesante y que se trata de abrirse para que entre más la daga; la risa genera eso".
Darín y Rivas encarnan a Juan y Mariana, y relatan al público, con pasajes de humor, una secuencia de escenas que tiene que ver con los vaivenes de su matrimonio y cómo se van aconteciendo las idas y vueltas que construyen la relación posmatrimonio, permitiendo un espacio que atraviesa la cuarta pared y que los coloca alternativamente como actores y personajes.
-¿Cómo analizás el papel de la esposa?
-Tiendo a no juzgar a los personajes, pero sí los contextualizo. Puedo estar de acuerdo o no en algunas cosas de ella, pienso que era una feminista en el '74, de hecho en los países nórdicos el divorcio existió desde comienzos de 1900. Lo que hago es contextualizarla, pensarla en un momento histórico bajo un paradigma cultural, que es patriarcal y que hace que uno se maneje de maneras raras a veces.
-¿Cómo es Mariana, tu personaje?
-Puede parecer una persona frívola en algún momento, pero tiene que ver, para mí, con lo contrario. Es una mujer que ama mucho y cuando a las mujeres nos dicen frívolas es porque no entendieron lo que nos está pasando. Cuando digo cosas sobre estos temas siempre trato de unirnos y no dividirnos porque una de las cosas más fuertes es la violencia entre nosotras y también tiene que ver con ese paradigma que nos precede, y esa es una de las cosas más importantes a destruir y para pensarnos. Hace un tiempo Madonna recibió una distinción de Billboard al ser elegida Mujer del Año y sostuvo que era una mala feminista porque a ella la habían criticado en otro momento de la historia como también pasó con las revistas de moda o de tejidos. Ahora que se sabe que esas revistas son manejadas por mujeres multimillonarias y que tienen poder no resulta una pavada que a nosotras nos gusten las revistas de tejido.
-¿Cuál es tu expectativa en este momento acerca de esta obra?
-Siempre es para mí una sorpresa lo que pasa con el teatro. Espero que la gente tenga ganas de verla, creo que cuando pasan cosas tan fuertes fuera de la pareja y de la casa, el tema de la pareja y la casa es algo en lo que nos queremos refugiar. Es un refugio un poco difícil ir a ver Bergman, pero sí es para pensarse como pareja y en el amor, es interesante en ese sentido.
-¿Tenés proyectos en vista?
-Sí, en julio empiezo a filmar Bruja; en agosto se estrena La cordillera, de Santiago Mitre, en la que actué con Ricardo; para el próximo año tengo pensado hacer una obra de teatro independiente, Matate amor, de Ariana Harwicz, y estoy haciendo un documental sobre la actriz marplatense Marilú Marini, que codirijo con Marcela Balza.
Agencia Télam



