Durante los primeros minutos de la miniserie de seis capítulos The Night Manager, la audiencia quedará desorientada por los pronunciados acentos británicos de Hugh Laurie y Tom Hiddleston. Claro, es que la mayoría los conoce por sus interpretaciones del doctor Gregory House, en la serie Dr. House, y del malvado Loki, en Los Vengadores, respectivamente.
Quizás solo los fans de ambos sepan que los dos nacieron en Inglaterra, tuvieron importantes carreras en ese país, pero lograron la fama mundial recién en Hollywood.
Desde esta noche y por los próximos cinco lunes, Laurie y Hiddleston se batirán a duelo en esta producción original del canal AMC (señal 424 de Supercanal Digital), que está basada en la novela del mismo nombre, escrita por John le Carré.
La historia sigue al ex soldado Jonathan Pine (Hiddleston), quien trabaja como conserje nocturno en un hotel, cuando descubre la existencia de una alianza entre el servicio de inteligencia y el tráfico de armas. Para infiltrarse en el círculo íntimo del traficante Richard Roper (Laurie) y vengar a la mujer que amó, Pine se convertirá en un criminal.
En el medio, el joven deberá hacerle frente a la seducción de la bella novia del magnate, llamada Jed.
En esta entrevista, Hugh Laurie habla sobre el personaje de villano que le tocó interpretar.
-¿Qué te atrajo del proyecto?
-Me enamoré de esta novela desde que la leí por primera vez en 1993. La obra de Le Carré me ha fascinado desde que era un adolescente, pero siempre me ha intrigado esta historia en particular; su fuerza, su casi diría místico romanticismo. Y aunque no tengo ni la habilidad ni el instinto de un buen productor, esta fue la primera vez en mi vida que intenté hacerme de los derechos de filmación de un libro. Si bien recuerdo, quise adquirir los derechos antes de terminar de leer el tercer capítulo. Por supuesto, no tuve éxito: el gran Sydney Pollack ya le había saltado encima y no soltaba la presa. Creo que el personaje de Pine es maravilloso: un caballero errante que viaja por el mundo buscando una causa justa por la cual luchar, o mejor aún, por la cual morir. Es una fábula muy hermosa. Una vez dicho lo anterior, no puedo presumir ningún mérito en cuanto a levantar este proyecto, simplemente le dije a los productores que me sentiría feliz de colaborar en él de cualquier forma, como actor, cocinero, lo que fuese, con tal de que se hiciera realidad. Sólo deseaba ser parte de esta producción.
-Es una adaptación contemporánea de la novela, ¿en qué cambió la historia para estar vigente?
-Una característica esencial de los mitos es que son de alguna manera eternos. Son narraciones que pueden ser contadas y recontadas, sin importar en qué época o lugar se ubiquen. Normalmente, diría que intentar darIe un contexto contemporáneo a una historia es como arar en el mar, porque los acontecimientos siempre nos sobrepasan. La novela original presenta a un traficante de armas -Richard Roper, personaje que yo interpreto- que les vende arsenales a los carteles colombianos de la droga. Podría parecernos que los carteles ya no son tan relevantes en nuestros días, pero recientemente, un helicóptero del ejército mexicano fue derribado por los narcotraficantes con un misil tierra-aire y el gobierno mexicano esencialmente admitió que está en guerra con una fuerza increíblemente bien armada y que no tenía idea de dónde provenían dichas armas. John Le Carré lo escribió y 20 años más tarde se hizo realidad. En todo caso, trasplantamos la historia y ubicamos su inicio en la Primavera Árabe de 2010 (por cierto, otro acontecimiento histórico que nadie vio venir, a pesar de la red de satélites de la CIA que vuelan sobre nuestras cabezas; ninguna agencia de noticias; ningún organismo de inteligencia pudo predecirlo) para luego hacerla avanzar hasta el día de hoy. David Farr, el escritor, realizó un trabajo increíble, al reinventar buena parte de la narración, ubicarla en otro continente y evocar otros sucesos. Sinceramente, espero que hayamos tenido éxito en darle a esta gran historia una especie de frescura actual, manteniendo al mismo tiempo buena parte de su dimensión mítica.
-El corazón de esta historia es la dinámica entre Roper y Pine. ¿Podés hablarnos sobre ella y la interacción entre ambos?
-Pine es un alma perdida; supongo que justamente esa fue una de las cosas que más resonaron en mí cuando leí la novela por primera vez. Es noble, valeroso y honorable, pero está en busca de una causa, un propósito, y por ello decide enfrentar a un enemigo que otro personaje describe como "el peor hombre del mundo". De ese tamaño es la leyenda de Roper, y en ese tamaño es el reto que tuve como actor. Esta es una historia ambigua, ya que, si bien el objetivo de Pine es destruir a este canalla, debe enfrentarse al hecho de que ese monstruo -al igual que muchos otros monstruos- es atractivo, seductor y encantador, quien reviste a toda la maldad que comete de una cierta lógica y hasta de glamour. Hay momentos en los que Pine camina por el filo de la oscuridad, y nos preguntamos qué camino tomará. Y podemos preguntarnos si Roper no estará también al filo de la navaja; tal vez desea ser capturado; tal vez ansía ser traicionado. El público tendrá que juzgar por sí mismo en qué momento tanto Pine como Roper cruzan la frontera en direcciones opuestas: el villano busca su propia perdición, y el héroe se convierte justo en lo que deseaba destruir. A eso me refiero cuando menciono una lucha mítica. Es una exploración absolutamente fascinante, como lo es gran parte de la obra de Le Carré. Algunos lo describen como un autor de novelas de espionaje, pero sus narraciones trascienden los límites del género. Utiliza el universo de los espías y los servicios de inteligencia para examinar las cuestiones humanas más profundas.¡Espero que le hayamos hecho justicia!
Textos: Florencia Manzur
Entrevista: Gentileza AMC


