Esteban Lamothe, uno de los actores principales de "La Patota" y "Abzurdah", es uno de los protagonistas de la miniserie "La educación de Rey", que se emitirá por canal 7 de Mendoza.

En la mira del mejor personaje

Por UNO

Selva Florencia [email protected]

Esteban Lamothe es desde 2011 el actor en ascenso del cine argentino. Su participación en El estudiante, película de Santiago Mitre, lo puso en el radar de directores de cine y productores de televisión. Desde el estreno de aquella cinta sobre un universitario devenido en militante estudiantil acaparó cada vez más roles y se apropió de un lugar en el universo de los actores argentinos más populares.

A paso lento, pero firme, se fue haciendo cada vez más familiar al ojo del público, interpretando personajes en las novelas Farsantes (como interés romántico de Griselda Siciliani), en Guapas (como interés amoroso de Isabel Macedo) y en los filmes Abzurdah, con la China Suárez, y la multipremiada La patota, con Dolores Fonzi.

Pero antes de hacerse conocido, Lamothe hizo una larga carrera en teatro independiente, participando de diferentes obras y realizando extensas giras. En esa etapa, cruzó camino con el joven cineasta mendocino Santiago Esteves, que lo convocó para protagonizar dos cortometrajes suyos: Los crímenes y Cinco tardes sin Clara. La crítica alabó el trabajo logrado en esas breves historias, siendo una especie de presagio para todo lo que vendría después.

Este fin de semana, los caminos de Esteves y Lamothe volvieron a cruzarse, ahora en el rodaje de una miniserie policial de ocho capítulos que se estrenará el año que viene por la pantalla de El Siete de Mendoza, y que lleva el título de La educación del Rey.

Lamothe encarna un pequeño papel y estuvo cuatro días en Mendoza (desde el jueves pasado hasta hoy) filmando las escenas en las que aparecerá.

–Santiago volvió a pensar un personaje para vos, aunque esta vez en una miniserie...

–Sí. Conozco a Santiago desde hace un montón de tiempo, hicimos dos cortos juntos, lo admiro mucho y me parece uno de los mejores directores jóvenes que tiene Argentina. Además de que lo aprecio, es un director brillante, todo lo que hace me gusta y aunque el personaje que hago es bastante pequeño, no quise perderme la chance de participar en este nuevo proyecto de él.

–¿Cuál es tu personaje?

–Soy el jefe de uno de los personajes (encarnado por Germán de Silva) y en un momento determinado lo despido de la empresa porque se está jubilando. En otra escena, él vuelve pidiéndome un favor y yo lo ayudo. Llegué el jueves y me voy el domingo, es muy poco el tiempo que paso acá, pero lo voy a disfrutar de igual forma.

–Con Santiago te tocó trabajar cuando vos aún no eras famoso y él daba sus primeros pasos como director. ¿Cómo fue la experiencia en aquella oportunidad y cómo es reencontrarse ahora otra vez en un rodaje, pero más experimentados los dos?

–Si bien en ese momento ninguno de los dos trabajaba tanto como lo hacemos ahora, lo encarábamos con la misma intensidad y ganas que lo hacemos ahora. Después, gracias a Dios, a los dos nos ha ido muy bien. Ya con uno de los cortos que hicimos (Los crímenes) ganamos un premio en España, que es el máximo que puede obtener un corto en el mundo, pero como nos gusta lo que hacemos, siempre lo disfrutamos.

–Y a la hora de ser espectador, ¿qué tipo de producciones te gusta consumir?

–Me gusta de todo. No soy fanático de una línea en particular. Veo mucho cine argentino porque me gusta, pero también me entretengo con Rocky y Rambo (risas). Al teatro por ahí no voy tanto porque me cuesta más, pero sí veo mucho cine.

–Desde que se estrenó “El estudiante”, en 2011, hiciste varios papeles en la pantalla grande, incluida la reciente y exitosa película “La patota”. ¿Cómo fue volver a trabajar con Santiago Mitre?

–Me pasó algo similar a lo que me sucede con Santiago Esteves, somos amigos, nos llevamos muy bien y nos gusta mucho trabajar juntos. En La patota hice un personaje chico, pero tampoco me lo quise perder porque es un director muy talentoso. Además, el rodaje fue en una locación a distancia y eso siempre está bueno porque te enfocás mucho en la producción.

–¿Te imaginabas que le podía ir tan bien en el exterior a “La patota”?

–No es algo en lo que piense cuando estoy filmando. Pero es verdad que, a medida que vas trabajando más, afilás un poco la mirada y empezás a percibir si lo que estás haciendo es regular o muy bueno. A veces, un guión no está tan bueno, pero en el rodaje crece muchísimo la historia. Y podés hacerte una idea de cómo va a salir finalmente.

–¿Tenés pensado volver a la televisión?

–Acabo de terminar de rodar una serie que se llama Estocolmo, pero todavía no sé cuándo se estrena. Ahí trabajé con Juanita Viale, Leonor Benedetto, Jorge Marrale y Luciano Cáceres. En enero, por otro lado, empiezo a filmar un unitario para Telefé con Griselda Siciliani, con quien voy a tener una historia de amor.

–¿En qué te fijás a la hora de elegir los proyectos?

–Es un combo: me interesa el guión y el personaje, pero nunca pongo el personaje por encima del proyecto. Quizás, el papel que me toca no es lo que más me gusta, pero sí el equipo y la propuesta en general. Después de tantos rodajes y proyectos, la conclusión que he sacado es que lo que más me gusta es pasarla bien y que haya buena onda en el set. Eso termina siendo lo más importante.

–¿Te llevás bien con el hecho de ser famoso y que te reconozcan por la calle?

–No, no me gusta. Entiendo que es una consecuencia y lo asumo. Trato de ser lo más amable posible cuando alguien se acerca a saludarme, pero ser famoso no me gusta. Que alguien te felicite por tu trabajo es algo que está bueno en cualquier profesión, pero ser famoso no es algo que me guste.

 –Lo ideal sería poder ser actor de cine, pero mantener una vida normal...

–Sí, obvio. O poder ser como (Ricardo) Darín y hacer dos películas por año, y el resto del tiempo vivir en una quinta o algo así (risas). Por ahora, no estoy ni cerca de poder hacer eso.