El actor y bailarín mendocino Alfonso Ponchi Barón se radica en Europa tras el éxito de su obra Un poyo rojo. Hará cine y prepara otro show de danza teatro

Emprender el viaje de Mendoza a París

Por UNO

¿Qué espacio ocupa un sueño en la vida? Para un niño, puede ser del tamaño de una patineta, nueva, reluciente. Para un artista, un sueño cabe en las palmas de las manos y es de la medida de un aplauso. ¿En dónde hecha raíces un sueño? En donde lo dejan crecer. ¿Con qué se lo alimenta? Con tesón, con persistencia, con la claridad de un destino a seguir. Entonces, como por arte de magia, designio del destino, o simplemente, a causa de extenuarse trabajando, el sueño se concreta. Para eso hay que soñar fuerte, y sin metas mezquinas. Este fue el camino que el bailarín y actor mendocino Alfonso Ponchi Barón tomó hace 10 años cuando se fue de Mendoza, y el que seguirá ahora, ya decidido a emigrar a Europa, con su casa y su trabajo a cuestas, a radicarse en París (Francia). Con sus compañeros de la obra de teatro físico Un poyo rojo acaban de terminar una gira que transcurrió durante seis meses, en los que realizaron 74 funciones en 50 ciudades de Europa y van por más, porque el éxito que tuvieron en el Viejo Continente fue indiscutible.Entonces, desde julio vivirán y trabajarán allí. En un comienzo realizarán una nueva gira con la obra que han interpretado exitosamente desde el 2011. Al mismo tiempo, con su equipo (su compañero de escena Luciano Rosso y el director Hermes Gaido) prepararán una nueva pieza de teatro danza para fin de año. Ponchi dialogó con Escenario para compartir sus expectativas ante el desafío de emigrar. -¿Cuándo te fuiste de Mendoza?-Hace 10 años que vivo en Buenos Aires, pero hace tres que vivo durante seis meses en Europa y el resto del año en Argentina. Ahora me voy a quedar allá definitivamente. Este año nos mudamos a París. Suelto todo acá, vendo mi casa, mis muebles, todo...-¿Tienen todo listo en París, el trabajo sobre todo?-Tenemos una estructura construida con el tiempo. Lo que pasa es que ya hemos ido varias temporadas seguidas, y estamos trabajando con unos productores franceses. Ahora producimos un espectáculo nuevo, que vamos a poner en escena a fin de año. Mientras tanto, seguimos con Un poyo rojo, nuestro "caballito de batalla".-Después de tanto tiempo de hacer la misma obra, ¿la han ido transformando?-La obra va mutando sola, trabajamos con una radio en vivo, la radio del lugar al que vamos, y esto nos permite hacer mucha improvisación. Pero igual ya teníamos hambre de hacer algo nuevo.-¿Cómo ves la movida artística y cultural en Mendoza? ¿Hay pocas iniciativas o quizás hay iniciativas que no llegan a ser conocidas?-No he tenido mucho tiempo de ver teatro, pero lo que me parece es que movida under siempre hay, el under es generador de cultura permanentemente. Lo que no puedo precisar es si hay propuestas oficiales de teatro y danza. Lo que sí sé, a través de mis amigos, y es real, es que ha bajado la cantidad de espectadores, y que hay una crisis (sobre todo para los artistas) que se refleja en las producciones.-Pero más allá de las crisis económicas, ¿creés que es el propio concepto tradicional del teatro y la danza lo que está en crisis?-Creo que nosotros hacemos una propuesta innovadora, lo nuestro es la mixtura de lenguajes, por eso es difícil calificarnos. -¿En qué lo notás, por ejemplo?-En el caso de Un poyo rojo nosotros lo presentamos como "teatro físico", pero las críticas que nos han hecho en distintos países del mundo dicen que somos clowns o acróbatas, yo no soy ni clown ni acróbata. Soy un poco actor y un poco bailarín, que me dedico a la mixtura de lenguajes. En la obra nueva, por ejemplo, utilizamos el teléfono en vivo, algo que en teatro es prohibitivo. -Lo positivo es componer un equipo con gente que comparte códigos escénicos...-Trabajo hace siete años con Hermes Gaido, que es el productor, y con Luciano Rosso que es mi compañero e intérprete de obra. En ese sentido, no sé lo que ha pasado en mi vida, pero yo me siento un afortunado. Tenemos un lenguaje muy parecido en el escenario, hacemos un teatro muy popular, nos gusta que el arte se entienda. También compartimos el mismo código escénico. Esto no siempre se da entre los artistas y para nosotros ha sido sencillo trabajar así.

 Embed      
 Embed