Enrique [email protected]
Hoy domingo los Caminos del Vino llegarán a su encrucijada final. Esta noche, como ha sido en todo este trayecto, el último acorde será tanguero. La Orquesta Típica de Julián Peralta, junto a la Orquesta de Cuerdas de Mendoza y Altertango, darán un concierto en el Independencia que hará eje en lo mejor de las creaciones del género de los últimos años. “El objetivo es echar un poco de luz sobre el excelente material de los nuevos compositores, en donde hay obras geniales”, explicó el director Julián Peralta.El compositor y pianista de Astillero es uno de los productores más inquietos que hay actualmente dentro del tango. Su disco Un disparo en la noche unió una orquesta típica con cantores invitados para grabar composiciones actuales de diferentes autores, en un proyecto que permitió dar a conocer una porción de lo bueno que se está escribiendo hoy.
En el concierto de esta noche se adelantará, además, material que integrará Un disparo en la noche II, con el mismo concepto: un mix de orquesta típica, cantores y repertorio actual.“Después del hueco que se produjo entre los ’70 y ’80, ahora se ha producido una fuerte recuperación del género, que comenzó en el ’95 de manera muy profunda, y que después de un duro proceso terminó desembocando en grupos de excelencia, allá por el 2005”, dijo Peralta.El director contó que “filosóficamente es el mismo tango de siempre, pero gestualmente es distinto. Hoy en la calle nadie le dice ‘pebete’ a un joven. Hay otra manera de hablar del argentino, otras situaciones, otras mecánicas, otro ruido en las ciudades. Esas cosas afectan el resultado sonoro pero, a pesar de que cambian los gestos, lo esencial se mantiene”.Peralta sostuvo que el tango sigue manteniendo “la misma carga filosófica” y que es, desde su raíz, “una música profunda”.Cuando se le consultó sobre la cercanía o no de la juventud con el género, el músico dio una de las mejores definiciones de lo que es el tango: “Es tener conciencia de la muerte” y que está hecho para quien se arriesga a tener “una discusión existencial”.Pero, inmediatamente, aclaró que la profundidad de esta música no significa oscuridad. “Yo no conozco a nadie más lleno de humor y de alegría, nadie más jodón que un tanguero porque, justamente, es consciente de que la vida se va”, completó el músico.Sobre el mismo concepto, agregó: “El tango no liviano es diversión pero no es ingenuo. El tanguero quiere vivir la noche y que la noche no se acabe”. Entonces, Peralta hace una analogía: “En Alemania empiezan a preparar las galletitas de Navidad dos meses antes. El argentino no lo hace, porque piensa: ‘mañana capaz no estoy’. Creo que este sentimiento tiene que ver con nuestra inestabilidad natural y con la educación pública, que es muy fuerte”.Julián Peralta afirmó que, para disfrutar del tango, de este del 2015 y el de cualquier época, hay que darse tiempo. “Es una música compleja” consideró, argumentando que hay que dejarla en la boca un rato, como el vino.“Es una música que emociona y por eso se necesita darle tiempo. Hoy, en la vorágine, en la inmediatez, pocos se dan tiempo para parar, para tomar unos mates y escuchar una letra. No es un problema generacional, es un tipo de consumo cultural. No es solo con el tango. Hoy si surgiera Spinetta, tampoco nadie se daría el tiempo para escucharlo. Ningún arte profundo se lleva bien con la urgencia”, concluyó.



