Espectaculos Miércoles, 21 de marzo de 2018

El retorno de un grande: Phil Collins

El eterno cantautor, baterista y actor inglés Phil Collins ofreció anoche un impactante show de casi 100 minutos en un encuentro con la nostalgia ante más de 25.000 espectadores que se dieron cita en el Estadio Juan Domingo Perón del club Instituto de Córdoba, en el marco de su gira The Legendary, cuyo paso argentino terminó ayer en Buenos Aires.Previo al concierto de Collins se presentó el crédito cordobés, el pianista Enrico Barbizi, y The Pretenders, la banda estadounidense liderada por la invencible Chrissie Hynde, quién junto al enorme Martín Chambers son los únicos miembros originales de la agrupación que se formó hace más de cuatro décadas.Luego que en la pantalla gigante ubicada al fondo del inmenso escenario levantado y otras dos colocadas en los costados donde se sucedían distintas fotografías de Collins de todas las épocas, el ex Génesis con todos sus músicos ingresó con su bastón a las 21.29 al proscenio del estadio de Instituto, una ovación ensordecedora por parte de sus seguidores con una mayoría de gente adulta sobre los más jóvenes, atronó Alta Córdoba.Collins en agradecimiento por tantos mimos los recibió con un "Hola Córdoba, hola Argentina, muchas gracias", y ya en inglés dio a entender que era lo único que podía decir en castellano.Inició el concierto con Against all odds (take a look at me now) como si fuera una declaración de principios hacia su público, canción con la que obtuvo el Grammy en 1985 a la mejor interpretación pop masculina.Para satisfacción de los presentes, seguidores y memoriosos, Collins interpretó Another day in paradise (ganador de otro Grammy en 1991 a la mejor grabación del año), invitando al público a corear el tema.Se empezaba a percibir y consolidar una empatía casi simbiótica entre el artista y sus seguidores.I missed again -con el protagonismo de la guitarra de Daryl Stuermer- mostró a un Collins con su voz intacta, mágica y llena de matices, pese a que cantó todo el show sentado por sus dolencias físicas.El show era ya por demás conmovedor y la euforia que trasmitía la platea se plasmaba arriba del escenario con cada uno de los clásicos que entonaba Collins acompañado de una banda magistral, perfecta desde lo técnico, estentórea en las armonías y sin dobleces.Luego siguió con el movidito Hang in long enough, los temas originales de Génesis como Throwing it all away y Follow you follow me, donde tuvo un rol fundamental la iluminación y las imágenes de archivo de aquella banda emblema del rock sinfónico y, más tarde, del pop.Tras ello continuó con Who said I would y Separate lives, el tema de Stephen Bishop banda original de la película Noches Blancas de 1985, donde cantó al unísono con la corista Brigdette Bryant,electrizando a la multitud.Al finalizar esta secuencia Collins, con una catarata de elogios, presentó a los miembros de su banda que, además de Stuermer, reúne a Nicholas Collins (hijo de Phil, en batería); Ronnie Caryl (guitarra rítmica); el mítico Leland Sklar (bajo); Brad Cole (teclados); el cubano Luis Conte (percusión); Arnold Mc Culler, Amy Keys, Bridgette Bryant, Lamont Van Hook (coros); Harry Kim y Daniel Fornero (trompetas); George Shelby (saxo), y Luis Diego Bonilla (trombón).Dos momentos apoteósicos se sucedieron cuando el artista interpretó Something happened on the way to heaven y Dance into the light, que junto con la interpretación de In the air tonight (de su primer álbum en solitario, Face value, de 1981) y de You can't Harry Love (original de The Supremes), hizo explotar al público en una ola desbordante de aplausos.La fiesta generada por Collins y sus nostalgiosos fans prosiguió con Easy lover (original de Philip Bailey), allí mimado por las voces de sus coristas y ante una lluvia de papelitos de colores y serpentinas que caían sobre la multitud.El público henchido de felicidad pidió que Collins no se fuera y cerró con Take me home, con fuegos artificiales, poniendo fin a su memorable paso por tierras cordobesas.Anoche cerraba su gira con un show en Buenos Aires.