El tiempo vuela cuando no nos preocupamos por los Pitufos, esas diminutas criaturas de color azul. No mucho ha ocurrido desde su primera aparición en la gran pantalla en 2011, pero nuevos problemas se cocinan en su nueva aventura cómica, que requerirá de toda su curiosa mezcla de optimismo y entusiasmo para resolverlos.
Los pequeños de la casa disfrutarán con Los Pitufos 2, una historia de acción y risas que llegó esta semana a las salas mendocinas
El rescate de Pitufina en París
Y ahora nos llega la secuela, titulada Los Pitufos 2, que esta semana llegó a las salas de cine locales.
La nueva entrega no cumple más propósitos que los de engrosar las arcas de la franquicia y su lado promocional. Sin embargo, el filme no tendrá problemas de alcanzar los niveles estratosféricos de ganancias de su predecesora gracias a la poco exigente audiencia infantil que irá acompañada a las salas.
El cumpleaños de Pitufina le presenta la oportunidad perfecta para retomar el asunto de su conflictivo origen.
A diferencia de la “sangre azul” de los Pitufos, ella fue creada por el malvado Gargamel, quien ahora pretende secuestrarla para averiguar la fórmula de la esencia mágica que Papá Pitufo usó para convertirla en una de ellos. Una vez la consiga, Gargamel reforzará a dos criaturas tamaño Pitufo para que lo ayuden a conquistar el mundo.
Así que envía a su hija Vexy a arrastrar a Pitufina a través de un portal mágico que la trae a este mundo, donde él podrá sacarle la información.
Papá Pitufo y su equipo de rescate –Gruñón, Tontín y Vanidoso– atravesarán el portal para llegar a la casa de Patrick y Grace, sus contrapartes en el mundo real, para tener una oportunidad de rescatar a Pitufina.
El filme regresa a los escenarios europeos del creador de Los Pitufos, el belga Pierre Culliford, lo que le añade interés visual, con París como telón de fondo para la misión de rescate de los pequeños protagonistas.
El director de la cinta, Raja Gosnell, ha cimentado su carrera con películas basadas en animalitos lindos y otras ligerezas familiares. Y con esta entrega mantiene su récord con un filme visualmente atractivo para los pequeños del hogar, a pesar de ser más extensa de lo deseable, con una hora y 45 minutos de duración.
Con la excepción del gato Azrael, fiel compañero de Gargamel, que fue generado por computadora, la mezcla de animación con acción real se percibe sin problemas en la versión 3D, lo que ayuda que la película no pueda ser considerada una variación endulzada de la serie animada de la década de 1980.
Fuente: AP.


