Festival de Venecia. Tras una década ausente, Peter Bogdanovich vuelve al ruedo con She’s funny that way.

El regreso a lo grande de un maestro de la comedia

Por UNO

Las películas... ya no las hacen como antes. Bueno, Peter Bogdanovich sí.El director, parte de una generación que le inyectó fibra al cine estadounidense en la década de 1970, revive la banalidad y la diversión de las clásicas comedias chifladas con su más reciente filme, She’s funny that way.

La cinta, que tuvo su estreno mundial ayer en el Festival de Cine de Venecia (Italia), se centra en una call girl aspirante a actriz que consigue un papel en una producción de Broadway dirigida por un cliente, interpretado por Owen Wilson.

La obra es protagonizada por la esposa del director (Kathryn Hahn) y su viejo interés romántico, un actor británico libertino interpretado por Rhys Ifans.

A esto se suma un juez obsesivo, un detective privado inepto y una terapista con problemas de ira (interpretada por una graciosísima Jennifer Aniston) y –para simplificar la trama cada vez más enredada– suceden payasadas.

Bogdanovich, quien se hizo un nombre en 1971 con el clásico de pueblo The Last Picture Show (La última película), dijo que estaba tratando de volver al punto de partida, a las comedias de Howard Hawks y Preston Sturgess –cintas de una era pasada, piensa, antes de que Hollywood perdiera su rumbo–.

“Las comedias de hoy básicamente dependen mucho de chistes sobre fluidos corporales y vulgaridad, y de que el apéndice quede atrapado en la cremallera”, dijo el director de 75 años a la agencia AP durante una entrevista en Venecia.

“Es fácil hacer reír con ese tipo de cosas porque conmocionan. A mí me gusta la comedia de carácter”, remató.

She’s Funny That Way recuerda a películas previas de Bogdanovich como What’s Up, Doc? (¿Qué pasa, doctor?) y Noises Off (Silencio, se enreda), y recibió grandes carcajadas de su primer público de periodistas –aliviado, quizás, tras días de películas dramáticas–.

La crítica estuvo dividida. El diario británico The Guardian la encontró “rancia y anticuada”, pero el Evening Standard de Londres la calificó como “un triunfo, una comedia chiflada retro que fácilmente iguala a los clásicos del género”.

La película marca el regreso a la pantalla de Bogdanovich, que no había estrenado nada en más de una década.