Por Fernando G. [email protected]
El destacado Néstor Longo tocará hoy el Concierto para chelo, de Dvorák, y dejará la orquesta que integra desde hace más de un cuarto de siglo
El primer chelista de la Sinfónica UNCuyo se despide con un concierto
El ingeniero sanjuanino Juan Victoria era un enamorado de la música y un chelista aficionado. La mejor prueba de su pasión melómana está más que establecida con el imponente auditorio que lleva su nombre en la vecina provincia, uno de los más importantes del país.
A mediados de los años ’70, Victoria había descubierto a un niño sanjuanino pletórico de talento que se destacaba tocando el violonchelo, pero cuyos recursos económicos no le permitían más que tocar con instrumentos prestados y formarse exclusivamente con los recursos de la escuela a la que concurría.
Juan Victoria era un nombre generoso. Así que convocó a este pequeño a su casa y le regaló dos cosas. Primero, un cassette con una grabación del Concierto para violonchelo y orquesta, de Dvorák. Segundo, un chelo.
El niño que se había ganado esos obsequios con la luz de su talento se llamaba, se llama, Néstor Longo, y es quien hoy se despide de su cargo como primer chelista de la Sinfónica de la UNCuyo, una orquesta a la que ha pertenecido durante 25 años.
Longo tuvo, gracias a Juan Victoria, su primer instrumento y esto le permitió expandir su capacidad interpretativa. Pero también tuvo esa grabación, que se convirtió en el primer concierto para ese instrumentoque escuchó en toda su vida. “Éramos muy pobres y yo no tenía radio ni aparato para reproducir cassettes en mi casa, así que tuve que ir a pedirle al vecino. Pero lo escuché una vez, era de Rostropovich dirigido por Giulini, y se convirtió en la obra más importante de mi vida”.
No por nada es esa obra la que ha elegido Longo para interpretar con la Sinfónico, en un cargo que deja por razones varias, pero que no significan, en absoluto, su alejamiento de la interpretación en particular, ni de la música en general.
El también creador de Tangastor, integrante del cuarteto Harmony y “el solista de la Sinfónica universitaria que más conciertos como tal ha brindado”, según apunta, resume sus sensaciones, horas antes del que será su adiós de una orquesta que ha sido, dice, fundamental para su vida. Además, cuenta las razones de su alejamiento de la orquesta y adelanta sus proyectos.
–No es común que un solista de una orquesta como la Sinfónica de la UNCuyo deje su puesto. ¿Cuál es el por qué de esta despedida?–En esta orquesta he vivido los mejores momentos de mi vida. Pero también hay que decir que es difícil la vida como músico de una orquesta. Es una ambiente con mucha vanidad. Una vez me dijeron que una revista había investigado acerca de cuáles eran los ambientes de trabajo más complicados. El primer puesto era para el de los pilotos de avión. El segundo, para el músico sinfónico. Pero, bueno, eso no significa nada más que eso: es un ambiente difícil y no todo lo que se ve es lo que hay allí. Tiene sin embargo tantas cosas buenas que es por esas cosas que decido hacer este concierto para despedirme.
–Es un concierto particular para tu carrera.–Lo he tocado varias veces. Y es el primer concierto que escuché en mi vida. Me invitó el ingeniero Juan Victoria a su casa en San Juan. Él era un chelista aficionado y me había escuchado tocar. Yo era un niño. Y él me regaló un cassette con esta obra y un violonchelo, el primero que tuve en mi vida. Por eso es tan importante.
–¿Cómo es que llamaste la atención de esta personalidad de San Juan? –Yo soy nacido en San Juan, en 1965, Allí empecé a los 8 años a estudiar teoría y solfeo y a los 10 empecé con el violonchelo. Pero tuve una buena carrera, porque a los 15 años gané por concurso mi puesto para ser docente y último de la fila de chelos de la Orquesta de San Juan. Fue el momento en que tuve que dejar todo para trabajar, allí, como docente, y llevar dinero a la familia.
–¿Y cómo tu camino termina llevándote a la Sinfónica de la UNCuyo?–Pasaron varias cosas antes. En 1984, con 19 años, ya llevaba mi tiempo tocando en la orquesta de San Juan cuando se abre la posibilidad de concursar para la Orquesta del Teatro Colón. Me presenté, concursé y gané mi puesto de tercer violonchelo de esa orquesta.
–Eso significaba estar en una de las orquestas más importantes de la Argentina. ¿Qué te llevó entonces a venir a la de Mendoza?–Pasé un tiempo muy bueno. Fui becario de la Camerata Bariloche, toqué en la orquesta, daba clases. Y en ese entonces, me escucharon algunos de los maestros que tocaban en la Sinfónica de la UNCuyo,
fundadores muchos de ellos, e hicieron una gran gestión para contratarme. Es como que “me compraron el pase”. Era 1987 y se dio un caso especial en el que me contrataban para ser músico exclusivo para la orquesta. Al mes de ingresar ya di un concierto como solista.–¿Cómo ha sido tu vida con la orquesta? –He hecho muchas cosas, he vivido momentos increíbles. Soy, de hecho, el integrante de esta sinfónica que más conciertos ha realizado como solista. El ambiente mendocino me recibió muy bien, y la orquesta también. Tuve oportunidad de estrenar muchas obras aquí. Por ejemplo, hice la primera audición en Mendoza del Concierto en do mayor de Haydn y el famoso Concierto para violonchelo de Elgar.
Además, fundé el grupo Tangastor, dedicado a la música de Piazzolla y que grabó dos discos. También integré el cuarteto de cuerdas Harmony, que llegó a grabar un disco. He formado varias agrupaciones.Y, sobre todo, he tenido una labor docente que me enorgullece. He formado a chelistas de la Juilliard, de Harvard, del Conservatorio de Praga o del Chaikovsky de Moscú. He formado a solistas como MatíasLongo, que actualmente integra la Academia Orquestal Schleswig Holstein (Alemania), o como Juan Ignacio Emme, que también tocó en esa orquesta y ahora es el primer violonchelo de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (País Vasco, España).–¿Esta es la última oportunidad de escucharte tocando el chelo?
–No, para nada. Seguirá tocando, pero en Mendoza, por ahora, no.
Una orquesta y un proyecto educativo
Néstor Longo ya sabe qué hará el día después de su último concierto con la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo. Y es que el violonchelista y docente tiene en marcha un proyecto que será un gran desafío para la vida orquestal de Mendoza pero, además, acuna otro proyecto que tiene que ver con lo educativo.
–Desde este año estás a cargo de coordinar las orquestas infantiles y juveniles de Mendoza. ¿Cómo es ese trabajo?–Sí, soy el coordinador de las orquestas de la provincia, un cargo que me llena de esperanza. Yo veo a los chicos y me reconozco en ellos. He recorrido toda la provincia y hay un potencial enorme en nuestros chicos. Vi el nivel que hay, vi las necesidades. Y vi que Mendoza es quizá la provincia con más núcleos orquestales en el interior del país.
–Pero, además, estás formando una orquesta con integrantes de esas agrupaciones infantiles...–Sí. Acá tengo que decir que Federico Ábalos, de Desarrollo Cultural, y la ministra Marizul Ibáñez me han honrado con esta oportunidad. Es la de dirigir y formar la Orquesta Infanto Juvenil Provincial José de San Martín, que está formada por valores destacados de las orquestas de toda la provincia. Estamos ya trabajando con varios chicos y todos los sábados ensayamos en el Le Parc, también con profesores.
El debut es el miércoles próximo a las 19, allí mismo. La orquesta tocará clásicos populares y también música como tango, folclore y rock.–¿Eso sirve para popularizar la música orquestal?–Sí. Quiero indagar en lo popular, como lo he hecho siempre. E ir más allá: he presentado un proyecto a la Secretaría de Extensión y al Decano de la Facultad de Artes de la UNCuyo que consiste en un programa de inclusión que surge de lo que he visto a partir de mi actividad con las orquestas juveniles. Las orquestas tienen un gran poder de inclusión y de formación, pero el gran problema es que los
chicos, al terminar el secundario, muchas veces no pueden seguir su enseñanza musical y la abandonan. Por eso quiero que se cree la Carrera de Capacitación Artística, como es la carrera de Música Popular.Dirige un venezolano de renombre
La Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo estará dirigida esta noche por el maestro venezolano César Iván Lara, quien tiene vasta experiencia en el llamado Sistema de Orquestas de Venezuela, queciertamente ha revolucionado la cultura y la educación juvenil en aquel país. De algún modo, las orquestas juveniles de Mendoza (que hoy coordina Néstor Longo) están inspiradas en este Sistema, creado
por el maestro Abreu.Lara ha tenido a cargo orquestas de su país que han conseguido una evolución notable en su desarrollo musical. El músico fue director titular de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar del Táchira, entre 1993 y1995, y de la Orquesta Sinfónica de Falcón, entre 1995 y 2003. A ambas consiguió catapultarlas como referencias artísticas en el interior Venezuela.
Pero César Iván Lara también tiene una destacada facenta docente. Como pedagogo fue profesor invitado de la Cátedra de Dirección Instrumental en la Facultad Experimental de Artes de la Universidad del Zulia entre el año 2006 y 2009, y en la actualidad inicia el proyecto de crear la Escuela de Dirección Orquestal cuyo objetivo principal será el soporte y perfeccionamiento en el dificil arte de la Dirección Orquestal, en particular a los jóvenes profesores que en la actualidad desarrollan actividades al frente de los numerosos núcleos de la Orquesta Juvenil e Infantil en el Estado Mérida.
Invitado habitual para dirigir en Cuba, Argentina, Perú, Estados Unidos y Corea del Sur, desde el año 2004, es Director Musical de la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida y en la actualidad Director Artístico de la Orquesta Sinfónica Regional de la Juventud Merideña.
En Venezuela se destaca, además, por la fuerte difusión que hace de las obras musicales contemporáneas y de los músicos de su país.
Obras
- El Concierto para violonchelo en si menor, del compositor checo Antonin Dvorák, será la pieza central del concierto de esta noche.
- La obra, fechada en 1895, es junto con el concierto de Elgar, el más famoso para este instrumento.
- Dvorák la escribió como una ofrenda de amor y despedida, cuando supo que su cuñada, Josefina, de quien había estado enamorado por años, estaba gravemente enferma.
- El programa, dirigido por el venezolano César Iván Lara, se completará con las Danzas sinfónicas, de Rachmaninoff.
Sinfónica de la UNCuyo
- Solista: Néstor Longo (chelo).
- Director: César Iván Lara.
- Hora y lugar: A las 21.30, en el teatro Universidad (Lavalle 77, Ciudad).
- Entradas: $40 y $30.


