Espectaculos Viernes, 26 de octubre de 2018

"El otro verano", una peli sobre la paternidad y la búsqueda interior

"El otro verano", de Julián Giuianelli presenta a un contrariado Guillermo Pfening en la piel de Rodrigo, un habitante de un pueblo cordobés que administra unas deterioradas cabañas y, entre botellas de cerveza y vino, no encuentra dónde hacer pie.

A este desconcierto se le aparece Juan (Juan Ciancio), un adolescente del conurbano bonaerense al cual, luego de un encuentro fortuito, le da alojamiento y comida a cambio de ayuda para refaccionar el complejo.

Si bien Giuianelli al comienzo intenta envolver con un halo de misterio la relación entre ambos personajes, no tarda demasiado en dar conocer el verdadero leit motiv de la película.

"La idea surge un poco en la búsqueda de contar una historia que tenga que ver con una relación padre e hijo, que no necesariamente esté preestablecida, y al mismo tiempo de tratar de hablar de los vínculos humanos. De cómo nos relacionamos unos con otros", dijo el realizador a la agencia Télam.

-Los conflictos por la paternidad es lo que guía el filme. ¿Por qué?

-Siento que es un poco como me pasó a mí. Sin que esto quiera decir que la película tenga algo de biográfico, uno empieza a entender la relación con su padre cuando es padre. Creo que esto también puede ser llevado a términos más generales en el cine argentino más o menos contemporáneo, donde hay temáticas similares.

-Con el romance que surge entre Juan y el personaje de Malena Villa, pareciera que la historia se vuelve a repetir.

-Hay una intención de que ese romance surja como una idea de cierta circularidad, sin que tenga que ser algo concluyente, y también tiene que ver con ese otro verano del que habla el titulo.

-¿Por qué creaste al personaje de Pfening como taciturno y contrariado?

-Un poco la intención de la película es no contar en profundidad sobre el pasado o de dónde provienen los personajes, sino dar algunos datos sueltos. En cierta manera, él es alguien que ha dejado de tener motivaciones o intereses y simplemente se abandonó.

-El personaje de Pfening es un contraste con el de Juan, que es algo más extrovertido y dice las cosas de frente.

-Hay una intención en eso, además de cómo surge esa relación por una necesidad concreta: Rodrigo necesita arreglar las cabañas y no puede solo. No le interesa que Juan esté ahí, es una molestia, una carga, pero no tiene opción. Sin embargo, por esa personalidad contrapuesta que viene a darle otro aire a la vida de Rodrigo, irá cambiando de a poco de esa relación parasitaria en una cierta amistad, y luego más bien en una relación padre e hijo.

-¿Sentís que existe cierto contraste entre el encierro interno en el que vive el personaje de Pfening respecto a la amplitud que muestra la naturaleza?

-El pueblo y su entorno fue elegido en gran medida por la necesidad de mostrar una cierta vida turística pero al mismo tiempo algo agreste y rural, donde la vida no es tan amena como podría serlo. Rodrigo no es capaz de poder apreciar el entorno en el que vive porque está demasiado hundido en sí mismo. Todo esto está trabajado, en gran medida desde el plano sonoro y visual, donde el entorno tiene una fuerte presencia, tratando de responder a la percepción interior de los personajes.

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