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Crítica

El conjuro 3: posesión demoníaca que terminó en la Justicia

En el conjuro 3 se presenta el caso (de la vida real) de un joven que tras asesinar a su casero declaró que "el diablo lo obligó a hacerlo"

El conjuro 3 (estrenada el jueves pasado en nuestros cines) se ha convertido en un éxito de taquilla en Estados Unidos y otros países donde las restricciones de la pandemia han permitido igualmente la exhibición en salas convencionales, disputando los primeros lugares con otro filme de terror: Un lugar en silencio 2.

La saga que tiene como protagonistas al matrimonio estadounidense de investigadores paranormales Ed (Patrick Wilson) y Lorraine Warren (Vera Farmiga) tiene un tercer capítulo en este estreno, nuevamente basado en una historia real pero esta vez con una diferencia: no está detrás de las cámaras James Wan, creador de esta saga –y las de Annabelle y La noche del demonio- un verdadero innovador del género, que en esta oportunidad se ubica como uno de los productores de la película, cediendo la dirección a Michael Chaves (La llorona).

En este caso, la historia real resulta mucho más atractiva que el resultado final que se ve en el filme.

El caso real

A principios de los años ’80, la familia Glatzel buscó la ayuda de la Iglesia católica porque consideraban que su hijo menor, David, de 11 años, estaba poseído. Luego recurrieron al matrimonio Warren, por entonces ya famosos demonólogos, quienes certificaron que en el pequeño habitaban numerosas entidades malignas.

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Se determinó que el niño necesitaba un exorcismo y el procedimiento fue realizado por varios sacerdotes junto a los Warren, los padres del menor y la hija de la familia, Debbie Glatzel, quien a su vez le pidió a su novio Arne Cheyenne Johnson que los acompañara.

Según los registros de los Warren (solían documentar en grabaciones de audio y video sus intervenciones) el joven Arne en un momento del exorcismo retó al demonio a abandonar al niño y ocupar él su lugar, lo que habría provocado que la entidad demoníaca abandonara el cuerpo del chico e ingresara en el de Arne, que al poco tiempo comenzó a mostrar una conducta extraña, similar a la que mostraba David cuando estaba poseído.

Cuando al poco tiempo el joven Johnson fue acusado de un homicidio, su defensa argumentó que “el diablo lo obligó a hacerlo”. Estos son los hechos que recrea libremente El conjuro 3, que no alcanza la solidez de las anteriores producciones de la saga y que utiliza hasta el exceso todos los clichés del género, sin dar lugar a sutilezas.

Al ser el primer caso que llegó a los tribunales de Estados Unidos que argumentaba la inocencia de un asesino por estar poseído por el demonio, el director Chaves tenía la posibilidad de acentuar ese capítulo de la Justicia norteamericana, mostrando las argumentaciones y pruebas que se presentaron ante el jurado, incluidos los testimonios de la familia Glatzel y del mismo matrimonio Warren.

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Pero la apuesta de Chaves es ir por los lugares conocidos, por los conjuros y maldiciones, por la presencia de un sacerdote en estos procesos (con homenaje a un plano de El exorcista, de William Friedkin) por mostrar explícitamente figuras demoníacas que harán seguramente el placer de los sus creadores merced a los efectos digitales, pero que ya no alcanzan para sorprender a los espectadores. Además no puede dejarse de lado el desgaste que ha sufrido la saga con sus numerosos spin off, como Annabelle y La monja, donde el estilo narrativo y visual ha sido ya lo suficientemente explotado.

Hay también buenas intenciones al crear climas de suspenso y terror, pero también cae en excesos. Un ejemplo de ello es la oscuridad de la cinta, ya que si bien sabemos que los filmes de terror se mueven en este registro, que entren en una habitación y simplemente no enciendan la luz parece más estupidez de los personajes que acción del demonio. Eso sí, el príncipe de las tinieblas debe haber estado muy a gusto con este filme.

Sucesión de silencios rotos por ruidos y gritos, gruñidos, cruces y agua bendita no faltan como ingredientes de este plato que es tan conocido como desabrido. Chaves desperdició una historia interesante para hacer una película del montón.

Lo mejor de la película: las fotos y grabaciones reales de los Warren, que en pocos minutos son mucho más inquietantes (por lo sugerido e imaginable) que los 112 minutos del filme.

EL CONJURO 3 Tráiler Español Latino SUBTITULADO (Terror, 2021)

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