Por Gisela Emma [email protected]
El ilustrador chileno Alberto Montt, seguido por miles de cibernautas en las redes sociales, brindará este sábado una charla en la Feria del Libro.
Dosis diarias de sarcasmo
“Pase por sus Dosis: dosisdiarias.com. Avísele a su síndrome de abstinencia”, alerta el ilustrador chileno Alberto Montt (39) a sus 74.520 seguidores en Twitter, una de las “redes suciales”, como gusta de llamarles, en las que navega con soltura pues siente que “puede ser él”.
Con Dosisdiarias, el también diseñador gráfico y artista plástico criado en Ecuador se refiere al blog en el que publica sus viñetas –que también recoge en publicaciones como En dosis diarias 1 y 2 o Parafilias, entre otros–, y desde el que brinda una porción cotidiana de ese humor, marcado por ese tono acre y desenfadado. “Yo abrí el blog para dibujar las idioteces que se me ocurrían”, confiesa.
Su frondosa imaginación y un grado de sarcasmo que alcanza una lucidez admirable hacen que Montt se convierta en un “vicio más”. Por eso, aquellos cibernautas que se atrevan a cruzar la barrera virtual podrán ir a escucharlo mañana a nuestra Feria del Libro, donde dará una charla.
“12 horas a 4000mts en los Andes esperando pasar la aduana hacia Mendoza. Si fuera rugbista, me los comería a todos”. Así, con esa irreverencia con que pone en el tapete desde la hipocresía de la Iglesia y la política hasta su repudio a Arjona y la autoayuda, el dibujante se apresta a responder el cuestionario.
–Me gustaría que rememoraras el origen de tu amor por el dibujo...–Viví mi primera infancia en la mitad de la nada, en Ecuador. Allí mi viejo me traía revistas para entretenerme. Yo las veía y copiaba fervientemente. Tuve la suerte de vivir en un entorno natural, sin luz eléctrica y mucho tiempo libre. Todos dibujamos desde pequeños. Algunos lo dejan, otros no. Yo soy de los últimos.
–¿Quiénes, tal vez a nivel inconsciente, nutrieron tu vocación?–Estoy seguro de que esos primeros acercamientos a la gráfica fueron pilares fundamentales. Quino, Watterson, Fontanarrosa, Schulz. La lista es enorme.
–La primera vez que encontré una de tus creaciones fue en Facebook. Pero lo que más me llamó la atención es que la mayoría de tus imágenes están disponibles para el mundo. ¿Esto forma parte de una actitud política en la red?–Soy un creyente de que la información debería ser de libre acceso. Prefiero llegar a muchos que a un puñado que pueda comprarse el libro. Eso sí, si alguien lo quiere comprar, me haría un gran favor. Pero mi visión es algo más parecido a lo que pasa con los músicos que no pretenden ganar dinero con los discos sino con los conciertos (si algún día llego a ganar dinero con esto, digamos). Si te gusta el blog, puedes acceder al 99% de las viñetas que he hecho de forma gratuita en la red; si te quieres imprimir esas viñetas, adelante. Lo único que me jode es que me he topado con gente que quiere lucrar con eso. Remeras, tazones, etcétera.
–La capacidad de síntesis conceptual de tus viñetas parece diseñada a medida de redes como Facebook, y de paso, qué mejor que llenar el espacio virtual de un contenido que apunta a “despertar”. ¿Hay una intención deliberada en esto?–Cuando era pequeño me llamaban mucho la atención las tiras cómicas. Muchos cuadritos que contaban una historia. Pero cuando conocí el trabajo de Quino que estaba fuera de Mafalda, o lo de Gary Larson, me volaron la cabeza. Creo que no lo hice de forma consciente, pero inevitablemente esos eran los ejemplos a seguir. Las imágenes aparecieron así. Es más, al principio me frustraba que no fueran tiras de cuadritos.
–¿Qué temas suelen aparecer con más frecuencia? Uno es la religión...–El blog (www.dosisdiarias.com) es mi diario de vida. Todo lo que me atrae, disgusta, emociona, está ahí. Supongo que la religión me atañe mucho, porque la siento como la raíz de muchos problemas que acarreamos como sociedad, pero también están la pareja, el absurdo y lo cotidiano como elementos frecuentes en mi trabajo.
–¿Pensás en los destinatarios de tus creaciones? –No. Yo hago el blog para mí. Siempre pensé que si me gustaba a mí, seguro habría otro baboso por ahí que lo disfrutaría. Tenemos referentes comunes y eso hace que lo que yo piense sea similar a lo que tú o cualquiera con una vida y acceso a la información similares pudiese pensar.
–¿Qué pensás acerca de la dinámica de las redes sociales, que suelen ser objeto de tus viñetas?–Me son muy útiles, divertidas, informativas y enfermantes.
–Tus trabajos, que evidencian una profunda mirada analítica de la realidad, contienen una alta dosis de acidez, ¿solés hacer catarsis?–Imagino que el blog de una u otra forma es mi psicólogo. Aquel espacio donde puedo hablar y soltar mis pequeños infiernos personales. Me he ahorrado fortunas en terapia. Esa es mi ganancia, supongo.
–¿Cómo funciona el proceso de creación? ¿Solés ahondar en tus ideas o te sucede, por ejemplo, que se te presenta una situación en tu realidad cotidiana y la traducís de inmediato?–Meto información y vivencias a mi cerebro, allí las dejo convivir y relacionarse, cuando dos de esas, aparentemente inconexas, se hacen amigas, las dejo salir a jugar al blog. A veces son minutos; otras, años.
–¿Qué has preparado para la Feria del Libro de Mendoza?–Voy a hacer una pequeña charla y un taller con el grosso de Gustavo Sala (uno de los dibujantes argentinos más innovadores de los últimos años), que es un ídolo.
–¿Qué proyectos te ocupan hoy?–Estoy en pleno desarrollo de un nuevo blog, más personal y con historias más largas. Eso recién lo soltaré el primer trimestre del próximo año. Además siempre hay libros de otros y proyectillos de publicidad o literatura.


