Por Antonio Martín GuiradoEspecial para UNO
El estadounidense fue un intérprete como pocos pero su vida personal fue desastroza y triste. Galería de fotos.
Diez años sin Marlon Brando, el mejor actor de la historia
Este martes se cumple una década de la muerte, a los 80 años, de Marlon Brando, considerado el mejor actor de la historia pero también protagonista de una turbulenta y trágica vida personal. Brando, el eterno rebelde de talento prodigioso que transformó la actuación para siempre, falleció en el centro médico de UCLA (Los Ángeles) a causa de una fibrosis pulmonar.
Solitario y celoso de su intimidad hasta extremos insospechados, a su funeral asistieron íntimos amigos, como Jack Nicholson, Warren Beatty y Sean Penn, y sus cenizas fueron esparcidas entre las idílicas aguas de Tahití –donde poseía el atolón de Tetiaroa, del que se enamoró rodando Motín a bordo (1962)– y las dunas de Death Valley en California
La última vez que Brando abandonó la tranquilidad de su hogar fue para visitar el rancho Neverland, donde disfrutaba de la amistad de Michael Jackson. Para entonces su oronda y deteriorada figura –habíaengordado 40 kilos– requería de un tanque de oxígeno y obligaba a su débil corazón a pender de un hilo.
Sus últimas actuaciones apenas dejaban entrever a aquel doble ganador del Oscar (Nido de ratas, 1954, y El padrino, 1972) que hizo del “método” su forma de vida y que protagonizó obras para el recuerdo como Un tranvía llamado deseo (1951), ¡Viva Zapata! (1952), Julio César (1953), Sayonara (1957), Último tango en París (1972) y Una árida estación blanca (1989). Por todas ellas fue nominado a los premios de la Academia.
Hablar de Brando es hablar de un antes y un después en la historia del cine. Todas las estrellas posteriores bebieron de él, de James Dean a Paul Newman, de Robert De Niro a Sean Penn, de Al Pacino a Gene Hackman. No hay un solo intérprete que no tome a Brando como referente.
El cine, con él, abrazó el riesgo. La inmersión en la psicología del personaje hasta el sufrimiento, abandonando técnicas más tradicionales y convirtiéndose en paradigma del método Stanislavski, donde se inculcaba la exploración de los sentimientos propios para ofrecer una interpretación lo más real posible.
Tanto, que Brando no actuaba, sino que era. Pocos íconos del cine unieron de esa forma talento, belleza y físico privilegiado. Eso sí, un talento forjado en el dolor de una infancia dura que resistió al desapego y abusos de sus padres alcohólicos.
El “método” le permitió canalizar esas desgracias y no tener miedo a mostrar la ira, la sensibilidad o la naturalidad que lo convertieron en un rostro tan carismático como temido por sus compañeros de reparto.
Uno de ellos, Frank Sinatra, lo bautizó como “murmullos” por su manera de entonar los diálogos. Pero Brando nunca quiso la fama. Aborrecía la popularidad y los medios de comunicación, una situación que se hizo inaguantable cuando tuvo que lidiar con el ingreso en prisión de su hijo Christian por asesinar al novio de su hermanastra Cheyenne, o el suicidio de esta años después.
El juicio de su hijo le dejó en una situación económica muy precaria, ya que también debía hacerse cargo de la manutención de los tres hijos que tuvo con su asistenta Christina Ruiz. Brando tuvo seis hijos más de mujeres no identificadas, y otros siete reconocidos.
Su primera mujer fue Anna Kashfi. Después le siguieron Movita Castaneda y Tarita Teriipia. Entre ellas, incontables romances y relaciones fallidas para un genio que dedicó parte de sus esfuerzos fuera de lagran pantalla a ayudar a minorías, sobre todo a los indios americanos.
De ahí que rechazase su Oscar por El padrino y enviase a recogerlo a una activista descendiente de indios americanos, Sacheen Littlefeather, que pronunció, entre aplausos y abucheos del público, un discurso de Brando crítico con la industria por su reflejo en el cine de esa población.
Diez años después de su muerte, Brando sigue siendo sinónimo de valentía.
- THE BRANDO HOTEL Así se llaman unas villas dotadas con energía solar que familiares del actor construyeron en la remota Tetiaroa, el refugio personal del mito, y que estarán disponibles para alquiler a un precio de 2.450 dólares por noche.
- RELAX “Mi mente se alivia cuando me imagino allí de noche”, solía decir el actor de ese lugar ahora turístico.



