Más de tres mil kilómetros recorrió Ernesto Suárez durante los dos últimos meses para concretar su debut en la gran pantalla con el rodaje de la película que lo tiene como protagonista, Camino a La Paz. Pero, antes en el tiempo, ¿cuántos miles y miles de kilómetros caminó el Flaco por escenarios de Mendoza y Latinoamérica para convertirse hoy en una gloria? Muchos. Tantos que este año celebra su medio siglo de trayectoria escénica.
Y será como él dice: “Soy un bicho de teatro”. Porque el lunes pasado, apenas regresó de la filmación de esta road movie –dirigida por Francisco Varone y en la que comparte rol protagónico con Rodrigo de la Serna–, el actor mendocino se metió de lleno en los ensayos de sus próximas obras de teatro: una, junto con su elenco De Sol a Sol, basada en la historia del famoso bandido rural Juan Bautista Vairoletto, en agosto; y la otra, un unipersonal con textos de su autor preferido, Antón Chéjov, para festejar en octubre sus 50 años de carrera. Ambas producciones se montarán en el Independencia.
La sala mayor se rinde a los pies de este maestro de las tablas locales para abrir sus puertas a otro de sus más recientes éxitos: Dinosaurios. Aquí, el reconocimiento es compartido, ya que Suárez actúa junto con otra figura excepcional de la escena: Gladys Ravalle.
Desde noviembre del año pasado que esta obra, dirigida por Claudio Martínez, viene agregando funciones y agotando localidades donde se presente. Es por ello que mañana sábado, a las 21.30, será la despedida.
“Era un gustazo que nos queríamos dar con la Gladys, nos queremos mucho, hemos compartido la vida en el teatro, pero nunca habíamos actuado juntos”, cuenta el Flaco y explica que será la última presentación porque “los dos estamos con muchos trabajos y proyectos por separado”. El andén de un tren es el lugar de encuentro entre ellos dos (cantan, bailan y hasta hacen piruetas en escena) para hablar acerca de la soledad, el amor, la vejez y el individualismo, y concluir que “a la vida le alcanza un instante para renacer”.
¿Debut y despedida en el cine?
Tras dos meses viajando en motorhome, atravesando pueblos tan distantes que separan Buenos Aires de La Paz (Bolivia), Ernesto volvió con gripe. Sí, fue duro, cruel, el rodaje de Camino a La Paz. Y aunque el Flaco le gane en edad, Rodrigo de la Serna también está enfermo.
“Y... la altura, el frío, los tiempos de espera entre toma y toma... ¡Eran 10 horas de filmación o más por día! Es una producción independiente y una road movie, había que hacer el recorrido”, explica el actor y director local. “Fue maravillosamente intenso todo. ¿Cómo no vamos a terminar con gripe?”.
Un equipo de 28 personas, incluido un mecánico para el viejo auto-protagonista de la cinta, recorrió más de tres mil kilómetros para contar la historia de un remisero trucho y un anciano musulmán que lo contrata para llevarlo hasta La Paz.
“Yo fui el único inexperto, todos eran jóvenes profesionales. Aprendí muchísimo. Me costó adaptarme al lenguaje cinematográfico. Rodrigo es un actorazo y mejor persona aún. Lo mismo que el director”, destaca. Aunque contiene la emoción para anunciar: “No sé si volvería a hacer otra película. Ya estoy grande. No tengo paciencia. Es agotador. Así que este puede ser mi debut y despedida al mismo tiempo”, suelta entre risas.
Camino a La Paz planea llegar al Festival de San Sebastián y luego al de Sundance. Recién después veremos su estreno, ya para 2015.
Un homenaje impreso en la pared
Un mural en la sala que lleva su nombre (Enkosala Gladys Ravalle, Almirante Brown 755 de Godoy Cruz, que comanda su hijo Juan Comotti) fue descubierto hace una semana en honor a la carrera de más de 50 años de la actriz y directora teatral mendocina. Entre los proyectos de Ravalle están una versión propia de Lady Macbeth y cranear un show de tango con mirada femenina
Dinosaurios
Intérpretes Gladys Ravalle y Ernesto Suárez
Dirección Claudio Martínez
Autor Santiago Serrano
Cuándo mañana a las 21:30
Dónde Teatro Independencia (Chile y Espejo, Ciudad)
Entradas $100



