Selva Florencia Manzur
Es poco lo que se puede decir de Relatos salvajes sin arruinar la experiencia de quien aún no la vio. Una manera de definir de qué trata la película es hablar de la emoción violenta, ya que justamente la cinta gira en torno de seis historias cuyos protagonistas experimentan esa sensación.
Sin embargo, algo que queda claro ni bien uno sale del cine es que lo que le ocurre a los personajes de Ricardo Darín, Érica Rivas, Leonardo Sbaraglia y Oscar Martínez le podría suceder a cualquiera. Segundos después, uno se pregunta automáticamente: “¿Y yo, cómo reaccionaría?”.
En Relatos salvajes la particularidad es que los personajes no se amedrentan, como sí suele ocurrir en la vida real. La película, que fue ovacionada en el Festival de Cannes pasado, es un deleite para los sentidos y provoca todo tipo de sensaciones en el público, pasando por la risa y llegando a la desesperación.
Con producción del español Pedro Almodóvar, la cinta llegará a la salas de todo el país el próximo jueves 14 y seguirá su camino por encuentros internacionales, ya que fue confirmada su presencia en los festivales de Toronto y San Sebastián.
Mañana, en tanto, su director, Damián Szifrón, y uno de los protagonistas, Oscar Martínez, visitarán Mendoza para difundirla ante la prensa.
Escenario dialogó con Szifrón m–ente detrás de la serie Los Simuladores y del filme Tiempo de valientes–, quien aseguró que él también quisiera actuar como los personajes que inventó para esta película, pero que se conforma con exorcizar sus demonios escribiendo historias.
–Cuando uno ve el tráiler no comprende mucho de qué va la cinta. ¿Fue buscado eso de mantener un halo de misterio alrededor de la sinopsis?
–El factor sorpresa es uno de los grandes atractivos de la película. De alguna manera, son personajes al borde de un ataque de nervios. Son personas cotidianas que se ven expuestas a momentos de mucha intensidad y, en lugar de reprimirse, como solemos hacer todos los días, ellos responden a esa agresión y pierden los sentidos.
–¿Buscaste representar la modernidad?
–Es una pintura del capitalismo en accidente más que de la modernidad o de la Argentina actual. Desde que tengo memoria, nuestro país está en crisis o en estado de crispación. De alguna manera, la película es atemporal. En Cannes, gente de diferentes países se río y se tensionó, es decir que se pudo relacionar.
–¿Se te acerca la gente a contarte sus propias experiencias tras ver el filme?
–La gente se identifica mucho con la película. Es la fantasía de dar la batalla, de transitar una situación hasta las últimas consecuencias, sin reprimirse. En la vida normal, cuando alguien te agrede o te humilla, uno tiende a volverse a su casa o a irse a una zona de confort. Lo hacemos porque somos grandes y entendemos que todo puede terminar en una tragedia, pero el costo de reprimirse también es muy alto. En la pantalla ves a alguien actuar con coraje sin importar las consecuencias.
–¿Viviste alguna vez un episodio en el que perdieras el control?
–Sí, pero no es para contarlo en los diarios. No soy un ser dócil. Hay situaciones que me han hecho salir del molde, pero lo bueno que tiene mi vida es que, al poder escribir, tengo una especie de bálsamo para esas situaciones que me indignan. La mayoría de la gente habita la realidad y no tiene dónde quejarse. Ante ciertas situaciones, como una discusión de tránsito o un inconveniente con una empresa de telefonía, uno queda un poco huérfano.
–¿Estuvo en los planes filmar una parte de la cinta en Mendoza?
–Sí. Un equipo nuestro fue a ver locaciones a Mendoza y a Salta. Finalmente nos decidimos por el escenario de Salta porque pegaba más por la naturaleza de la historia, pero Mendoza tiene unas locaciones hermosas y estuvo en nuestros planes.
–¿Te cansa que siempre se te asocie con Los Simuladores?
–Lo último que me puede pasar es que me genere hastío que me pregunten por Los Simuladores, porque es un proyecto que me dio todo y que quiero. No me molesta para nada. Es parte de mi vida y siento una enorme gratitud.
–¿Nunca pensaste en hacer un spin-off (serie derivada) con Máximo Cosetti?
–Es una buena idea. Hemos hablado de muchas alternativas para continuar con Los Simuladores y creo que, tarde o temprano, algo vamos a hacer. Es algo que siento que puede tener una continuación, sobre todo porque la gente tiene un gran sentimiento de vinculación con el proyecto. Como dispositivo narrativo, Los Simuladores sirve para reflejar situaciones actuales, sería una lástima no volver a usarlo. No sé si será a través de una tercera temporada o una película, pero sé que algo va a haber.
–Se vive un gran momento en la televisión mundial, ¿no?
–Sí. Estoy de acuerdo totalmente. Me gustaría mucho que en la pantalla argentina se viera un eco de eso. No lo estoy notando en las ficciones actuales.



