La bailarina mendocina, que integra el ballet del Colón, protagoniza esta obra que se verá hoy y mañana en el teatro Independencia

Daiana Ruiz: belleza etérea para Giselle

Por UNO

Fernando G. [email protected]

Giselle es uno de los sueños y uno de los desafíos mayores para cualquier bailarina clásica. Este personaje, el central de uno de los ballets más célebres del repertorio universal, combina en su dibujo a una niña-mujer etérea y a la vez seductora, inocente pero irresistible, y cuyos movimientos en escena entrañan dificultades técnicas que nunca deben hacer ceder una presencia casi vaporosa.

Para cualquier artista de la danza, interpretar a Giselle es, claro, un honor. Pero para Daiana Ruiz este ballet lleva una carga simbólica sin igual, que tiene que ver con su historia, su presente y sus afectos.

La bella y talentosa bailarina mendocina, integrante del elenco estable del teatro Colón, encarnará a la heroína del ballet con música de Adolphe Adam, coreografía de Jules Perrot y Jean Coralli y libreto de Théophile Gautier y Jules-Henri Vernoy, en el teatro Independencia, con dos funciones: una, esta noche a las 20; la otra, mañana a las 21.

La puesta cuenta con dirección de Vilma Rúpolo y Patricia Motos (madre, además, de Daiana) y contará además con las actuaciones de otros nombres de relieve: el francés Gabriel Bucher (del Teatro de Santiago de Chile), Vagram Ambartsoumian (primer bailarín del Colón), Natalia Saraceno, Alejo Cano Maldonado, Ludmila Galaverna (todos del Colón), Maricé Sánchez (Ballet de la UNCuyo) y Luis Campos, entre muchos otros bailarines locales.

Al final del ensayo de ayer en el Independencia, Daiana Ruiz (tan etérea como el personaje que representará en Giselle) habló de las funciones de hoy y mañana.

–¿Qué representa para vos protagonizar este ballet?–Giselle es un ballet de repertorio de los clásicos de todos los tiempos, por eso es superimportante interpretar este rol. Para la bailarina hacer esto es muy comprometido, porque en el primer acto ella es una niña frágil, muy pura. Y todo ese acto va creciendo con una escena de locura que hay que saber interpretarla teatralmente. Ese acto es como si fuera un ballet en sí mismo, pero le sigue un segundo acto con el que pasa lo mismo: obliga a ir a un estado en el que no haya esfuerzo, porque la bailarina tiene que ser superetérea y esconder la dificultad técnica de los movimientos para hacerlos leves.

–Además, seguramente tiene una carga especial el hecho de que lo hagás en tu provincia...–Lo personal y hermoso es que Giselle fue el primer ballet completo que hice, justamente acá en el Independencia. Yo me fui mi chica al teatro Colón, a mis 12 años, y estuve sólo hasta los 14 porque me había resultado muy difícil estar allí siendo casi una niña. Al volver, seguí bailando acá hasta que me tocó hacer Giselle en 2005. Casi podría decir que es el ballet con el que maduré, el que me impulsó a volar y gracias al cual me decidí a volver al Colón. Para mí, bailar en mi tierra es fuerte. Esta mañana (por ayer), al ver las montañas, me emocioné. Además, compartir con la gente de acá es satisfactorio. Hacía mucho que no lográbamos armar una función y tenía muchas ganas de venir a bailar.

–Fuera de que es un papel soñadopara cualquier bailarina, ¿Giselle se parece en algo a vos?–Más bien lo interesante para un personaje así es siempre tratar de encontrar lo propio que uno pueda darle. Yo hago mi Giselle desde como yo lo entiendo. Y uno trata desde su interior de buscar y comprender qué sentía esa niña tan pura e ingenua, tan feliz. Uno siempre se va encontrando con cosas nuevas al interpretar roles y hallando en la experiencia de vida de uno cosas que puede volcar al personaje.

–Gabriel Bucher será tu partenaire en Mendoza. ¿Cuáles recordás como tus mejores compañeros varones en el baile?–Para mí, uno de los más importantes fue Alejandro Parente, primer bailarín del Colón. Él bailó conmigo cuando yo apenas me graduaba de la escuela. Aceptó bailar conmigo en Mendoza, y que un primer bailarín acepte eso no era común. Él me ayudó y aprendí muchísimo de él. Edgardo Trabalón también fue alguien que me ayudó mucho. No bailé aún en el escenario con él, pero ha sido importante por todo lo que me ha enseñado. Y este año bailé en el Colón un rol de primera bailarina en una obra (Rodin) de un coreógrafo ruso con Juan Pablo Ledo. Con él estrenamos este ballet y para mí era importante justo en el año en que fui seleccionada como bailarina estable. Hacer un rol en un estreno en la Argentina es un lujo, así que me siento honrada.

–Tu vida ha estado desde muy niña signada por la danza. ¿Cómo calificás tu presente y qué sueños te quedan por cumplir?–Mis cosas han llegado siempre en el momento justo de mi vida. Desde que comencé a bailar, irme a Buenos Aires, regresar y luego volver. Hacer roles de solistas en el ballet de la Escuela del Colón, ser refuerzo de la compañía del Colón y compartir escenario con Paloma Herrera, Julio Bocca, Maximiliano Guerra, Iñaki Urlezaga y artistas internacionales fue soñado. Trabajé también en el Ballet de La Plata y allí en una clase me vio la directora del teatro, Lidia Segni, y me contrató. Y este año hubo concurso con un jurado internacional y quedar es crucial. Estoy satisfecha.

–En los últimos años se ha dado una fuerte presencia de los bailarines clásicos en programas de TV, especialmente el de Marcelo Tinelli. ¿Te parece una buena manera de difundir la danza clásica a través de ese medio? ¿Te ves a vos misma bailando en ese programa?–La danza siempre se la ha visto como elitista, y a veces a la gente le da miedo acercarse, pensando en que se va a aburrir o no lo va a entender. Por eso es importante que el artista transmita el arte a través de cualquier medio. Gracias a eso quizá gente que no ha visto nunca el ballet se puede interesar. Pero para mí la gente debe animarse a ver ballet en teatro, porque no es lo mismo verlo en vivo que en la televisión. Por lo general lo más emocional se da cuando se lo ve así. Por ejemplo, la vida en el teatro Colón es mágica y una de mis principales objetivos es venir acá o adonde sea y transmitirle a la gente una parte de esa magia. Así que, por ahora, la verdad es que estar en un programa de televisión no me interesa. Yo estoy más enfocada a lo que se puede hacer en los teatros.