Cordera al natural

Por Oscar Alejandro Trapé

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Cuando Gustavo Cordera hace referencia a su “mirada limpia”, automáticamente sus conceptos comienzan a acoplarse, como lo hacen esos vagones del tren imparable que sigue a La Caravana Mágica.

Con esa visión tan pura, el cantante se transformó en una voz de alerta desde los tiempos de su vieja banda, Bersuit Vergarabat. En esa búsqueda mística, el Pelado se topó con Mendoza, tierra que le indicó que su rumbo de “caravanero” era el correcto. Y esta noche vuelve a pisar este suelo para conectarse con esa “piedra inicial”, según el detonador de La bomba loca.

“Desde siempre Mendoza fue el termómetro para medir el entusiasmo de la gente ante el arte o la música que hago”, sostiene Codera antes de subir al escenario de N8 Estudio.

El agradecimiento del vocalista al público mendocino es imposible de gambetear. “Cuando las papas quemaban, porque yo recién me había embarcado en este proyecto, Mendoza fue la primera en explotar por el aire cuando tocamos en el Bustelo. Ese momento para nosotros se transformó en un empujón grandísimo para todo lo que llegó después”, describe con su inconfundible verborragia.

Aunque no sólo recuerda esa noche en el Bustelo, sino también cuando llegó a la región del Valle de Uco con su mensaje ambientalista contra la megaminería: “Después que hicimos eso en Mendoza, se abrió un debate nacional. Siempre que voy a un lugar me interiorizo sobre cómo se vive en ese lugar y expreso libremente lo que observo, lo que siempre genera un revuelo político. Mi intención es expresar, no confrontar. Hay gente que prefiere callarse por miedo, no le gusta disentir o simplemente le conviene que las cosas sigan como están”.

En esa posición, Cordera no piensa cruzarse de vereda y no quiere callarse nada: “Por lo general, los medios me buscan para que yo diga lo que ellos o la editorial no se atreven a decir. Los periodistas tienen una necesidad muy grande de tomar posición y no pueden hacerlo porque la editorial está bancada por una corporación. Eso me ha pasado en San Juan y en muchos otros lados. Entonces es allí donde la libertad de expresión se ve mermada y ven en el Pelado Cordera esa persona picante. Pero yo no me considero una persona picante, soy sólo una persona que dice y expresa lo que siente, algo que ya es mucho”.

La política en el rock, o viceversa

Luego de haber levantado un revuelo importante al asegurar que había músicos que cobraban plata en negro por tocar en actos oficialistas, Cordera volvió a hacer una lectura sobre sus dichos y afirma que alzó su voz en defensa de la escena rockera nacional.

“Creo que es una situación precaria y penosa, porque está haciendo que el arte se arrodille ante el poder político. Entonces ante eso, como artista alzo la voz, porque si hay algo que caracterizó al rock en la Argentina fue su irreverencia y su rebeldía. Y esos que llevaron o llevan ese movimiento adelante representan a la gente que los sigue. Pero si te vas para el lado del gobierno, te estás separando de la gente. Todo esto lo digo desde mi punto de vista, no lo sostengo como una acusación. Por eso siento que en verdad esa situación es como que a los artistas se los amordaza”, lanza con autenticidad el creador de Soy mi soberano.

Aunque a los pocos segundos vuelve a alertar: “Creo que lo que digo es una forma de abrir los ojos ante el poder político, que por medio del dinero de la gente utiliza la cultura para limpiar su imagen, para dar una imagen querible para el público. A eso tampoco lo debemos permitir. Igual es un tema que ya lo dije en su momento y no me interesa seguir debatiendo. Estoy mucho más embelesado con mis canciones y mi música, allí está mi verdadera energía”.

La voz premonitoria

Desde su momento de mayor esplendor con Bersuit hasta su presente como guía de La Caravana Mágica, Cordera ha sido una voz poderosamente premonitoria de algunos episodios trascendentales de la Nación. Antes del desmoronamiento del gobierno de Fernando de la Rúa, con Bersuit arengó con Se viene el estallido, a fines de los ‘90.

Y ahora, inmerso en una alerta ambientalista en su etapa como solista, se inunda hace semanas atrás Capital Federal y La Plata. “Es algo que me sucede hace mucho”, arranca Cordera con su inmutable “tranquilidad zen”.

“Soy muy observador de todo y el arte te da una posibilidad de observar las cosas de una manera mucho más profunda. Creo mucho en las intenciones y en la energía. Cuando vos como grupo humano querés cada vez más, necesitás poseer más, vas a generar una reacción en la naturaleza muy violenta. Esto pasa y pasará porque el planeta es mucho más inteligente que nosotros, porque nosotros somos parte de él, no más que él. Como seres vivos somos menos que el mar, la luna o el sol. Entonces cuando le hacemos daño a la tierra nos vuelven reacciones como estas, como las inundaciones. Sé que el daño que se le está haciendo a la cordillera de los Andes con las detonaciones mineras las vamos a pagar de una manera brutal. Lo que te digo no tiene que ver con algo científico, sino con algo que entreno y que va relacionado con mi mirada artística más que nada. Si vos a la gente no les das pautas, no los frenás con la construcción de edificios, los seres humanos se terminan haciendo daño entre sí y no saben cómo ponerle fin a la historia hasta que sucede una tragedia”, contempla Cordera acerca del daño de los argentinos al medio ambiente.

Y no detiene su filosa visión sobre el tema: “Nosotros aprendemos de las catástrofes, de las guerras, de las enfermedades. Esa es la única manera que tenemos de aprender. Entonces es lógico que pasen todas estas cosas, porque son las respuestas naturales de lo que nosotros somos”.

Su comunicación con el misterio

En una entrevista, Cordera aseguró que se comunicaba con los árboles y esto no fue interpretado de la mejor manera por muchos.

Aunque al músico poco le importa: “Las mentes precarias piensan que estoy loco, pero igual la gilada enseguida aprende. Yo me relaciono mucho con el misterio y lo increíble. Y es la música la que me da esa posibilidad. Hacer una canción, escribir poesía y expresar todo por medio de la música es misterio. Nuestra conexión con lo sagrado también forma parte de hablar con un árbol o comunicarme con un animal. Nosotros nos estamos perdiendo como seres humanos, estamos perdiendo esa posibilidad. Siempre queremos ir más allá y es hora de ir más acá, conocernos a nosotros mismos”.

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