Espectaculos Lunes, 19 de marzo de 2018

"Contamos historias de personas pero sin caer en clichés"

El marginal 2. La exitosa serie protagonizada por Nicolás Furtado y Claudio Rissi está en pleno rodaje de la segunda temporada que saldrá este año a través de la TV Pública

El Marginal 2, precuela de la exitosa y laureada primera temporada que la productora Underground volverá a poner en la pantalla de Televisión Pública Argentina (Canal 20 de Supercanal digital), mostrará cómo los hermanos Diosito y Mario Borges llegaron al penal de San Onofre y tomaron el control del mismo.Con protagónicos de Esteban Lamothe, Nicolás Furtado y Martina Gusman, contará cómo Diosito (Nicolás Furtado) y Mario Borges (Claudio Rissi), llegaron al penal de San Onofre y tomaron el control del lugar contra El Sapo, (Roly Serrano) y con la ayuda del director del penitenciario Antín (Gerardo Romano).Sebastián Ortega, ávido buscador de nuevas caras, además contrató a la rapera argentina La Joaqui, una revelación de YouTube que tiene 4 millones de visitas en algunas de sus canciones, para que encarne a la novia de Diosito, y aprovechar la popularidad que tiene en un publico joven que gusta de las riñas de gallo y el hip hop.Adrián Caetano dirige los dos primeros capítulos y luego la posta la toma Alejandro Ciancio, quien ya desempeñó el mismo rol en la primera temporada, en un trabajo que supervisan el propio Ortega y Pablo Cullel como productores, mientras las acciones se suceden entre las ruinas de la vieja cárcel de Caseros.Durante un alto del rodaje, Ciancio aseguró a Télam que "trabajamos para establecer el nivel estético con el que vamos a encarar el total de la historia. Cuál es el punto de vista, cuáles son los personajes principales y cómo vas a acompañar el relato de esos personajes desde lo autoral hasta la puesta de cámara y cómo contamos ese punto de vista". En el mismo sentido, el director agregó que "lo importante para nosotros era dejar bien en claro la estética con la que íbamos a trabajar y marcar un norte de dónde queríamos separarnos de la primera temporada y qué cosas queríamos que queden establecidas".-En esa cuestión estética ¿Figura hasta el color que le ponés a la historia?-Sí, intentamos establecer ciertos códigos desde la temperatura de la imagen. Y, en ese sentido, el clima que queremos generar y los colores que se van a trabajar en la cárcel: El pasillo está pintado distinto, la iluminación es un poco más fría... Hay ganas de que esto se vea un poco más oscuro, que tenga un poco más de peso la cárcel, porque la temporada dos tiene más acción y personajes más oscuros. -¿Diosito es más cerebral que en la primera y menos violento? ¿O es más violento porque está puliéndose?-Diosito es un personaje muy sensible, entonces se mueve desde lo emocional. Él va atravesando distintos momentos en la temporada que ya vimos y en esta también en donde se torna más violento, más cínico, más visceral y más cerebral y que va a apareciendo en la medida que le van pasando las cosas. Se va terminando de descubrir cómo se forma el tipo que ya conocemos y que está definido en la primera temporada. Lo que a Diosito más lo mueve es su sensibilidad y su capacidad de conectarse con la realidad del otro y el alrededor. Dentro del espacio en el que está, Diosito se mueve a partir de sus emociones y eso a veces le despierta ser muy cerebral y darse cuenta de cosas que los otros no ven y a veces ser una persona tremendamente violenta.-A la hora de armar El Marginal 2 ¿Qué los influyó más: las películas norteamericanas y las dos o tres brasileñas de grandes motines en sus cárceles?-Desde mi lugar, Adrián y yo somos tipos que venimos del mundo del cine y las reminiscencias tienen que ver con todo el cine. Desde las películas de cárcel que uno tiene en la cabeza hasta los westerns de John Ford, porque acá hay muchos momentos donde los distintos géneros se van mezclando y nos tenemos que agarrar de eso. Por ejemplo, las películas de Meireles o de Sayes que son hermosas, como Ciudad de Dios o Estación Central, todas esas uno las vio y en algún momento no sé si son una referencia, pero es algo que uno tiene establecido en la retina como algo que funciona. La intención, igualmente, siempre fue despegarnos de todo eso y hacer nuestro propio universo teniendo en cuenta lo que son para nosotros los directores y el cine que nos inspira. Después hay una bajada de línea muy concreta que tiene que ver con el gusto de Sebastián (Ortega) y el de Adrián (Caetano) que viene de una línea bien estética que ya todos conocemos, que está marcada y de la que no nos vamos a correr porque es lo que nos gusta. -¿Cómo evitaron el estereotipo xenófobo que había en una época de que un preso era un marginal?-Eso existe, lo que pasa es que nosotros nunca nos pusimos a juzgar a ninguno de estos personajes, a estigmatizarlos ni a trabajarlos desde un cliché o característica establecida. Nosotros no miramos de afuera para adentro ni de adentro para afuera, simplemente vemos personas. Al entender que lo que estamos contando es la historia de personas a las que les pasan cosas en esta realidad establecida, lo que hay que contar es eso. Todo lo demás son estereotipos que no hacen a un relato realista como el que queremos contar.