La más cabal representante argentina del art pop habló con Escenario en Buenos Aires.

Charla con Marta Minujín: “Siempre estoy floreciendo”

Por UNO

Selva Florencia ManzurEnviada especial

Marta Minujín habla a la velocidad de la luz. Son las 18 del viernes y hace 24 horas que no para. En realidad, no para desde que nació, ya que asegura que desde pequeña las ideas fluían de su cabeza una detrás de la otra. Al igual que ahora. El día anterior participó en la apertura de arteBA 2014, donde de la mano de la galería RO presentó Comunicando con tierra, una obra de arte conceptual que permite al espectador ingresar en el nido de un hornero y ver una película en la que Minujín es enterrada viva para renacer en la forma de naturaleza, o lo que sea que su espíritu quiera.

La clave de la vigencia que sigue teniendo Minujín reposa en su originalidad. Ella porta su genio, su extravagancia y su voracidad por la vida como si fuera Keith Richards, pero lo suyo no es la guitarra, lo suyo es el arte por el arte, como le explicó a Escenario en esta charla íntima. Sin embargo, y así como hay artistas que no dejan de trabajar ni cuando acaban de inaugurar su última creación, tras algunas preguntas ella pide celeridad para seguir creando.

“No puedo hablar más porque tengo que seguir trabajando. Te juro”, dice en su taller. Le creemos. ¿Cómo no creerle a la mujer que fue amiga de Andy Warhol e hizo a los franceses jugar a la rayuela?

En este diálogo nos  devela algunos de sus próximos proyectos –una ínfima parte de los que pululan por su mente– y reflexiona sobre el poco tiempo que ha pasado en Mendoza: ha venido sólo dos veces y hace años.

–¿Cómo surgió la obra que está exhibiendo?

–En el año 1976 la cosa estaba tan terrible en el país y, aunque yo vivía en Estados Unidos, viajé al Machu Picchu y, con el permiso del Museo de Arqueología caminé por la zona, sentí mucha energía mágica y retiré 25 kilos de  tierra. La traje a Buenos Aires, las expuse en bolsas de un kilo y esas bolsas, luego, se las mandé a 24 artistas de distintos países de Latinoamérica, para que la rociaran cerca de donde trabajaban. Luego me tenían que  enviar un kilo de tierra de su país.

–¿Y qué pasó con toda esa tierra que recibió?

–Cuatro años después volví a Machu Picchu y enterré esa tierra de donde la había sacado. Es decir, que en Machu Picchu hay 24 kilos de tierra de distintos países del continente. Ahora, tantos años después, fui a Pical  (México), donde hay unas ruinas, y traje un kilo de tierra. Eso pienso exponerlo en Buenos Aires y voy enviar 100 gramos de esa tierra a 10 artistas de Sudamérica. Luego ellos harán lo mismo que hicieron los anteriores  artistas y yo voy a enterrar esa tierra en Pical.

–En la feria, una de las obras que más llaman la atención es la suya: un hornero gigante…

–Estoy exponiendo mi tercer nido de hornero, porque ya hice dos. Se puede ingresar dentro del nido y también ver una película en la que aparezco acostada mientras me tiran tierra encima. Quedo enterrada totalmente y  después me tiran maíz y voy cambiando de máscaras.

–¿Es decir que al enterrarse bajo tierra y arrojarse maíz va a florecer una Marta Minujín?

–Exactamente. Es que por eso siempre estoy floreciendo.

–¿Cómo hace para no repetirse y seguir encontrando inspiración?

–Lo que pasa es que yo soy así. Desde chica tenía una idea detrás de la otra. Las ideas surgen, surgen, surgen. Algunas sí las repito, como el caso de Rayuelarte, pero las repito en distintos países para ver la reacción de la  gente. La hice en París, en Buenos Aires y ahora la llevo a Nueva York. Lo mismo pasa con la Torre de Babel de Libros, que la voy a volver a hacer. Algunas cosas las repito, pero nunca son las mismas, porque los participantes cambian y hasta los libros cambian.

–¿Piensa hacer lo mismo con La Ágora de la Paz?

-Sí. Así como la hice en Buenos Aires, ahora la voy a hacer en Miami. Con otro tipo de libros. Pero las ideas que uso de los griegos y todo lo que hago con flúor tiene que ver con la paz. Es algo que siempre hago.

–¿Cambia la  reacción según el país?

–Claro. Acá (Buenos Aires) son más participativos que en Francia. A los franceses les cuesta jugar a la rayuela. Eso lo hice en una plaza, frente al Louvre. Al principio les costó, pero después se animaron. En cambio en Buenos Aires todo el mundo participa como loco de todo lo que hago.

–¿Qué artista de arteBA le impactó este año?

–Todo me gustó, porque esta edición tiene muchísimo nivel. La miré más como una feria y la veo más ordenada. Los espacios son más grandes y el nivel es mejor.

–Hoy, museos como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York expone vestidos de alta costura, ¿cree que la moda es arte?

–Sí, pero hay que diferenciar que eso es arte aplicado, como la arquitectura y el diseño. El arte por el arte es una corriente que promueve otra cosa. No lo hacés para aplicarlo a un cuerpo, a un despacho o para un lugar donde  viva la gente. El arte es la más marginal de todas las artes. Es infalible. Con un poema necesitás un lápiz y un papel, pero la gente tiene que entender ese idioma. En cambio el arte plástico es universal, no tiene  traducción. No cumple una función de utilidad. La moda es un arte aplicado. La música sería lo más parecido a la plástica.

–¿Por qué?

–Porque no se puede traducir, no requiere de intérprete. Igual que con la plástica: no hay intérprete.

–Expone sobre la paz, pero esta no siempre es posible. Cuando se enoja, ¿cómo recupera la paz?

–Es que nunca me enojo. No recuerdo momentos en los que me haya enojado (risas). No tengo momentos de enojo, por suerte.

–¿En qué momentos recuerda a Andy Warhol?

–Cada vez que me preguntan por él, que es bastante seguido.

–¿Qué opiná del momento que vive la Argentina, con los medios informando sobre linchamientos, inflación e inseguridad…?

–Es muy difícil, y yo también tengo miedo.

–¿Qué sabe de Mendoza?

–Fui dos veces nada más. Me invitaron como jurado de una feria de arte o algo así y una segunda vez, no recuerdo cuándo ni por qué. Nunca más fui. Lo que sí, en el espacio Killka (bodega Salentein) hay esculturas mías.  Hace mucho que no voy, años.

arteBA 2014: más diversidad, nivel y espacio En esta nueva edición de arteBA, la 23, hay galerías de todo el mundo que exhiben la producción de más de 500 artistas. Distintas marcas funcionan como espónsores del evento. Una de ellas es la de LAN, que exhibe obras  de artistas en gabinetes particulares. Son 14 espacios con obras de creadores consagrados y de jóvenes talentos. Los artistas elegidos son: Vik Muñiz, Vicente Grondona, Alicia Penalba, Alejandro Restrepo, Eduardo Costa,  Manuel Espinosa, Lux Lindner, Alejandro Kuropatwa, Odires Mlászho, Alejandro Puente, Fernando Bryce, Fabio Kacero y Roberto Jacoby. Entre ellos hay un mendocino: Guido Yannitto. La curadora Sonia Becce –presidente del  Comité de Selección de Galerías de la Sección Principal– contó sobre el mendocino Yannitto: “Me gusta cómo piensa las propuestas. Sin desdeñar la belleza, atiende a cuestiones políticas. En la obra que exhibe aquí parecen  bidones apilados, pero son purificadores de agua. Habla de la polución y de los problemas de ofrecer agua en todo el mundo”.

La feria se extiende hasta mañana. En los dos primeros días hubo gran cantidad de público. En el interior de La Rural además de obras hay restoranes, espacios para relajarse y escuchar música y la chance de ver a Cecilia  Roth dialogar con Julio Le Parc, por imaginar una situación. 

Perlitas

Carlos Ércoli. No participó en arteBa, pero sí como espectador. Mientras tanto, se pueden visitar sus obras en la Alianza Francesa de Mendoza.

Primo. El artista Richard Sturgeon, de la galería Elsi del Río, es porteño y primo de Mike Amigorena por parte de su mamá. Amigorena asistió a la inauguración para apoyarlo.

Del Le Parc. El DJ y programador del Le Parc, Facundo Burgos Iturralde, no expuso sus obras de arte pero colaboró como gestor con HACHE Galería.

Fashion. Dolores Barreiro y su marido, Matías Camisani, disfrutaron del espacio Chandon, junto con la artista Nicola Constantino y Mariana Arias.

Coqueto. El mendocino Julio Le Parc asistió a la inauguración, pero no quiso fotos porque no estaba bien vestido. Al parecer, es bastante acomplejado.